La bomba que pudo matarme

Como la más colosal de las mentiras considera Giustino di Celmo, padre del joven italiano asesinado por un acto terrorista en La Habana, la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo

 

Autor:

Luis Hernández Serrano

«Cuando escuché la noticia de que Cuba era incluida en una lista yanqui como país patrocinador de terroristas, me dije: “¡Esta es la más colosal mentira; la mayor infamia y calumnia que ha dicho el Gobierno de Estados Unidos contra Cuba, un pequeño país que ellos mismos han despreciado, ofendido, sitiado, amenazado, agredido, bloqueado y castigado desde 1959”».

Lo dice Giustino di Celmo, padre del joven italiano Fabio di Celmo, asesinado por un atentado terrorista promovido por la CIA en La Habana, hace 13 años.

«Inmediatamente me comuniqué telefónicamente con todos los comités de solidaridad con Cuba y contra el terrorismo que llevan el nombre de Fabio di Celmo.

«A los presidentes de estos comités les sugerí que se reunieran enseguida y preguntaran a los miembros su opinión acerca de esa medida. Estos comités la calificaron de una descomunal mentira del Gobierno de Estados Unidos, para opacar los grandes éxitos de la Revolución.

«Cuba en medio siglo ha demostrado que es un país de paz, de armonía, de respeto y hermandad hacia las demás naciones, pueblos, modos de pensar y regímenes políticos que rigen en el mundo.

«Soy un testimonio vivo del terrorismo yanqui contra Cuba, porque aquí perdí en pocos minutos a mi muchacho Fabio, asesinado por una bomba colocada en el Hotel Copacabana, el 4 de septiembre de 1997; al hijo que quería ayudarme en mi trabajo por el mundo, porque él decía que ya yo había hecho mucho y era el momento exacto de retirarme a descansar.

«A la semana de haber venido por primera vez a Cuba me preguntó: “Pa, ¿por qué no he visto ni un solo niño descalzo, sucio, abandonado, hambriento, pidiendo limosna, ni limpiando zapatos o cristales de los autos, por las calles de esta ciudad, como en otras capitales del mundo?”.

«Y le contesté: “Porque aquí se desarrolla el socialismo, que elimina la miseria, las enfermedades, el desempleo y edifica una nación que respeta la dignidad humana y garantiza justicia, derechos humanos, empleo y salud para todo el mundo, especialmente para los niños”».

Cuando se derrumbó la URSS y se hizo polvo el socialismo en Europa del Este, el comerciante Giustino di Celmo, con 71 años entonces, veterano de la II Guerra Mundial en cuatro frentes, trabajando en Praga, Checoslovaquia, decidió —por simpatizar con nuestra Revolución— venir a Cuba como empresario, para prestarle la ayuda que necesitara.

Ya hoy, licenciado en Sociología y Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de La Habana, dice que el mundo está hambriento de la palabra justicia y que correrá la suerte de esta Isla y morirá en ella, donde todavía ve caminar por las calles a su hijo Fabio.

La bomba que pudo matarme

«La bomba que explotó en el hotel Copacabana, que a mí también pudo matarme, pues yo iba a almorzar ese día con mi hijo y un matrimonio amigo, fue una acción organizada y financiada por la CIA de Estados Unidos.

«La bomba que hizo explotar en el aire la nave de pasajeros de Cubana de Aviación en 1976, también fue planeada y pagada por el Gobierno de Estados Unidos.

«¿Cómo es posible que un presidente ignore todo eso y autorice tan descomunal falsedad? ¿Cómo explica Barack Obama que se encuentren cinco cubanos inocentes, presos en sus cárceles, solo porque avisaban los planes terroristas contra Cuba y contra los propios norteamericanos?

«¿Qué justificación tiene que terroristas como Orlando Bosch y Luis Posada Carriles —convictos y confesos— anden libremente por las calles de Miami, cuando fueron artífices de terrorismos como el del avión de Barbados?

«Nadie puede olvidar que Cuba, bloqueada, tiene más bajo índice de mortalidad infantil que el país que la bloquea. Solo este dato me hace pensar que la colosal mentira yanqui persigue disminuir el prestigio cubano.

«¿Cómo es posible que la potencia más grande del mundo pueda seguir diciendo todos los días, de forma pública y escandalosamente impune, una difamación tan burda que los propios pueblos saben que es una falsedad?

