Enseñar arte tiene «filin»

Arley Abreu Fernández, presidente de la Brigada José Martí de instructores de arte, asegura en diálogo con JR que los miembros de esa agrupación tienen una responsabilidad muy grande en la formación cultural de las nuevas generaciones

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Fue esa manera de sentir la música lo que le llevó luego a compartir ese gusto con sus discípulos. Arley definitivamente tiene un «filin» especial por los más clásicos de la sonoridad, con Chopin y Beethoven asomándose a sus oídos. También se estremece con el son, y se emocionó cuando los jóvenes de Moneda Dura pusieron el sábado último al rojo vivo la Escalinata de la Universidad de La Habana.

Arley Abreu Fernández, presidente de la Brigada José Martí (BJM) de instructores de arte, se decidió por la melodía hace mucho tiempo. Supo en noveno grado a lo que se dedicaría el resto de su vida. Cuenta que fue una oportunidad única la de estudiar en la Escuela de Instructores de Arte.

«Me presenté a las pruebas de captación en teatro y en música, pero me gustaba más esta última y terminé graduándome de la especialidad en 2004», comenta a JR.

Le atrajo el hecho de enseñar y de poder trabajar con niños. Para complementar su ocupación, matriculó en la carrera universitaria de Psicología, especialidad que le aporta herramientas para laborar «con diferentes grupos etáreos».

¿Has podido vivir la sensación de enseñar en la práctica?, le pregunto temprano en la mañana, pues es el mejor momento del que disponemos para dialogar. «Extraño mucho la escuelita José Antonio Echeverría, del municipio de Pedro Betancourt, donde impartí clases a unos niños maravillosos, que estuvieron conmigo en esa primera etapa de trabajo.

«También hecho de menos a mis estudiantes venezolanos de la Escuela de Trabajadores Sociales de Jagüey Grande. Realmente estoy agradecido por ellos y por todos los que han transitado conmigo en este trabajo», señala.

Pero Arley no deja a un lado su profesión y disfruta impartir talleres de apreciación y creación en la sede de la Dirección nacional de la Brigada, en el municipio de La Habana Vieja, donde atiende, junto a sus compañeros, a una comunidad en el Consejo Popular de Belén.

El dirigente juvenil afirma que un día normal para los instructores se distribuye de la siguiente manera: «Desde temprano en la mañana impartimos los diez minutos de preparación política a nuestros estudiantes. Si es viernes, tenemos el matutino, que ayudamos a preparar con anterioridad.

«Impartimos talleres en el horario curricular de la escuela —luego de ese tiempo también nos encontramos con los estudiantes—, y los reforzamos con clases televisivas del programa de la educación artística. Hoy los instructores atendemos a más de dos millones de niños, jóvenes y adultos en la Isla».

¿Cómo encarar los desafíos culturales que se imponen en el mundo frente a modelos artísticos que desdeñan lo más auténtico de nuestras tradiciones? Arley asegura que esos retos solo se asumen con la preparación sistemática de los brigadistas.

«Nos falta todavía ganar más en la superación, y para ello desarrollamos talleres de experiencia y preparaciones metodológicas. Como nos ha instado nuestro Comandante en Jefe, debemos estar en constante aprendizaje».

Un ejemplo de lo anterior es la Conferencia nacional para la preparación de los principales dirigentes de la BJM, que entre ayer y hoy se desarrolla en la capitalina Escuela Nacional de Cuadros de la UJC.

«Cuba está asediada por una campaña mediática muy fuerte y tratamos de exponer cómo nosotros, desde la cultura popular y tradicional, podemos ayudar a que la población esté clara, a través de la enseñanza del arte, del porqué la Isla decidió este camino», señala Arley.

La Brigada, explica, como movimiento juvenil que agrupa a más de 19 000 miembros, apoya lo pronunciado en la Red de redes En defensa de la humanidad, que está a favor del país y de la Revolución.

Por eso, como líder de los instructores, exhorta a todos y, en especial, a los brigadistas, a participar en un acto tan democrático como las elecciones del venidero 25 de abril, y a desfilar el 1ro. de Mayo en un bloque unido.

—¿Encontrará eco en la base la Conferencia?

—Antecede a este espacio la celebración en todos los municipios, de jornadas y talleres que sirvieron de preparación a nuestros profesionales. Porque no hacemos nada si solo formamos a los dirigentes, y no a los que diariamente están en los centros estudiantiles.

—¿Qué estrategias encaminan para que continúen ese proceso de aprendizaje?

—En el pasado Consejo Nacional se aprobó la labor estrecha con las comisiones de la UNEAC para trabajo comunitario y la enseñanza artística. Igualmente acercamos nuestros vínculos con la Asociación Hermanos Saíz y las actividades que se desarrollan en las Casas del Joven Creador.

«Asimismo sucede con los colectivos técnicos metodológicos, impartidos por especialistas del sistema de casas de Cultura, donde asimilamos las herramientas necesarias para nuestro quehacer.

«Recibimos una mayor profesionalidad en las universidades, donde es una fortaleza que muchos de nuestros miembros cursen la Licenciatura en Instructor de Arte, u otras carreras de humanidades».

—Fuiste elegido como presidente en el pasado Consejo Nacional de la BJM. ¿Cómo asumes el desafío de liderar una fuerza que tiene como premisa llevar arte a la comunidad?

—Es un reto. Son cinco años los que ha cumplido el movimiento. Hemos madurado. Somos trabajadores y tenemos una responsabilidad muy grande en lo que concierne a la formación cultural de las nuevas generaciones.

«Lo veíamos en el recién finalizado Congreso de la UJC. Allí se ratificaba nuestro papel en la formación de valores en las personas. Inculcarlos con creatividad y tomar lo mejor de nuestra identidad, es nuestra principal tarea».

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