El compromiso de Yisel

La joven maestra Yisel Piñeda Domínguez resultó ser la segunda delegada directa de la provincia de Guantánamo al IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas

Autores:

Lisván Lescaille Durand
Haydee León Moya

Con casi una década de activa militancia en la UJC y dos años guiando el comité de base de su centro de trabajo, podía no haberle sorprendido su elección como delegada directa al IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas.

Sin embargo, apreciamos muy sobrecogida a Yisel Piñeda Domínguez cuando en el patio interior de ese encanto de escuela que es el seminternado Conrado Benítez, anunciaron que la joven, de 23 años, santiaguera de nacimiento, pero asentada en la ciudad del Guaso por el amor que la une a un guajiro guantanamero, resultó la segunda delegada directa de la provincia de Guantánamo al evento de la juventud cubana.

Ella sabe que es un reconocimiento al sobresaliente desempeño de un colectivo prestigioso, que en el día a día demuestra porqué ostenta la Bandera de Honor de la Unión de Jóvenes Comunistas y la condición de Vanguardia Nacional del Sindicato de los Trabajadores de la Educación, la Ciencia y el Deporte, durante 15 años consecutivos.

«Tengo la responsabilidad inmensa de representar a este colectivo. No puedo defraudarlo en este Congreso, que será un aporte importante de las nuevas generaciones al perfeccionamiento de nuestro proyecto revolucionario y socialista», dice la carismática maestra de segundo grado.

Sus niños apenas comprenden de qué se trata. Se limitan, por tanto, a aplaudir y besar a su seño Yisel. Rafaelito y «el Chino», dos pioneritos de sexto grado, entienden un poco más del asunto; por eso aseguran que estaban convencidos de que iba a ser ella la elegida, «porque está escapada como maestra», dice el primero, y porque es la «jefa de los militantes de la juventud en la escuela», agrega el segundo.

Mientras, sus compañeros la distinguen porque fue de esas jóvenes que dieron el paso al frente ante el primer llamado para la formación emergente de maestros primarios; y por su entrega en el empeño de graduarse con Título de oro en la Universidad de Ciencias Pedagógicas de la provincia de Guantánamo.

Con mucho aplomo, pero evidentemente emocionada por la confianza que en ella depositaron, Yisel dice sentirse orgullosa y mucho más comprometida. Confiesa que vienen ahora a su mente otros reconocimientos anteriores, aunque se resiste a hablar de ellos.

Pero algunos de sus compañeros se encargan de recordar sus aportes al Movimiento Juvenil Martiano, a las brigadas de la Federación Estudiantil Universitaria y al Fórum de ciencia y técnica del sector educacional de su centro y municipio de residencia, y su entusiasmo en la movilización del colectivo para las actividades políticas y también productivas, cuando ha sido necesario.

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