«Cuba fue amenazada por Estados Unidos desde el primer día después de 1959 e invadida con mercenarios en abril de 1961, con apoyo, financiamiento y empleo de armas, parque, barcos, aviones suyos y hasta con participación personal de varios militares yanquis. Y en 1960 explotó —obra de la CIA— en un muelle habanero el buque francés La Coubre».

Terroristas contra sus ciudadanos

«¿Cómo pueden acusar a Cuba de “patrocinador de terroristas” con un bloqueo que es genocidio y, por tanto, terrorismo de Estado?

«El bloqueo contra la Isla impide, además, que el pueblo estadounidense se pueda beneficiar de los logros que en materia de salud ha alcanzado la Revolución Cubana, reconocidos mundialmente.

«Por sus regulaciones, no han podido hacerse ensayos clínicos en los Estados Unidos con un medicamento cubano para el tratamiento de tumores cerebrales en los niños, la causa principal de muerte por enfermedades malignas en la infancia. La incidencia en Estados Unidos y Europa es de más de 40 000 pacientes al año.

«En Estados Unidos hay más de 20 millones de diabéticos, más del siete por ciento de la población, enfermedad crónica que no tiene cura. Se pronosticó que uno de cada tres estadounidenses nacidos en 2000 contraería diabetes en algún momento de su vida. Y una de las complicaciones más usuales de la diabetes mellitus es la úlcera del pie, fuente de morbilidad y mortalidad. Solo por eso en Estados Unidos se reportan más de 70 000 amputaciones de miembros inferiores al año.

«Los científicos cubanos han desarrollado un producto y un método de tratamiento único en el mundo que permite acelerar la curación de la úlcera del pie diabético y reducir el riesgo de esas amputaciones, que por demás cuestan en los países industrializados 60 000 dólares por paciente. De no existir el bloqueo, millones de personas en Estados Unidos podrían beneficiarse del producto cubano.

«En 2004 Cuba ofreció públicamente al pueblo norteamericano la posible atención médica gratuita en la Isla en cinco años a 3 000 ciudadanos de ese país, el mismo número de personas que murieron en los atentados a las torres gemelas en Nueva York en septiembre de 2001, y adicionalmente en 2005 comunicó al Gobierno la disposición de recibir a 150 000 pacientes estadounidenses.

«Igual, cuando el huracán Katrina, Cuba brindó el 30 de agosto de 2005 ayuda a los damnificados de Louisiana, Mississipi y Alabama, mediante una brigada especializada en desastres, y no fue aceptada. Se beneficiaban 1 200 000 personas afectadas, la tercera o cuarta parte niños. ¿Eso no es una forma de terrorismo?

«Por otro lado, ¿de qué nacionalidad eran las bombas y los aviones de Batista que arrasaban las casas de los campesinos en las montañas y las ciudades como Cienfuegos, Santa Clara y Sagua de Tánamo durante la feroz dictadura a la que nunca ningún Gobierno yanqui llamó “terrorista”, como tampoco hizo con las tiranías de Stroessner, en Paraguay; Somoza, en Nicaragua; Duvallier, en Haití, y Leónidas Trujillo en República Dominicana?

«¿Qué pedazo de tierra yanqui Cuba o cualquier otro país mantiene ocupado por la fuerza de la mentira y de las armas?

«¿A cuántos científicos, artistas o personalidades de Estados Unidos, Cuba o cualquier otra nación les impide visitarlas? ¿A cuántos niños de Estados Unidos Cuba les niega algún medicamento o tratamiento médico?

«¿Qué peligro para su seguridad nacional corre Estados Unidos ante un pequeño país insular y subdesarrollado, bloqueado, con solo poco más de 11 millones de habitantes, cuando ellos son en territorio prácticamente un continente, con más de 300 millones de habitantes y miles de ojivas nucleares en submarinos, aviones, portaaviones, además de tanques, armas biológicas y químicas?

«Olvidaba decir que es un absurdo y una ridiculez extrema de Estados Unidos acusar a Cuba de terrorismo cuando la política terrorista de ese país ha provocado a esta Isla cerca de 4 000 muertos y unos 2 000 mutilados. Sin embargo, Cuba no ha querido vengarse de eso, sino que solo ha pedido y pide justicia, como yo por la muerte de mi hijo de 32 años».

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