Santiago vota por Cuba

Más de 780 000 santiagueros ratifican ante las urnas en llanos y montañas que contra cualquier patraña enemiga, la Revolución cubana crece, se expande

Autor:

Odalis Riquenes Cutiño

SANTIAGO DE CUBA.—Una bandera gigante, colgada espontáneamente por sus dueños, colorea desde el portal de una vivienda esta mañana de domingo en el poblado de El Caney.

«Porque el día es de definiciones…», dice después de ejercer temprano su voto uno de los moradores de la casa, en el bucólico poblado, afamado por sus deliciosas frutas y por la firmeza de sus hombres y mujeres.

En el reparto Vista Alegre la pequeña Karina Jorge Paredes tuvo un despertar diferente. El día para ella estrena emociones: hoy cumple 10 años y por primera vez, como pionera, tendrá la responsabilidad de custodiar la urna de su colegio electoral, el número tres, de la circunscripción 188, ubicado en la primaria Nacho Martí.

«La fiesta la postergaré para por la tarde…», explica, y no hay pesar en su decisión, solo el candor de quien desde  temprano  abraza el compromiso con  su Patria.

Esa resolución de Karina tiene réplicas en los más de 780 000 santiagueros, que en llanos y montañas, ejercen desde temprano su derecho al voto en estas elecciones generales, como la mejor demostración de fe en su Revolución y repudio a las campañas mediáticas que intentan desacreditar el proceso revolucionario cubano.

«Todos los santiagueros acudimos hoy a las urnas para votar por el mejor y el más capaz, por la Patria y la decisión de defender esta tierra al precio que sea necesario, que es lo que la demostrado a lo largo de los años este pueblo».

Así lo dejaba claro al filo de las 7.00 de la mañana el integrante del Comité Central del PCC y primer secretario del Partido en la provincia, Lázaro Expósito Canto, momentos después de ejercer su derecho al sufragio en el colegio número cinco de la circunscripción 189, de Vista Alegre.

Mezclado con sus vecinos, el carismático dirigente  significó que no hay patrañas ni mentiras que hagan a este pueblo bajar la guardia en la defensa de su proyecto social, y que el próximo primero de mayo, al igual que hoy, en la plaza de la Revolución Antonio Maceo se reafirmará la firmeza e intransigencia de los hijos del Santiago heroico, heredada de Antonio Maceo.

Sin que se conozcan personalmente ni se hayan puesto de acuerdo, en el colegio tres, de la circunscripción 188, en el propio reparto Vista Alegre, el adolescente José Ángel Ornella Rodríguez, estudiante del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Antonio Maceo, coincide con el dirigente partidista.

Con la emoción de quien asume por primera vez el derecho ciudadano de votar, el muchacho, hasta ayer guardián de las urnas, asume que esta es su oportunidad de reafirmarse como cubano, y de demostrarle al mundo que en Cuba hay un gobierno y una Revolución, como la soñó Martí, con todos y para el bien de todos.

El aporte de los jóvenes fue también una constante en este día de adhesión a la Patria. De todas las maneras posibles demostraron los nuevos que aportan y crean al lado de la obra revolucionaria.

Así lo demostraron también Bárbara Castellanos y Javier Alejandro Lelles, de 20 y 16 años respectivamente. Además de dar su voto este día se desempeñaron como suplentes de la mesa electoral en su colegio, en el reparto Sueño. «Asumir esta función como autoridad electoral es mi manera de apoyar a mi  país, de hacer que mi Revolución siga defendida y avanzando», reitera con locuacidad Bárbara, estudiante de primer año de Telecomunicaciones en la Universidad de Oriente.

Javier Alejandro, estudiante del Politécnico de Informática Pepito Tey repite como suplente en estas elecciones y confiesa que le pone todos sus bríos a la tarea. Con ella puede aprender mucho más sobre el sistema electoral en la Isla, sobre la democracia cubana y así «estoy aportando a mi Revolución».

Y es que el compromiso con el futuro de este país y la respuesta enérgica ante quienes intentan tergiversar nuestra realidad ante el mundo, iluminan más que nunca esta jornada de elecciones en tierra santiaguera.

Envueltos en ese gesto de adhesión, dieron también su sí ante las urnas, glorias del deporte como el capitán de capitanes y director del equipo Santiago de béisbol, Antonio Pacheco Masó: «Manifestar aquí mi apoyo a la Revolución es la más importante lección que podemos dar al mundo»; o su compañero de equipo, el destacado monticulista Norge Luis Vera: «Voto por el derecho que se ha ganado este pueblo de elegir a quienes los representarán en las diferentes instancias de gobierno, orgulloso de vivir en un país donde negros y blancos tenemos los mismos derechos».

Con su andar pausado y desgranando alegría: Yo vengo de allá del monte/ como el cantar del sinsonte… Berta Lidia Hechavarría Heredia, para Santiago, Berta la Pregonera, también marchó temprano hacia su colegio, el número tres, del consejo popular El Caney.

Recordaba los tiempos en que su abuelo mambí, Basilio Heredia, se lamentaba por tener vender su voto en  elecciones amañadas antes del triunfo del primero de enero. «Ahora la gente vota de corazón, no porque tenga que vender su voto y lo hacemos por esta Revolución que nos lo ha dado todo: salud, comida, pensamiento, ejemplo para la juventud», dice y parte con su gran cesta a la cabeza, regalando regocijo, como le gusta decir.

En la comunidad El Oasis, unos 11 kilómetros al este de Santiago de Cuba, el destacado campesino Juan Francisco Pérez López (Paquito), junto a los socios de su Cooperativa de Producción Agropecuaria Abel Santamaría, dieron su voto por el mejor candidato antes que el sol y luego partieron hacia los campos y a procesar anones, guanábanas y otras frutas en la miniindistria con que cuenta esa estructura agrícola.

«Tenemos el compromiso de que no pierda ninguna fruta, por eso después de votar  por esta Revolución que ha dado a los campesinos la garantía de libertad, partimos a trabajar, esta es la mejor respuesta que podemos dar al país y al mundo», explica Paquito, a la sombra de su gran sombrero y cobijado por la sencillez de quien conoce los caminos del aporte y la eficiencia.

El espíritu de combate que late entre los habitantes de este lado cubano es sintetizado por el reconocido escultor, ceramista y pintor santiaguero Alberto Lescay Merencio, autor del conjunto monumentario que perpetúa el gesto irredento del Titán de Bronce, en la Plaza de la Revolución santiaguera.

«Esta votación es la respuesta más oportuna, la labor más fuerte que podemos desplegar para decir que todas esas mentiras, esas patrañas siempre serán derrotadas, olvidadas, y para ratificar que estamos en una Revolución viva, que crece, se expande…» Así lo demostró Santiago esta vez, por hoy y por el futuro.

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