Amor de verano

Ya llegan las historias de amores veraniegos. La de Yoan Manuel Sendoya Reyes, de Güines, en La Habana, la escogimos por precoz y simpática

Autor:

Juventud Rebelde

Ya llegan las historias de amores veraniegos. La de Yoan Manuel Sendoya Reyes, de Güines, en La Habana, la escogimos por precoz y simpática. Disfrútenla:

Agosto de 1979. La playa más linda del mundo, Península de Hicacos, Cuba, día de llegada. Yo tenía cuatro años y unos meses de edad. Me estrenaba un salvavidas ese día en lo bajito del agua; y allí estaba ella. Linda, de unos tres años y medio, jugando con la arena.

Hice de todo lo que mi timidez me permitió para llamar su atención: cantar una de las pocas canciones que me sabía completa, Juan me tiene sin cuidado, y pararme a dos metros de ella en la arena, pero nada sucedía. Mientras más lo intentaba, más invisible yo era.

La vida y sus casualidades me permitieron darme cuenta de que ella, mi amorcito de verano, estaba alojada en la planta alta de la casa en que yo estaba. Entonces, ¡preparé mi plan!

Al otro día en la mañana, me vestí con el salvavidas nuevo y la trusa, claro; subí las escaleras, toqué a la puerta, que estaba abierta, y ella respondió con su presencia. Lleno de todo el valor que tiene un niño «cuatriañero» la miré y le pregunté: ¿Quieres ser mi novia?... y recibí como respuesta una afinada y entonada frase que nunca olvidaré: ¡¡Maaamiiiiii, mira este niiiiñooo!!

Mi susto fue mayúsculo. Bajé la escalera en tiempo récord, sobre todo porque cuando me faltaba casi la mitad, tropecé y di vueltas con salvavidas y todo hasta el final. Me escondí en el cuarto de la casa donde yo estaba y no salí durante un buen rato. Me sentí contento porque por primera vez le decía esas palabras a alguien y, mis pensamientos de muchachito noble de campo interpretaron lo sucedido como un sí, pero que por miedo de ella, no me lo dijo claramente.

La otra mañana, y todas hasta que ella se fue, coloqué en su puerta flores silvestres que recogía bien temprano. Tal vez ella todavía no lo sepa, pero fue mi primer amor de verano.

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