Cuba cambió mis intereses

Promover la música cubana está entre las grandes pasiones de la Doctora en Musicología Elena Dolenko, del Conservatorio Estatal Tchaikovsky, de Moscú, quien realiza investigaciones en función de la Feria Internacional del Libro de La Habana de 2010, dedicada a Rusia

Autor:

Luis Hernández Serrano

«He viajado a muchos países, pero he sentido aquí un recibimiento y una acogida más calurosa que en cualquier otro lugar del mundo».

Elena Dolenko tiene solo 32 años, es Doctora en Musicología y está enamorada de la cultura cubana.

Graduada en el Conservatorio Estatal Tchaikovsky, de la capital moscovita, trabaja como docente en el Departamento de Música de la Universidad Pedagógica allí, y también en la Escuela de Música Gnessin, fundada en 1895, modelo de la enseñanza musical en ese país.

«Soy integrante de esas instituciones musicales y estoy realizando, además, una actividad como periodista en distintos órganos de la prensa escrita de Moscú, como el diario Pravda.

«Estudié en Rusia y cursé música también en la capital de Austria, Viena. Soy musicóloga, pero mi especialidad es la música austríaca y alemana. Mi Tesis de Grado versó sobre el compositor Arnold Schoemberg.

«Traduje dos libros suyos del Inglés al ruso. Él fue el jefe de la segunda escuela vienesa. Y también estudié las obras de Alvben Berg y de Anton von Webern. Pero Schoemberg fue el más importante.

«Mi primera visita a Cuba fue en mayo de 2006, con 29 años. Cuando impartí clases magistrales en el Instituto Superior de Arte (ISA), aquí en Ciudad de La Habana, hablé con énfasis de su historia y de sus obras.

«Ese viaje fue muy impactante para mí, y cambió el foco de mis intereses. Ahora dedico mi tiempo a las investigaciones sobre la música cubana de distinto tipo: la clásica o culta, la popular y la eclesiástica». La Dolenko se ha deslumbrado igualmente con la música antigua interpretada a la manera cubana.

«Visité en enero el Festival de la Música Antigua, y tengo que decir que el concierto inaugural fue un ejemplo digno de conocer por todo el orbe, interpretado por el colectivo de Ars Longa».

En el 2006, la musicóloga rusa vino a La Habana enviada por la Cátedra de la Música Extranjera del Conservatorio Estatal Tchaikovsky para establecer relaciones con el ISA. «Entonces yo no hablaba español. Tuve que apoyarme en una traductora de nuestra Embajada en La Habana.

«He conocido a algunas personalidades de la cultura cubana, como al pianista Frank Fernández y al escritor y novelista Enrique Cirules. Frank Fernández es un intérprete, como un representante de la música rusa en Cuba. Él estudió en el Tchaikovsky. Nosotros lo invitamos para dar un concierto en marzo de 2007 allí, y después en octubre de 2008».

Elena Dolenko está tratando de promover la cultura cubana en todos sus ámbitos, no solo musical, sino también literario.

«El objetivo de esta segunda visita a Cuba es fortalecer las relaciones entre nuestros dos países, en especial para dar a conocer en mi nación el desarrollo de la música cubana, sobre todo porque en 2010 la Feria Internacional del Libro de La Habana se dedicará a Rusia. Yo estoy preparando un proyecto editorial amplio con ese fin.

«Ese proyecto consiste en la promoción de la música cubana en general y la popular en particular. Queremos publicar partituras, letras de canciones, discos, todo con fines educativos. Este trabajo va dedicado en primer lugar a los jóvenes rusos que desconocen la cultura de esta Isla fabulosa.

«Tenemos un proyecto sobre la música de Juan Almeida Bosque. Me ha impresionado mucho su creación musical. Conocí también al compositor y director de orquesta Jorge López Marín. Estudió en el Conservatorio Tchaikovsky. Es hijo de la escritora, escultora y poetisa Thelvia Marín. Él se dedica a divulgar la música de Aram Jachaturian ».

Elena dice que en julio debe viajar de nuevo a Cuba con algunos planes ya realizados. Nuestra entrevistada ha publicado en la prensa escrita rusa artículos en torno a la política de Estados Unidos contra Cuba.

«Lo he hecho en el diario Pravda. En Estados Unidos no me van a dejar entrar cuando vean esos trabajos periodísticos míos a favor de la Revolución Cubana. Bueno, ellos quizá me cierren las puertas, pero me basta con que Cuba y otros países, como Venezuela, me las abran y me reciban con los brazos abiertos de verdaderos amigos».

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