Jóvenes cubanos no aceptan la apatía - Cuba

Jóvenes cubanos no aceptan la apatía

Hace falta contagiar a los jóvenes con las ganas de hacer y eso no cuesta divisas, solo hace falta constancia y ejemplo personal, se reconoció en asambleas de balance de la UJC IX Congreso desarrolladas en varias provincias del país

Autores:

Marianela Martín González
Zenia Regalado
Lisván Lescaille Durand

Aunque el carné dice qué significa ser militante de la Unión de Jóvenes Comunistas, la vida supera toda caracterización del paradigma.

Un joven que pertenezca a la vanguardia tiene que ser combativo. Y para lograrlo hace falta mucho ejemplo y sacrificio.

Lo anterior fue reiterado en incontables momentos durante la Asamblea de Balance de la UJC en el municipio habanero de Bauta, donde hay cerca de 2 070 jóvenes y 1 286 engrosan las filas de la organización juvenil.

«Hay adolescentes que se repliegan cuando se les reconoce como posible militante de la UJC, máxime si ese reconocimiento viene con un montón de responsabilidades para que transforme su radio de acción», aseguró Maidelys González, secretaria general de un comité de base del sectorial de Salud, quien dijo que la tibieza y la falta de identidad del militante dañan el funcionamiento orgánico de la UJC, y ponen en peligro la continuidad histórica de la Revolución.

«Es imprescindible la preparación para que a la hora de proponerle a un joven la doble militancia o pasar a las filas del Partido, este sienta orgullo», precisó.

Hilder Torres, miembro del Buró Nacional de la UJC, consideró que hay jóvenes que se repliegan porque la preparación política e ideológica sigue siendo deficiente. «No podemos evaluar a un comité de base como bueno porque solo se reúna cuando le toca, y sus integrantes coticen. La preparación y el papel del secretario general determinan su funcionamiento».

El dirigente juvenil reconoció la falta de cuadros en ese municipio como un serio problema. Dijo que los más preparados no siempre están dispuestos a asumir esta responsabilidad. En Bauta hay solo siete cuadros municipales y se necesitan 11. Solo dos son universitarios.

Al referirse a la vida interna de los jóvenes comunistas en el territorio, llamó la atención sobre la ausencia de un 40 por ciento a las reuniones ordinarias de los comités de base. Asimismo consideró como un problema serio que solo el 85,4 por ciento de los secretarios generales asista a las reuniones mensuales. «El comité de base no solo representa a la UJC, sino a todos los jóvenes de su centro, incluso a quienes tal vez nunca alcancen la militancia», añadió.

Kiomar Frómeta, secretario general del comité de base del centro trasmisor, exhortó a no cansarse y a desterrar de la mente de los jóvenes la palabra apatía, pues a los jóvenes les sobra vigor. Puso como ejemplo una antena que lograron gracias al talento de los trabajadores, entre ellos muchos jóvenes, la cual le ahorra al país cuantiosas divisas.

«Hacen falta en los comités de base planes estratégicos que no sean utópicos, ni llenos de formalismos. Hay que ser protagonistas no solo porque tenemos las energías y fuerzas que nos aporta la edad,  sino porque tenemos que mantener las conquistas de la Revolución y legárselas a nuestros hijos.

«En mi centro, aunque no producimos bienes materiales se trabaja duro y con mucha responsabilidad. Hace falta contagiar a los jóvenes con las ganas de hacer y eso no cuesta divisas, solo hace falta constancia y mucho ejemplo personal».

Odaysi Marín, primera secretaria de la UJC en la localidad, fue seleccionada como delegada al IX Congreso de la UJC. También eligieron a Yuneivi Morales, profesora de la secundaria básica Camilo Torres.

Corregir el tiro

Sin que haya sido la cuestión central del debate o una marcada tendencia del desempeño de la militancia juvenil de Manuel Tames, Guantánamo, el hecho de que algunos hayan decidido entregar sus carnés de la UJC, o los separasen de las filas por incumplimiento de sus deberes motivó, desde el inicio del intercambio, una mirada al corazón del funcionamiento de las estructuras de la organización.

