El Martí «perdido» de Delarra

El busto del reconocido artista de la plástica José Delarra fue hallado en una cooperativa del municipio de Guanajay, en la provincia de La Habana, por el espeleólogo Leonardo Camueira

Autores:

Joel Mayor
Lauren Arcís

Un busto de Martí esculpido en bronce en la década de los 50 del pasado siglo, obra del reconocido artista de la plástica José Delarra (1938-2003), fue hallado en una cooperativa del municipio de Guanajay, en la provincia de La Habana, por el espeleólogo Leonardo Camueira.

En el mes de octubre de 2009, la Cooperativa de Producción Agropecuaria Mártires de Barbados cumplió su trigésimo aniversario, y entre los preparativos para la celebración previeron restaurar su sitio martiano.

«Cuando destroncamos el busto del pedestal nos asombramos mucho, porque estaba mal montado: lo habían enterrado hasta el cuello, pero este se prolongaba aún más. Justo ahí descubrimos la firma del autor», revela Camueira.

«Fue una sorpresa tremenda tener ante nosotros una de las obras originarias del hombre que nos regaló al Che del monumento en Santa Clara; el Martí de la Fragua Martiana, los monumentos en las Plazas de la Revolución de las provincias de Holguín y Granma…».

Todo indica que su destino original fue algún ayuntamiento colindante. Pero la primera referencia lo ubica en la escuelita rural San Juan Bautista, un local de madera con techo de guano en el barrio Las Minas, asegura el también presidente de la Unión de Historiadores de Cuba en el territorio.

La efigie estuvo luego en varios sitios. Pasaron los años y la escultura había sido tan transformada que los vecinos pensaban que sería otro mártir; tenía múltiples capas de pintura de diferente tipo, aplicadas durante décadas, comenta el miembro del Grupo Espeleológico Guamuhaya.

«Me había percatado del valor artístico de la obra debido a su elaboración: un Martí de pelo suelto, rebuscado, serio, con una mirada profunda, realizado en un estilo muy atractivo. Al hacerle una pequeña cala, me percaté de que el busto no era de yeso, sino de bronce».

Tras celebrar el hallazgo, el que ahora llaman «el Martí perdido de Delarra» fue totalmente restaurado.

José Delarra nació en el municipio habanero de San Antonio de los Baños. A los 11 años realizó la primera escultura: una cabeza de Martí. Hoy su obra está distribuida en unos 40 países; en Nagasaki, Japón, dejó un monumento como homenaje a las víctimas del holocausto atómico. Fue condecorado como Héroe Nacional del Trabajo de la República de Cuba.

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