Marejadas de responsabilidad

La rápida adopción de medidas preventivas evitó pérdidas humanas y materiales como consecuencia de las recientes inundaciones en zonas bajas del litoral capitalino

Autor:

Marianela Martín González

Las inundaciones del miércoles último en el litoral capitalino no tuvieron la envergadura de las que provocó la Tormenta del Siglo en marzo de 1993, ni de las asociadas al huracán Wilma hace cinco años. No obstante, fueron moderadas.

«Los que se quedan de brazos cruzados y no actúan rápido con sus cosas es porque todavía no conocen lo que significa “moderado” en términos de inundaciones. Eso quiere decir que el mar va a entrar hasta casi toda la calle Línea», advierte Georgina Velázquez, residente en la zona afectada.

Como Georgina, varios vecinos reconocieron la labor de los Consejos de Defensa, tanto del municipio de Plaza de la Revolución como el de la Ciudad de La Habana, cuyos miembros estuvieron junto al vecindario en el mismo momento en que el mar quiso hacer de las suyas, y luego mientras se trabajaba en la recuperación.

Arián Doyle Lorenzo, vicepresidente del Consejo de Defensa en el municipio de Plaza de la Revolución, precisó que gracias a la adopción de medidas preventivas se evitaron pérdidas humanas y materiales. Asimismo, se redujo el tiempo de apagones y la falta de agua potable y gas.

Se previó que las inundaciones fueran moderadas y realmente los pronósticos se cumplieron, agregó Doyle. Los habitantes de las zonas afectadas subieron sus pertenencias a pisos más elevados. Quienes residen en sótanos, se evacuaron en casas de amigos y familiares. «Solo albergamos a cinco compañeros que por algún tipo de riesgo, sobre todo de salud, constituían una preocupación».

El también Presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Plaza añadió que las inundaciones duraron cerca de seis horas, pero desde la noche anterior la fuerza del mar provocó penetraciones, razón por la cual la zona de Tercera, entre las calles A, B y C ya estaba inundada.

Esa situación se mantuvo hasta las 12 del mediodía del miércoles último. Luego retornamos a la normalidad, en la medida en que se retiró la marea, abundó.

«Gracias a la labor sistemática que desde octubre se viene realizando en los sistemas de desagüe fue posible que al bajar la marea también aliviaran las calles inundadas. Es efectivo el trabajo de limpieza de los tragantes que se está realizando. Constituye una fortaleza en el proceso de recuperación que ahora debemos mantener».

La topografía del litoral del municipio de Plaza de la Revolución propicia que las inundaciones ocurran en la zona comprendida entre la calle Línea hasta el Malecón, delimitada desde el Túnel de Línea hasta la confluencia de calle 23 y Malecón.

«Todo eso está bien estudiado y contemplado en los planes contra catástrofes. Además, los compañeros de la Maqueta de La Habana han hecho un trabajo muy serio para llegar al detalle en el comportamiento de las inundaciones, porque esa es una de las vulnerabilidades que más golpea a la población del municipio», apuntó.

Durante el fenómeno meteorológico del miércoles último se movilizaron trabajadores de 11 unidades de comercio para prestar servicio en las zonas afectadas. Cerca de 85 toneladas de productos de la canasta básica fueron puestas a buen recaudo. Aguas Negras, Respuesta Rápida y otras brigadas de la Micro Social de la capital limpiaron y reabastecieron más de 50 cisternas y cerca de 35 sótanos.

Este viernes quedaban tareas pendientes relativas a la limpieza de la avenida del Malecón. La resaca de las olas introdujo en la popular arteria capitalina piedras y cuanta inmundicia se lanza al mar debido a la indisciplina social. Según Diosdado Noa, director de Servicios Comunales en Plaza de la Revolución, en cuanto el oleaje amaine comenzarán en ese tramo las labores de saneamiento.

También urge trasladar a lugares donde el mar no alcance, 1 524 contadores eléctricos de 168 baterías. Reanimar el servicio eléctrico luego de que el mar se recoge es una tarea de titanes.

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