Un carné abandonado por desidia o escasez de motivación resulta, en esencia, una bandera del compromiso plegada, una baja sensible en la misión de sumar y multiplicar las ideas de nuestro proyecto social.

Ese sentimiento de corrección del tiro en lo que respecta a las organizaciones de base, se hizo latente entre los participantes en la Asamblea de Balance IX Congreso de la UJC en el municipio de Manuel Tames. Con razón a ellos les preocupa y ocupa el hecho de que en sectores vitales para el país como la Salud, la Educación y el INDER afloren tales despropósitos.

Allí donde las conquistas y esencias del socialismo flamean contra cualquier tempestad, no deben permitirse «banderas a media asta» o el compromiso sin carné, opinó la dirigente juvenil, Yanneris Urgellés Loy.

Por su lado, la joven Deyanira Rodríguez, de la Sala de Rehabilitación del municipio, apuntó que «hay empeños del país que nos deberían mantener ocupados todo el tiempo: el ahorro de recursos, y la racionalidad en el empleo de los medios a nuestra disposición, sin desmedro de la calidad de los servicios médicos».

El miembro del Buró Provincial del Partido Tomás Espinel advertía sobre lo referente a ciertas desmotivaciones que pudieran existir, y que «los problemas de funcionamiento no desaparecen de un día para otro, sino que se resuelven con trabajo sistemático».

Menos aún pensar que un proceso orgánico como el actual será el bálsamo curativo de los males en aquellas estructuras juveniles, como resaltó Robin Romero Matos, primer secretario de la UJC en la provincia, para quien funcionar es: «responsabilidad, disciplina, eficiencia en las convocatorias productivas, participación activa en las tareas y pensamiento crítico y rebelde ante los problemas propios y los del centro de trabajo».

Los casi cien jóvenes que asistieron al Congreso juvenil tamense ovacionaron a Carlos Guzmán Mugercia como aprobación de su desempeño, por siete años, al frente de los destinos de la Organización en el municipio. En su lugar fue promovido Yoandrys Pérez Ramírez quien, junto al nuevo comité electo, tendrá la misión de continuar enarbolando las banderas del compromiso y el protagonismo de los jóvenes de Manuel Tames.

Aportar lo útil

La considerable disminución del número de jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo, fue uno de los temas abordados en la Asamblea de Balance de la UJC de Minas de Matahambre, del territorio vueltabajero.

En los debates se profundizó en que precisamente esa es una respuesta necesaria en la continuidad histórica de la Revolución, en la que cada quien tiene que aportar algo útil a la obra.

Se reconoció que la empresa Geólogo-minera, que se encuentra en perfeccionamiento con la participación de sus jóvenes, fue la que más aportó en el crecimiento del PIB en el territorio, con la realización de jornadas de trabajo voluntario en apoyo a la producción.

Sin embargo, se abordó como una situación a resolver el hecho de que la mayoría de sus trabajadores tiene más de 40 años, y el grueso de los jóvenes labora en oficinas y no directamente en el proceso productivo, una urgencia que debe ser transformada.

Para revertir esta situación la organización juvenil trabaja en la captación de un grupo para oficios deficitarios en la entidad.

Yosvany Álvarez Sisto, primer secretario de la UJC en la provincia, puntualizó que el funcionamiento tiene que pasar por entender cuál es la situación del país, lo cual se logra con el debate cotidiano con los jóvenes para que ganen conciencia respecto a ello.

Lo esencial del trabajo de la organización no es solo detenerse en el acta y la cotización, sino conocer la marcha de los principales indicadores económicos del centro para influir en la calidad del trabajo, puntualizó Maday Iglesias, miembro del Buró Nacional de la UJC, quien también subrayó que, en Minas, 45 centros no tienen comité de base, a pesar de que hay jóvenes en ellos.

Respecto a la política de sanciones se dijo que en ocasiones se le aplica a un joven al que ni siquiera se ha atendido debidamente.

Gladys Martínez Verdecia, primera secretaria del Partido en Pinar del Río, destacó la necesidad de ir al puesto de trabajo donde está la gente, más allá de las reuniones y la cotización. En la cita, fue ratificado Carlos Manuel Espinosa como primer secretario de la organización juvenil en ese municipio.

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