Ganaderos pineros abogan por aumentar producción

De las 58 bodegas que existen en la Isla de la Juventud, en 18 ya se distribuye leche fresca a familias rurales y semiurbanas. El proyecto de recuperación en el territorio contempla 26 vaquerías electrificadas y con sistema de riego

Autor:

Roberto Díaz Martorell

NUEVA GERONA, Isla de la Juventud.— Los ganaderos de la Isla de la Juventud pretenden, para finales del corriente año, abastecer de leche fresca al 50 por ciento de las bodegas del territorio, incrementar las ventas al Estado y sustituir importaciones de leche en polvo para la industria.

Raudel Rives Pantoja, subdelegado de la Agricultura para el Programa de la Ganadería Pecuaria, informó a JR que el territorio demanda 6,4 millones de litros, de estos 4,9 para cubrir la demanda de leche fluida a la población por las diferentes normas establecidas y 1,5 millones para las producciones industriales.

«El municipio especial de la Isla de la Juventud cuenta con 58 bodegas y hasta la fecha se vende leche fluida en 18 de estas, y debemos culminar el año con 29, lo que representa un 50 por ciento del total. La otra mitad se ubica en los mayores asentamientos poblacionales, con mayoría en la ciudad de Nueva Gerona», comentó.

Rives Pantoja explicó que el proceso se lleva a cabo en cuatro etapas, para las cuales se han creado las condiciones de refrigeración y envase adecuado con vistas a lograr una venta con calidad al pueblo.

«Para las próximas etapas —aclaró— se realizan acciones encaminadas a la reubicación de los animales, crear condiciones de instalaciones y acuartonamiento, instalar molinos de viento para el abasto de agua y aumentar la siembra de pastos y forrajes.

«Al concluir estas cuatro fases se beneficiarían más familias de zonas rurales y semiurbanas de La Fe, Sierra Caballo, Argelia, Patria, La Demajagua, Centro Histórico, La Victoria y Cocodrilo», acotó.

La ganadería pinera, severamente impactada durante el período especial y por los huracanes de 2008, sustenta su recuperación en la suficiencia alimentaria, con un promedio de 120 vacas por unidad, que aportarán 4,5 millones de litros de leche dentro de tres años.

Este proyecto de recuperación está previsto con 26 vaquerías electrificadas, de 120 reses por unidad, con equipos de ordeño y de refrigeración, molinos de viento, sistemas de riego, toriles (cebadero de toros) y corraletas para novillas que garanticen la producción de leche y, al menos, seis hectáreas destinadas a la siembra de pastos ricos en energía y proteína.

El propósito es producir, en un plazo no muy largo, 7,2 millones de litros de leche, suficientes para garantizar el alimento a la población de cero a 13 años, mayor de 65 y con dieta médica, además de garantizar la materia prima a la industria láctea.

La otra cara

Con el incremento de entrega de leche fresca a la industria, en la Isla de la Juventud se sustituye la importación de leche en polvo, cuyo precio en el mercado mundial es cada vez más alto.

Ángel Ardevol Cordobés, director de la Empresa de Productos Lácteos Cristóbal Labra, reconoció que ese aumento facilita la producción de otros surtidos, sin necesidad de utilizar insumos de importación, y favorece los procesos de estandarización y reconstitución del producto.

«Aún tenemos que ganar en calidad desde el punto de vista microbiológico, que incluye mayor higiene a la hora del ordeño y el acopio a tiempo para que no pierda propiedades; sin embargo los parámetros físicos (peso y grasa) se incrementan por día gracias al empeño de los vaqueros por garantizar buena alimentación a las reses», explicó.

Filiberto Charles Téllez, jefe de Producción de ese centro, apuntó que cuando la leche entra a la industria con atraso se necesita doble pasteurización para restablecerle los parámetros necesarios y ese proceso aumenta el consumo de energía.

«Aunque existe un programa para activar varios “puntos de frío” en aras de garantizar el acopio de la leche en perfectas condiciones, aún no se cumple; solo se situaron en cinco de las áreas y no se colecta la producción de todos los ganaderos de esas zonas», señaló.

La industria láctea en la Isla de la Juventud se fundó en 1987 y producía entonces leche, queso blanco y yogur natural; hoy cuenta con 20 surtidos en su cartera de ofertas en seis líneas de producción.

Variedad y calidad

La Cristóbal Labra garantiza la producción con calidad de leche fluida, helado, yogur de soya y natural, queso y una mezcla para helados.

«Aquí elaboramos helado a base de pulpa de frutas, leche y crema, en una fábrica que tiene más de 18 años de explotación, con más de diez reparaciones hechas por nuestros mecánicos; sin embargo, desde 2008 tenemos prácticamente lista una nueva, que espera por la llegada de equipamiento tecnológico para comenzar a producir», comentó Ardevol.

Otro de los surtidos de gran demanda popular es el yogur de soya, cuya comercialización se realiza a través de la red de comercio minorista, y al decir de Lisset Torres, administradora de la cafetería del reparto Nazareno en Nueva Gerona, «casi no calienta la caja, porque sale muy rápido y gusta mucho, sobre todo el de fresa», comenta.

A este se suma el Natural, destinado exclusivamente a pacientes con dietas médicas, y la variedad saborizada se reserva para la red de tiendas recaudadoras de divisas y el complejo hotelero de Cayo Largo del Sur.

También se elabora queso de tipo frescal y fundido, línea que se afectó tras el paso de los huracanes en 2008. Hoy se crean las condiciones para incorporar la fabricación de queso amarillo con destino al turismo, y la red de tiendas recaudadoras de divisas y casas especializadas, cuyos ingresos posibilitarán futuras inversiones.

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