El pelotón de Banagüises

Estudiantes y profesores de un politécnico matancero formaron un grupo de corte mecanizado de caña que ha brindado significativos aportes a la economía

Autor:

Hugo García

BANAGÜISES, Colón, Matanzas.— No fue muy grata la impresión que sentimos al llegar al Instituto Politécnico Agropecuario (IPA) Julio Padrón Armenteros. El deterioro de la instalación es visible; se ve que no se le «pasa la mano» desde hace rato.

El objetivo de la visita era reportar el quehacer diario de un pelotón de corte mecanizado integrado por estudiantes y profesores. Para nuestra sorpresa, esa primera imagen la superamos rápidamente cuando apreciamos el interés de ellos por hacer las cosas bien, el esfuerzo por respirar el mismo aire que el país necesita se respire en la agricultura —el imprescindible para avanzar—, y para que en nuestras fértiles tierras se produzcan con eficiencia los alimentos que sostienen la nación.

Por caminos agrestes, no muy cerca de la escuela, llegamos al lugar donde cortaba el pelotón. La polvareda que levantan los ventiladores de la combinada al desechar la paja de la caña y otros ruidos convierten en un sitio difícil el pedazo de cañaveral por donde avanza la máquina.

Apenas llegamos hubo que parar la faena para fregar la combinada KTP 2M, pues un campo de caña repleto de la planta llamada «pica pica» había hecho estragos en el equipo y los operarios.

Aporte económico

En el curso 1988-1989 se conformó este pelotón mecanizado con la participación directa de estudiantes para realizar labores de corte y tiro de caña en las zafras azucareras. En la primera zafra el pelotón cortó 75 000 arrobas

—una arroba equivale a 25 libras, que son alrededor de 11,5 kilogramos— y a partir de ese momento —durante ocho zafras consecutivas— obtuvo la condición de Millonario con dos combinadas activas. En otras seis ocasiones sobrepasó el segundo paso del millón de arrobas cortadas (500 000) y en el resto superó el primer paso del millón (250 000) con una sola combinada.

En las zafras de 1993-1994 sobresalieron con un 1 460 000 arrobas derribadas con dos combinadas; y en la zafra de 1998-1999, con una máquina, cortaron 675 896 arrobas. En las 29 campañas azucareras, estudiantes y profesores han brindado un significativo aporte a la economía nacional.

Actualmente este pelotón cuenta con una combinada, cinco tractores (solo tres activos), siete carretas (hay dos paradas por falta de gomas), un taller móvil —lo denominan «novia»—, una cocina comedor, un moto-soldador y una pipa de agua (cuyo motor ahora está roto). A pesar de los trece días perdidos por las inclemencias del tiempo, sobrepasaron el primer paso del millón de arrobas de caña cortadas y tiradas en la actual zafra.

El claustro del politécnico Julio Padrón Armenteros lo componen 66 docentes y su vinculación es con el Complejo Agroindustrial (CAI) México. En la escuela hay déficit de base material de estudio especializada en las asignaturas técnicas, y no están creadas todas las condiciones en las áreas técnicas especializadas para los programas de la agricultura suburbana y la formación del trabajador agropecuario.

Además, en sus talleres se necesitan algunos equipos e insumos como torno, taladros de columnas y de sobremesa, electro esmeriladora, segueta mecánica, equipos de soldadura, generadores, transformadores, piezas y accesorios. Su déficit atenta contra la calidad de la formación del futuro egresado.

Rescates tradicionales agrícolas

La matrícula actual de este IPA matancero es de 486 alumnos y se gradúan este año 146 estudiantes. En 29 años se han graduado allí, en trece especialidades, 1 558 técnicos medios y 1 241 obreros calificados.

José Antonio Martínez, profesor con nueve zafras cortando caña con las cosechadoras, es quien imparte clases de conducción de tractores a siete estudiantes fijos y doce que rotan diariamente.

Cada estudiante hace la función de computador, enganchador, cosechador de la combinada, ayudante de mecánico o conductor de tractores. Los de tercer año, después de una semana cortando, se evalúan.

«Esta labor tiene gran importancia en estos tiempos. En otros años había más estudiantes con mucho interés y eso se fue perdiendo, pero nosotros lo recuperamos: ellos tienen buena asistencia y puntualidad desde que empezamos a las seis de la mañana todos los días», dice este hombre que desde 1989 permanece en este politécnico.

En el primer año los estudiantes se familiarizan con la carrera que quieren. El CAI capta desde cuarto año a los alumnos de mejores resultados y cuando se gradúan los ubica en sus diferentes unidades. «Nosotros nos esforzamos para preparar un buen técnico u obrero calificado», comenta José Antonio.

