Para que el Aedes aegypti no gane más terreno en Camagüey

Irregularidades en el enfrentamiento a este mosquito en la capital camagüeyana revelan que la solución requiere de un tratamiento intersectorial y mayor apoyo de la población

Autor:

Yahily Hernández Porto

CAMAGÜEY.— «La verdad es que nos despreocupamos al almacenar agua en el tinajón. No vimos la rendija de la tapa, y por allí se coló el mosquito», comentó apenada a JR una de las vecinas de calle San Esteban, arteria del centro de esta ciudad.

A varios metros de esa vivienda, en la vecina calle de San Ramón, el morador Humberto Varona también tuvo la experiencia de tener un foco en un tanque elevado. «Nadie había subido a ese depósito. Un operario se atrevió a revisarlo y apareció el foco», explicó Varona, al tiempo que reconocía las irregularidades que aún existen en el enfrentamiento a este vector.

«Creo que hay que ser más rigurosos y organizados en el chequeo a las viviendas. Hay que cambiar la imagen negativa de algunos operarios que lejos de ayudar a la erradicación del mosquito favorecen su supervivencia, porque su preparación profesional es escasa y su comportamiento, hasta en el vestir, inspira desconfianza. No debiera ser cualquiera quien entre hasta el fondo de nuestras casas», reflexionó Varona, a quien se le impuso una multa de 50 pesos.

Desaciertos que ayudan al mosquito

Lo expresado por estos vecinos revela que para eliminar el vector en el municipio de Camagüey se necesita que laboren con mayor rigor y calidad quienes tienen la responsabilidad de verificar los depósitos existentes en viviendas e instituciones, y un tratamiento adecuado a esta amenaza de salud desde lo intersectorial.

La ciudad cabecera es la más infestada en la provincia, con 882 focos detectados en los primeros 19 días del mes de marzo, de acuerdo con Miguel Comendador Álvarez, jefe del Programa Provincial de Erradicación del Aedes aegypti.

Otros ciudadanos interpelados en zonas aledañas a casas cerradas así lo aseguraron. «Antes uno sabía el día que fumigaban, pero ya no es así. Quien dejaba la llave con su vecino ahora no lo hace, porque no conoce la fecha de la inspección, como ocurre con la vivienda número 272», insistió Maité Cuba Lastre, cederista de la calle Ignacio Agramonte.

Vicente Rodríguez, quien reside junto a otro inmueble cerrado, en calle Honda número 412, atestiguó que «quienes inspeccionan las viviendas lo hacen de forma inestable y sin previo aviso».

Agregó Vicente, presidente del Comité de Defensa de la Revolución (CDR), que entre el mal olor de las aguas albañales que se derraman en toda la cuadra, la fetidez con que conviven los vecinos y la cercana casa cerrada que no tiene techo y tampoco se fumiga, está al borde de la desesperación, «porque el turno para el arreglo de este salidero es para dentro de tres meses».

Pero más alarmantes son las 1 870 casas que permanecen cerradas en el municipio agramontino al concluir la primera semana del presente mes, que según Comendador Álvarez son el escollo más preocupante de la actual campaña contra el vector.

«En el municipio de Camagüey la situación es delicada, pues su índice de focalidad por vivienda es de 0,51 al concluir los primeros 19 días del mes de marzo. En sus nueve áreas de salud este índice de infestación oscila entre 0,26 a 0,85, cuando lo permisible es  0,05», refirió el funcionario.

Múltiples caras de una campaña antivectorial

Muchos son los factores que influyen en la calidad de la campaña en la ciudad agramontina. Al respecto, Juan Jesús Llambías Peláez, director de la Unidad Provincial de Vigilancia y Lucha Antivectorial, valoró que para eliminar el mosquito hay que organizarse en la base, con la colaboración estrecha de los CDR.

—¿Cuáles son las causas que provocan un índice de infestación tan elevado en este territorio?

—La tarea antivectorial se daña, principalmente, por la deficiencia profesional del operario y la relación de este con los moradores de las viviendas, situaciones que tienen su origen en la selección del personal fijo que participa en la labor.

«No es un secreto que a lo largo de la campaña ha habido descrédito de nuestro personal, lo que ha provocado desconfianza de la población. Para el completamiento de la fuerza de trabajo nos nutrimos de fuentes de ingreso diversas; y esto lo domina la población.

«Insistimos en la importancia de organizarnos por CDR y compulsar a los vecinos para la inspección o fumigación de las viviendas. Incluso cualquier acción de la campaña no debe realizarse si no está presente algún miembro de la familia o del CDR».

