Escalar al bien

El 27 de mayo de 1960 Fidel convocó a organizar las Brigadas Juveniles de Trabajo Revolucionarias, primera tarea a la que se incorporan masivamente los jóvenes

Autor:

Yuniel Labacena Romero

La fecha del 27 de mayo de 1960 fue especial, de esas que marcan para siempre. Hace justamente 50 años, Fidel convocó a organizar las Brigadas Juveniles de Trabajo Revolucionarias (BJTR), primera tarea a la que se incorporan masivamente los jóvenes.

Con el objetivo de rescatar a miles de muchachos que se encontraban sin vínculo estudiantil ni empleo, el líder de la naciente Revolución hizo pública esta idea, convencido en la fe del hombre, en sus eternas posibilidades de crecer y en la utilidad de la virtud.

La primera tarea que les proponía a estos jóvenes, procedentes de las capas más humildes del pueblo, era la subida de los Cinco Picos, una prueba de fuego. Con ello expresarían su patriotismo y confianza en la Revolución, defenderían los más altos valores humanos y el espíritu antiimperialista e internacionalista.

Este grupo de jóvenes tenía la misión de escalar en cinco ocasiones el Pico Turquino. Se establecieron en campamentos ubicados en este sitio, donde vivían en condiciones de campaña. Antes de subir recibían clases de matemática, español e historia, preparación política, cultural y militar. Además, ayudaban en la repoblación forestal, en la construcción de viviendas, escuelas y cualquier otro cometido.

El nombre de esta tarea se debe a las cinco puntas de la estrella. Los jóvenes que pertenecían a ella debían ensayarse en circunstancias similares a las que lo hicieron los hombres y mujeres que desde la lucha en la Sierra Maestra conquistaron la victoria de enero de 1959.

Según anécdotas, al comenzar los Cinco Picos los padres de los jóvenes tuvieron ciertos recelos. Planteaban que sus hijos eran muy pequeños para estar solos por los montes. Para quienes los dirigían encarnaba un gran reto, pues tenían que atender las necesidades de miles de jóvenes, con un grupo reducido de personas.

Fidel visitó al movimiento juvenil en la Sierra en diferentes momentos, e intercambiaba con muchos de los muchachos. Mientras compartía alguna excursión o una improvisada comida, les daba indicaciones o solicitaba sus opiniones sobre cualquier tema.

Arnaldo Tamayo Méndez, primer cosmonauta latinoamericano, tuvo la oportunidad de integrar la primera brigada que ascendió a la Sierra Maestra y escaló los Cinco Picos. Para él las Brigadas fueron una puerta abierta, la oportunidad de probarse a sí mismos, y darle un sentido y un destino mejor a sus vidas.

Las Brigadas Juveniles de Trabajo Revolucionarias se convirtieron así en indiscutible vanguardia entre las nuevas generaciones de obreros, estudiantes y campesinos, donde se forjó la disciplina y el carácter revolucionario y se hizo realidad la frase martiana de «subir lomas hermana hombres».

Hoy, la Revolución mantiene la confianza en los jóvenes, como continuidad de la obra que se construye. Ese es su papel, y sabrán encontrar el camino para que posteriores generaciones los recuerden, quieran y respeten también por sus actuales hazañas.

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