Calor y color joven en las nominaciones de los candidatos

En las venideras elecciones merece atención los más de 320 000 ciudadanos que ejercerán por vez primera su derecho al voto

Autor:

Agnerys Rodríguez Gavilán

Cumple hoy su primera semana el proceso de nominación de candidatos y candidatas a las asambleas municipales del Poder Popular, cuyo inicio estuvo marcado por la realización de asambleas demostrativas a nivel de municipio y de consejos populares.

Luego se multiplicó en miles de reuniones de vecinos que en la circunscripción, célula básica de toda la estructura del Poder Popular cubano, se juntan para proponer, nominar y elegir a hombres y mujeres «probados, sanos, útiles y capaces», como sus posibles representantes.

Se impone recordarles a todos los ciudadanos que en el acto de proponer a hombres y mujeres, adultos y jóvenes, blancos, negros y mulatos, no importan su origen social, ocupación y creencias religiosas, como nuestros candidatos para desempeñar responsabilidades en los órganos locales del Poder Popular, es un derecho constitucional que ostentamos por mandato de la Constitución de la República de Cuba y de la Ley Electoral vigentes; pero es también, un deber cívico y patriótico.

Si algo merece atención en esta etapa son los más de 320 000 ciudadanos que ejercerán por vez primera su derecho al voto en las venideras elecciones. Ellos  se inician también en el ejercicio de proponer y nominar al candidato de su preferencia.

Los vecinos seguramente encontrarán entre estos a muchachos y muchachas con cualidades nada desdeñables para enrolarse de manera más directa en el perfeccionamiento de nuestra democracia y nuestro sistema electoral.

Muchos de estos jóvenes tendrán sus asambleas de nominación en el barrio, otros tantos, no pocos, serán convocados en sus propios centros de estudios o unidades militares o campamentos, toda vez que por las funciones que desempeñan en estos momentos, pertenecen a circunscripciones especiales.

Sin embargo, tienen en común la oportunidad de trocar aquel momento en que con sus uniformes escolares y atributos pioneriles custodiaron las urnas. Ahora les toca a ellos levantar la mano y presentar su propuesta de candidato, y luego, mediante el voto voluntario, secreto y directo, elegir a su delegado o delegada.

Asegurémonos de que asuman con madurez, responsabilidad y conciencia real la acción de proponer y nominar, y que su alegría y entusiasmo, su pujanza y energía les den calor y color a las muchas asambleas que están por celebrarse en las más de 50 900 áreas de nominación.

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