Ciego festeja, y una emulación vuelve a nacer

Ciego de Ávila obtuvo la condición de destacada en la Emulación Especial por el 26 de Julio. Desde entonces, la provincia se alista para los festejos

Autor:

Luis Raúl Vázquez Muñoz

CIEGO DE ÁVILA.— Tarde, en la noche del viernes, un señor mayor vestido en camiseta y short se acercó a un vecino en el Microdistrito C de Ciego de Ávila. Luego de un bostezo, preguntó: «¿Qué has oído de la emulación del 26? ¿Tú crees que cojamos algo?». El hombre movió la cabeza: «Nada, no he escuchado nada».

Así se acostaron para finalmente tener el sobresalto de la mañana siguiente: Ciego de Ávila obtenía la condición de destacada en la Emulación Especial por el 26 de Julio. Desde entonces, la provincia se alista para los festejos. Un ciclo concluye, pero una nueva etapa nace en estos días de verano.

Así lo reiteró Jorge Luis Tapia Fonseca, primer secretario del Comité Provincial del Partido, ante los cientos de avileños que se concentraron temprano en el Parque Martí al conocerse la decisión del Partido y el Gobierno.

En sus palabras Tapia significó el esfuerzo del pueblo, que se convirtió en el verdadero protagonista en innumerables obras con impacto social y en el desarrollo de la economía y los servicios, en aras de lograr una racionalidad en el manejo de los recursos y sustituir las importaciones.

El dirigente partidista mencionó que el reconocimiento no debe convertirse en una panacea para vanagloriarse de los éxitos y sí un estimulo para perfeccionar el trabajo hasta alcanzar la sede del Acto por el Día de la Rebeldía Nacional.

El momento en el Parque Martí llevó a no pocos de los presentes a hacer un recuento rápido de lo hecho en los últimos años.

Dos hospitales provinciales, cuyo atraso constructivo fue revertido por movilizaciones populares al lado de los constructores; reparación y ampliación de viales, el Zoológico Provincial, el esfuerzo de hombres y mujeres anónimos en la agricultura, el trabajo con los dientes apretados ante los golpes del huracán Ike…

Muchas han sido las horas de trabajo de los avileños. A veces bajo las lluvias invernales y en medio del polvo del cemento y la arena, o en medio de los resplandores del campo. Horas que se iniciaron con el fresco de la mañana y terminaron con la brisa de la noche. Horas que han marcado un tiempo para volver a empezar y crecer.

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