Revelan afectaciones del bloqueo estadounidense en la medicina

El bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba ha impedido la realización de un más rápido y mejor diagnóstico de las enfermedades hematológicas e inmunológicas, ha afectado la medicina transfusional y el porcentaje de curaciones de afecciones malignas

 

Autor:

Luis Hernández Serrano

El bloqueo de Estados Unidos contra Cuba ha impedido la realización de un más rápido y mejor diagnóstico de las enfermedades hematológicas e inmunológicas, ha afectado la medicina transfusional y el porcentaje de curaciones de afecciones malignas.

Lo explicó el doctor José Manuel Ballester Santovenia, titular de la Academia de Ciencias de Cuba y director del Instituto de Hematología e Inmunología del MINSAP, centro creado en 1966 y rector de estas tres especialidades, ubicado junto al Hospital Pediátrico William Soler, en Ciudad de        La Habana.

«Entre las enfermedades hematológicas más frecuentes que atendemos están las malignas, las leucemias, los linfomas y otros padecimientos relacionados con los trastornos de la coagulación —las hemofilias— y las anemias crónicas como la drepanocítica, esta última sobre todo en personas de piel negra o mestizos. Y en la esfera inmunológica las inmunodeficiencias y algunas enfermedades autoinmunes», argumenta.

A esta institución se debe la aplicación del diagnóstico y protocolos de tratamiento en todos los hospitales del país en las mencionadas enfermedades.

«La mayoría de estas son complejas y en general requieren para su diagnóstico y pronósticos exámenes de laboratorio muy complicado y tecnología de avanzada. Esto, en la época de la genómica y las nanociencias conlleva la necesidad de reactivos especiales.

«Hoy, además de los diagnósticos convencionales, se realizan los moleculares    —lo último en este campo— para lograr mayor exactitud y conocer el pronóstico de la enfermedad, tecnología aplicable a muchas de los padecimientos que atendemos.

«Todo ello se dificulta en buena medida porque la mayor parte de estas tecnologías y los medios que requieren los tienen las firmas norteamericanas, que se ven impedidas de comunicarse con nosotros y de establecer nexos comerciales, por decisión del Gobierno yanqui».

En el diagnóstico y tratamiento de las hemopatías malignas (leucemias) hay dificultades por los mismos obstáculos. Y ocurre igual con el tratamiento avanzado de protocolos fundamentalmente europeos.

Estas enfermedades requieren de varios medicamentos —la llamada poliquimioterapia— por ejemplo, uno para tratar la leucemia linfobástica, el cáncer infantil más frecuente, que ya se cura en Cuba en un 70 por ciento, pero podría curarse en más de un 82 por ciento si no tuviéramos el bloqueo.

«Hay un medicamento, L-Asparaginasa que se obtiene de diversas bacterias, fundamentalmente de la Escherichia coli. Está en el país, pero cuando los pacientes, en determinado por ciento, hacen alergia, hay que cambiarlo por una L-Asparaginasa que provenga de otra bacteria y que se produce en Estados Unidos: Erwina. No hemos podido conseguirla.

«Además de eso, en el tratamiento de las aplasias (dificultad del organismo para producir tejidos sanguíneos) se utilizan productos como algunos medicamentos que se obtienen de diferentes especies animales, y tenemos que acudir al mercado estadounidense para adquirirlos, lo que se nos dificulta. Esta enfermedad no es tan frecuente, afortunadamente.

«En Inmunología, para diagnosticar la inmunodeficiencia primaria hay dificultades con la técnica de inmunotipaje. Y en medicina transfusional —se obtienen más de 400 000 donaciones anuales en Cuba y se hacen 300 000 transfusiones en igual período—, hay dificultades con algunos reactivos y equipos que permiten hacer técnicas de separación celular para la terapéutica, y son equipos de producción estadounidense también.

«Otro aspecto muy importante con el que tenemos muchas dificultades, es el intercambio directo con los especialistas norteamericanos que, por ejemplo, en una cifra importante, no pudieron asistir al Congreso en mayo pasado, porque no los autorizó a venir el Gobierno de Estados Unidos. Me refiero al Congreso de Hematología 2009.

«En ese intercambio de experiencias no solo nos beneficiamos nosotros, sino también ellos. Un ejemplo: Cuba tiene una gran experiencia en el tratamiento de la anemia drepanocítica y tenemos programas para su  prevención. Muchos colegas de Estados Unidos quieren establecer nexos de colaboración en este aspecto».

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