El trabajo político-ideológico de los jóvenes es mucho más que una consigna

Quedó demostrado en una asamblea previa al Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, efectuada en un comité de base de primer año de la carrera de Medicina, en la Facultad de Ciencias Médicas Zoilo Marinello, de Las Tunas

Autor:

Juan Morales Agüero

LAS TUNAS.— Desde la primera intervención, que rompió el hielo, hasta la última que cerró el debate, casi todas parecían tomar el mismo camino.

Fue en un comité de base de primer año de la carrera de Medicina, en la Facultad de Ciencias Médicas Zoilo Marinello, de esta ciudad.

«El deber de un estudiante es estudiar —dijo Yanier, miembro de la FEU—. Hay que defender esta Revolución porque es nuestra».

«No tenemos suspensos —acotó la militante Alisbet—. La preparación político-ideológica es buena. Estamos trabajando en base a eso».

A esa altura de la reunión, Ismael Cruz, primer secretario de la UJC en Las Tunas, quien presidió el debate, intervino con una observación inesperada:

«Ustedes aseguran que el trabajo político-ideológico marcha bien en el grupo. Si es así, ¿por qué está tirada allí aquella tabla?».

Y señaló hacia la puerta de entrada, donde una pieza de una de las sillas del aula hacía las veces de improvisado sostén sin que nadie se preocupara de atornillarla y de restituirla a su lugar de origen.

Vinieron las justificaciones. «Francamente, no la había visto», dijo una estudiante. Ismael la atajó: «Sin embargo yo acabo de llegar y la vi». Y otro: «Los trabajadores de mantenimiento debieron repararla». Y de nuevo Ismael: «El joven revolucionario nunca espera que otros vengan a resolverle sus propios problemas».

Este detalle, en apariencia intrascendente, refleja en alguna medida cuán desorientados andan en materia político-ideológica algunos de nuestros jóvenes. Piensan que la doctrina social que profesamos se defiende exclusivamente con palabras. No reparan en que un proceso revolucionario como el cubano necesita, más que retórica, hechos. Y que solo con conductas consecuentes garantizaremos su continuidad.

La reunión juvenil de referencia, en la que tomaron parte militantes y no militantes de la UJC, evidenció esta suerte de dicotomía. Ante la pregunta de «¿Por qué hay que defender la Revolución?», varios de los presentes apelaron a lugares comunes. Muchos de ellos creen que el trabajo ideológico consiste en aprenderse de carretilla una consigna o un lema.

Toda contingencia que afecte el trabajo del comité de base precisa de la acción decidida de sus miembros. Y, por cierto, también de los que en la brigada de estudios no porten en el bolsillo un carné de militante. La responsabilidad, la disciplina, la definición y la combatividad ante lo mal hecho no precisan de afiliaciones.

Los miembros de un comité de base, de una brigada universitaria, nunca deben conformarse con que sus miembros obtengan calificaciones de excelencia en los exámenes. Sus compromisos rebasan ese objetivo. A los jóvenes actuales no les pueden ser ajenos los problemas de la Cuba de hoy, sus conflictos principales y sus posibles soluciones.

Víctor, Antonio y Laura se refirieron a estos temas con la convicción de que hay que enfrentarlos en un bloque monolítico. Aunque no tienen todavía la suficiente claridad acerca de en qué forma hacerlo, muestran disposición para llevar a cabo la tarea.

«Para salvaguardar la Revolución las armas son los argumentos y saberlos emplear —reitero Ismael—. Un médico que solo conozca de Medicina no está en condiciones de defenderla eficazmente. ¿Y saben por qué? Pues porque a la hora del debate le faltarían ideas. Sin un conocimiento amplio sobre lo que significa un proceso como el cubano saldría muy mal parado. No se puede hacer trabajo político sin argumentos para convencer a quienes piensan diferente.

Un estudiante saharauí presente en el debate juvenil intervino para dejar constancia de su pensamiento en referencia a lo que discute hoy la juventud cubana con vistas a su Congreso: «Ustedes tienen que cuidar este socialismo humano y ético —dijo—. Consérvenlo, porque de su existencia depende mucho la solidaridad en este mundo».

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