Jóvenes santaclareños celebran Asamblea de Balance de la UJC

Los militantes debatieron sobre la necesidad del ahorro y la eficiencia en todos los servicios

Autor:

Nelson García Santos

SANTA CLARA, Villa Clara.— La política de ahorro y eficiencia no puede justificar un mal servicio, como tampoco prestarlo eficientemente tiene que ser sinónimo de malgasto o despilfarro.

La diferencia parecen tenerla bien clara los militantes de este municipio, quienes abundaron en este tema durante la asamblea de balance de la UJC.

La delegada al IX Congreso María Caridad Mena expuso el buen ejemplo de cómo en el hospital infantil José Luis Miranda, de esta ciudad, ahorraron un millón de pesos del presupuesto que le asignaron el pasado año.

En síntesis, resumió que lo habían logrado sin afectar la calidad del servicio, pero con un control estricto en la utilización de los recursos materiales.

En la asamblea se planteó cómo en el sector de la salud se hace un uso desmedido de los equipos de alta tecnología, y de igual manera se malgastan medios destinados a curas o hay muchos más trabajadores de los que se necesitan.

José Ramón Machado Ventura, miembro del Buró Político, subrayó que usamos el término ahorro para expresar la disminución de un gasto, cuando en realidad lo que se estaba era despilfarrando: «Hemos llevado el consumismo a muchas instituciones y no podemos seguir derrochando».

Destacó lo mucho que pueden hacer la militancia y el resto de los jóvenes en cada uno de sus centros de trabajo para evitar el despilfarro.

La delegada Liset Martínez también se refirió a que hay comités de base que se desgastan en el papeleo de los informes y analizan más sobre una inasistencia a una reunión que sobre el cumplimiento de otras obligaciones como militantes.

Sobre el particular Liudmila Álamo Dueñas, primera secretaria del Comité Nacional de la UJC, interrogó: «¿De qué burocratismo hablan determinados militantes? O es que en realidad no le han buscado el sentido de qué hacer en el comité de base. Este debe darles tareas, controlar y exigir por su cumplimiento. Y cada uno de ellos debe tener el sentido de pertenencia a la Juventud».

Hubo consenso en que tampoco se hace una buena selección de algunos dirigentes juveniles y persisten las indisciplinas en cierta militancia. Hay quienes, coincidieron un grupo de delegados, son militantes solo el día de la reunión, un reflejo clásico de mal funcionamiento.

Para revertirlo deben desterrar esa trabazón que surge cuando no se afinca en el protagonismo diario el trabajo de la organización. Y para ello, como afirmó Julio Lima Corzo, primer secretario del Partido en Villa Clara, cada cual tiene que salir a resolver el problema que tiene allí en su centro.

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