Solo la prevención inmuniza contra la influenza A (H1N1)

A más frío mayor peligro de expansión del virus. Hasta ahora solo la responsabilidad, individual y colectiva, en el cumplimiento de las medidas de higiene puede frenar la expansión de la pandemia

Autor:

Mayte María Jiménez

Mientras más nos adentremos en los días invernales, los cubanos debemos prepararnos para algo más peligroso que un fuerte frío. En las próximas semanas la temida pandemia del A (H1N1) podría reactivarse en una segunda oleada, de no extremarse las medidas de prevención en el hogar, la escuela, centros de trabajo y otros espacios sociales.

Así lo advirtieron los doctores Otto Peláez y Antonio Marrero, miembros del Grupo Técnico Asesor para el Enfrentamiento de la Pandemia, del Ministerio de Salud Pública.

Más allá del tiritar constante por las bajas temperaturas, muchos han sufrido en su organismo infecciones respiratorias agudas, entre ellas la más amenazadora, la Influenza A (H1N1), que en este período circula junto a otros virus que afectan el sistema respiratorio.

Según explicaron los especialistas, normalmente cuando se producen cambios bruscos de temperatura el organismo es más propenso a contraer infecciones de este tipo, máxime cuando las personas tienden a guarecerse en lugares cerrados, lo cual favorece la posibilidad de propagación.

Durante la época de invierno, en Cuba se diagnostican entre 80 000 y 100 000 casos semanalmente de enfermedades respiratorias. Aunque hasta el momento solo se han diagnosticado unos 980 casos de pandemia, la posibilidad de un aumento de esta enfermedad se puede hacer mayor en lo adelante.

Los especialistas alertan que debe activarse el «ojo clínico» en la familia y acudir al médico si se presenta fiebre superior a los 38 grados, dolor de garganta, de cabeza, cansancio, tos, moqueo o congestión nasal, falta de aire, dolores musculares, diarrea, vómitos o náuseas.

Las estadísticas demuestran que la influenza y la neumonía son la quinta causa de muerte en el mundo, ocasionando cada año miles de muertos. Al surgir este nuevo virus de la influenza tipo A, el ser humano no ha desarrollado una respuesta inmune, por lo que puede resultar letal.

Por si fuera poco, las investigaciones han revelado también que este nuevo virus tiene una elevada capacidad de mutación, lo que hace muy difícil la inmunidad del organismo ante la diversidad de cepas que se van generando, por lo que se espera que para la próxima temporada invernal la enfermedad continúe circulando en el mundo.

Ante este panorama, una de las interrogantes se centra entonces en la situación actual de la vacuna contra la influenza A (H1N1), que ya se emplea en algunos países como Estados Unidos, China, España, México, entre otras naciones.

El doctor Otto Peláez explicó que existe un grupo de países que serán beneficiados con la vacuna por la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre los que se encuentra Cuba, pero aún no se sabe en que fecha podrá contarse con la misma, por tanto la mejor vacuna es la prevención.

Respecto a las gotas homeopáticas que se están suministrando en todo el país, el experto alertó que no son una vacuna sino un compuesto que ayuda a activar la capacidad de respuesta inmune del organismo frente a las enfermedades virales respiratorias.

«Este compuesto homeopático se añade a las medidas generales de prevención, por lo que ninguna persona puede considerarse inmunizada o vacunada contra esta pandemia al tomarlo», advirtió.

El doctor Antonio Marrero recordó la campaña de vacunación contra las influenzas estacionales, que se desarrolla en la Isla todos los años para el adulto mayor y los niños menores de un año, pero que tampoco protegen al organismo de este nuevo virus.

Por ello, destacó, hay que mantener un cuidado especial con las personas más vulnerables como los ancianos, las embarazadas, los niños, los discapacitados, o personas con padecimientos de inmunodepresión, los asmáticos o los alérgicos, entre otros.

Los doctores insistieron en las medidas preventivas que tanto se divulgan en los medios de comunicación, en especial el aseo continuo de las manos, una de las claves para evitar el contagio y la propagación de la enfermedad.

Un papel importante se lo otorgaron a la familia, en la que se debe enseñar e intercambiar sobre las prácticas correctas de higiene, estar al tanto del estado de salud de sus miembros, y evitar que si alguno enferma, acuda a lugares muy concurridos.

Además, se debe mantener el mobiliario limpio y sin polvo, con una ventilación adecuada, sobre todo en períodos de frío, cuando se tiende a cerrar y cortar el flujo de circulación de aire.

Es importante recordar que el virus puede permanecer vivo un período que abarca desde minutos hasta días, especialmente en las superficies duras, como las mesas y mobiliario del centro de estudio o trabajo.

Aunque para muchos la técnica de taparse con el antebrazo al toser o estornudar se ha convertido en un himno obligado que repetimos en todos lados, no pocas personas continúan el estilo tradicional y se suman a la cadena de contagio.

Los expertos alertan que en los centros públicos, los trabajadores tienen que extremar las medidas de higiene, sobre todo en aquellos que utilizan instrumentos comunes y manipulan alimentos, en los que diariamente circulan cientos de ciudadanos.

Hasta el 8 de enero la OMS reportaba unos 12 799 casos en 208 países desde que comenzó la pandemia. Entre las áreas más activas se encontraban Europa Central y Oriental, el norte de África y el sur de Asia, mientras en América del Norte se ha notado una disminución, y en el Caribe el comportamiento de la enfermedad se presenta sin cambios.

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