La primera de Guantánamo

Tanya Gerez Maceo apenas ha comenzado su vida laboral y como militante de la juventud comunista ya tiene todo el reconocimiento de sus compañeros de la Empresa Gráfica Juan Marinello de esa provincia

Autores:

Lisván Lescaille Durand
Haydee León Moya

GUANTÁNAMO.— Está sorprendida y no hace más que estrujarse el rostro contra el entintado overol de un obrero, la bata blanca de una encuadernadora de libros, o cualquier otra prenda de los compañeros que la abrazan, como padres o madres contentos por los logros del hijo.

Tanya Gerez Maceo apenas ha comenzado su vida laboral y como militante de la juventud comunista ya tiene todo el reconocimiento de sus compañeros de la Empresa Gráfica Juan Marinello, de Guantánamo, quienes la acaban de convertir en la primera delegada directa de esta provincia al IX Congreso de la UJC.

Y a la muchacha del barrio guantanamero de Isleta le parece demasiado reconocimiento tratándose de un colectivo tan prestigioso: «Imagínese que este centro laboral fue fundado en 1977 por el Comandante en Jefe; ostenta la condición Héroes del Moncada y todo el mundo aquí tiene mucha experiencia y méritos», dice entre sollozos la joven de 19 años, a quien los del poligráfico llaman «la Informática», por la responsabilidad que tiene allí como técnica de nivel medio en esa especialidad.

Al intentar que exprese en palabras la emoción que se le va en llanto, Tanya insiste en hablar de los méritos de su centro de trabajo: «Estamos a la vanguardia en el territorio en cuanto al ahorro de energía, a pesar de ser un gigante de la poligrafía en el país, pues cada año se imprimen más de seis millones de ejemplares, destinados fundamentalmente a los ministerios de Educación y Salud Pública».

Para la novel secretaria general del comité de base de la UJC es una gran responsabilidad su elección para participar en el importante evento de la juventud cubana en las circunstancias actuales, en que quizá como nunca antes es esencial la participación y el protagonismo de los jóvenes.

Aunque menuda y de poco hablar, la muchacha es de armas tomar no solo en el mundo de la poligrafía, sino en el empeño por enriquecer su comité de base con el prometedor universo juvenil con que cuenta el llamado gigante blanco del Alto Oriente.

«Si por esa chiquita fuera, hasta los viejos fuéramos militantes de la juventud, porque ella tiene la capacidad de halar a la gente a sus tareas; siempre se trae algo entre manos para bien del colectivo», dice Julio Arnau Plá, un avezado operario de guillotina del Juan Marinello.

Como el más importante capítulo del libro de su vida aún en edición, se inscribe este reconocimiento. Dice que es la posibilidad de expresar criterios sobre la implicación de la juventud cubana en los desafíos económicos de la nación y el compromiso de asegurar la continuidad de la Revolución Socialista en nuestro país.

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