—Varios entrevistados coinciden en la inestabilidad de los operarios y en su insuficiente preparación.

—La inestabilidad es real. Actualmente existe un déficit de 150 operarios en el municipio. Además, quienes cubren desde otros sectores no poseen un conocimiento profundo acerca de esta tarea sanitaria. Hoy es difícil mantenerlos en zonas fijas y esto lo complica todo.

Más alla del operario

La cantidad de aplicaciones del Decreto Ley 272 desde enero hasta la primera semana del mes en curso, en los sectores residencial y estatal, asciende en este municipio a 3 372 multas, de acuerdo con un informe de la Unidad Provincial de Vigilancia y Lucha Antivectorial en Camagüey, indicador que revela que aún existen muchas reservas humanas por explotar.

Llambías Peláez considera, sin embargo, que dichas aplicaciones de la ley aún no se corresponden con las múltiples violaciones cometidas en hogares e instituciones. Así las cosas, ¿cómo acabar con un mosquito que no respeta fronteras?

Por eso el trabajo consecuente y responsable de las instituciones no puede ser la última tarea del día ni el último punto del consejo de dirección. Un dato que preocupa a las autoridades sanitarias es que aumentó la positividad en centros de trabajo de la provincia en un 20 por ciento, entre la cuarta semana de febrero y la primera de marzo de 2010.

Según un informe de la Unidad Provincial de Vigilancia y Lucha Antivectorial en Camagüey, «87 centros laborales en este municipio han sido multados en lo que va de año y, en algunos casos, de manera reiterada», afirmó Miguel Comendador.

«Nadie se puede confiar», aseguraron directivos entrevistados por JR en la dependencia del Centro Provincial de la Música, en calle Ignacio Agramonte número 311; en las empresas de Suministros Agropecuarios, y de Desmonte y Construcción de la Agricultura, ambas pertenecientes a este Ministerio en la provincia.

«Los operarios nos han demostrado que hay que registrar las fosas, el tanque más alto de la institución y, si fuera posible, arreglar el más mínimo salidero de las hidrosanitarias», aclaró Francisco Pérez Cifuentes, administrador de la Unidad Mecanizada de la Empresa de Desmonte y Construcción.

¿Y la poblacion qué?

Las cifras expresadas por el experto Miguel Comendador de 4 518 focos localizados en lo que va de año en esta ciudad, de estos casi el 50 por ciento en tanques bajos, encienden un bombillo rojo que no se apagará por el momento, si continúan la indisciplina y el abandono de la población.

Trasciende aquí lo que ocurre de manera acelerada con los vertederos y microvertederos de esta ciudad, que por un lado Comunales se desgasta en sanearlos y, por otro la población, a diestra y siniestra, los vuelve a ensuciar.

Un recorrido de este diario por varios «puntos oscuros» del municipio cabecera revela la impunidad con que actúa una parte de la ciudadanía. «Yo fui insultada por una persona que vertía un camión de basura en la cuadra y casi provocó un problema», narró Gilda Matos, vecina de la calle Esteban Varona número 204, donde se encuentra la destruida y antigua fábrica de jabón, convertida en un vertedero temible, debido a su ubicación.

Similares experiencias narraron los vecinos de la antigua fábrica de fideos, en la intersección de las calles Andrés Sánchez y Teniente Cañón, y los del desaparecido mercado agropecuario de Río Hatibonico, donde según el vecino Amaranti Sánchez, residente en calle Matadero número 37, han existido hasta agresiones físicas por la negativa a que se bote basura en este lugar. Ambos sitios son una vergüenza del Camagüey legendario.

¿Y quién responde por casas cerradas, por moradores que se niegan a que sus casas sean inspeccionadas o fumigadas, por operarios maltratados y por vertederos que se incrementan en la ciudad ante los ojos de todo el mundo?

¿Es el mosquito Aedes aegypti un problema sanitario solo de Salud Pública o intersectorial? ¿Podrá seguirse hablando el idioma de la persuasión y el convencimiento con quienes incurran una y otra vez en violaciones que atentan contra la salud humana?

La sequía en Camagüey se incrementa por días, y con esta, la necesidad de almacenar agua en viviendas y centros de trabajo. Por otro lado, se espera la primavera, período también propicio para la proliferación del vector. El riesgo siempre estará latente.

El reto está en unir voluntades y exigir responsabilidades a quienes no combatan al «patiblanco», como popularmente se le conoce aquí.

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