En pleno corte una joven de pequeña estatura llama la atención entre los demás jóvenes. Con apenas 18 años, Eliadnes Díaz Zulueta estudia Mecanización y es la computadora del pelotón: «Quisiera ser una futura mecanizadota. Vengo todos los días para computar la caña cortada, y ya nada me es difícil porque he aprendido a manejar tractor, tirar caña y hasta a operar la combinada, que es muy difícil porque a veces hay que hacer mucha fuerza con las palancas, pero lo hago».

Operadores profesionales

Luis Ángel Delgado Montero, operador de la KTP, es profesor del politécnico desde hace 13 años. «Conducir la combinada es fácil, pero maniobrarla dentro del campo de caña es complejo porque consta de cinco palancas para diversas maniobras».

—¿En qué tiempo se forma un buen operador de combinada?

—Lleva tiempo. Para ser operador hay que saber de mecánica; no solo es manejar porque, cuando se rompe, tienes también que saber arreglarla. Con tres zafras que le pasen por «encima» a un muchacho, trabajando hasta sábados y domingos, 14 o 16 horas diarias, me parece que puede salir un buen operario, si tiene interés por supuesto.

—¿Cuánto cortan diariamente?

—En cuatro tiros cortamos de 5 000 a 7 500 arrobas. Esa cantidad la hago en un rato con los estudiantes, pues yo debo cumplir mi norma de corte: dos tiros son seis carretas, que llevan 14 toneladas.

«Con el precio que tiene actualmente el azúcar, hacemos lo posible e imposible para aprovechar más la jornada laboral», resume Luis Ángel.

El estudiante de cuarto año de Mecanización, Yuniesky Carrillo de la Hoz, de 20 años, manifiesta que es un orgullo estudiar esta carrera: «Quiero producir para el país, que lo necesita, e iré para donde me manden. Es un privilegio ejercer lo que estudié; he aprendido la mecánica mirando a los profesores y me he puesto yo mismo a hacerlo. Me desempeño bien en los tractores. Con la combinada es más difícil; tienes que conocer los ruidos de la máquina, estar atento a las carretas».

Carreras afines al municipio

La licenciada en Economía Agropecuaria Ana Maris Cuesta Menéndez explica que en el IPA Julio Padrón Armenteros se estudia Mecanización Agropecuaria, Maquinaria Azucarera, Tecnología de Fabricación de Azúcar, Tecnología de los Alimentos, Química Industrial, Explotación del Transporte, Mantenimiento y Reparación del Transporte Automotor; y Comercio, Gastronomía y Elaboración de Alimentos. También se forman obreros calificados en Soldadura y en la especialidad de Mecánico de Vehículo Automotor.

Ana Maris precisa que a partir del próximo curso se brindarán las carreras de Mecanización Agropecuaria, Explotación del Transporte, Mantenimiento y Reparación del Transporte, y obreros calificados en Soldadura, Producción Agropecuaria y Mecánica Agropecuaria, que son nuevas en el politécnico.

Desde primer año de cada especialidad y a través de su labor en el pelotón, los estudiantes aprenden a conducir tractores y la combinada, y sus partes mecánicas, hasta que en cuarto año realizan las prácticas pre-profesionales, agrega Ana Maris.

«Tratamos que los estudiantes vean la importancia del trabajo en el pelotón porque en los últimos años notamos que a los jóvenes no les gustan estas especialidades, que son las afines con las necesidades del país y con esta zona agropecuaria. Por eso hay que incentivar también, mediante una adecuada formación vocacional, a los estudiantes de Secundaria Básica para que conozcan más sobre estas especialidades», insiste Ana Maris.

«La escuela no tiene las condiciones requeridas, y ello contribuye a que no se genere más interés por estas especialidades en los estudiantes, algunos de los cuales se desvinculan de los estudios en primer año». Considera además que, a pesar del apoyo del Ministerio del Azúcar, tienen aún dos tractores con gomas malas, y de los cinco tractores a uno se le fundió el motor y la «novia» tiene problemas.

«Este pelotón tiene gran importancia docente y económica; creo que hay que seguirse esforzando a pesar de las dificultades», afirma Yoelvis Espino, técnico subdirector de Formación Profesional, quien estudia quinto año de la ingeniería en Mecanización Agrícola.

Este tipo de escuela y la experiencia del pelotón de corte mecanizado muestran los derroteros que han de seguir la educación y la agricultura, como bien se dabatió en el IX Congreso de la UJC, en tiempos en que los esfuerzos deben dirigirse a incrementar la producción agrícola y el autoabastecimiento alimentario.

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