Gobierno de Estados Unidos deberá responder por integridad física de Gerardo

Ricardo Alarcón de Quesada expresó que la actual situación de Gerardo, uno de los Cinco, debe ser denunciada desde todos los frentes. La Aduana General de la República informa a los diputados de su gestión. Brigada Artística Martha Machado expone sus experiencias

Autor:

Agnerys Rodríguez Gavilán

Leonard Weinglass, abogado de Gerardo Hernández Nordelo, viajó este viernes a California para intentar conocer por sí mismo la situación real en que se encuentra su cliente, lo cual consideramos un paso muy importante en las gestiones que han venido realizando el Gobierno cubano y el equipo de la defensa de nuestros cinco luchadores antiterroristas, luego de conocer que está confinado nuevamente en una de las celdas del hueco de la prisión de Victorville, con problemas de salud, totalmente incomunicado y sometido a un severo régimen.

La información la ofreció en la mañana de este viernes Ricardo Alarcón de Quesada, miembro del Buró Político y presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, minutos antes de que el Legislativo iniciara su primer encuentro en plenario, en el cual la Aduana General de la República de Cuba ofreció luego información actualizada a los diputados sobre su gestión, como parte de las actividades previas del V Período Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura.

El viaje de Leonard Weinglass, uno de los principales abogados de este caso, tiene entre otros propósitos el de reclamar el derecho de hacerle la visita a Gerardo, discutir la situación en que se encuentra y conversar, si es posible, sobre el proceso del habeas corpus que está en marcha.

Alarcón consideró una obligación moral poner al tanto a todos y cada uno de los parlamentarios, y no solamente a los integrantes de la Comisión de Relaciones Internacionales, de la situación que vive en estos momentos uno de nuestros cinco héroes, como resultado de nuevas violaciones y arbitrariedades del Gobierno norteamericano en el caso de los Cinco y, en particular, el de Gerardo, quien tiene la sentencia mayor, con dos cadenas perpetuas y 15 años de prisión.

Recordó que Gerardo no fue favorecido en el llamado proceso de resentencia; es decir, su sentencia fue ratificada y, por tanto, es el único que todavía está en una cárcel de máxima seguridad. Por si no bastara eso, lleva 12 años en prisión, y durante todo ese tiempo le han negado a su esposa Adriana Pérez O’Connor la visa para viajar a los Estados Unidos y el derecho de visitarlo y reencontrarse.

Ahora mismo sus abogados y él están inmersos en el proceso de la presentación de lo que allá llaman habeas corpus, que es un recurso extraordinario, del cual dispone teóricamente cualquier preso, una vez que haya concluido su caso. En esa situación se encuentra Gerardo, al negarse el Supremo a revisar su causa el año pasado.

Estando en esa situación, y como se supo no precisamente por medio del Departamento de Estado norteamericano, fue enviado otra vez al hueco.

Llama la atención el hecho de que en cada momento de este largo proceso, lo mismo cuando se apeló a la Corte de Apelaciones de Atlanta o al Tribunal Supremo, o sea, cada vez que ha tenido lugar una etapa en la que el luchador cubano tiene que mantener una comunicación frecuente con su abogado para presentar documentos, lo han enviado al hueco, como ha vuelto a suceder ahora, señaló Alarcón.

Gerardo —agregó— debería estar trabajando con sus abogados, leyendo los documentos, dando sus opiniones, y lo han situado en condiciones en que ni tiene acceso a correspondencia ni a comunicación telefónica, o sea, está completamente aislado del mundo.

Además de todo eso, preocupa su estado de salud, insistió. Desde abril último Gerardo sentía algunos síntomas que lo motivaron a solicitar una consulta con el médico de la prisión. Le dieron esa consulta para el martes 20 de julio. Lo vio el médico y encontró indicios de que pudiera estar afectado por una bacteria y, además, que se le había descompensado la presión arterial. Se le recomendó algún medicamento y el doctor dijo que había que practicarle algunos análisis de sangre para determinar si tenía o no la bacteria.

El 21 de julio, dijo Alarcón, él no fue a ningún hospital ni lo vio ningún médico, sino que lo metieron en el hueco. Por supuesto que desde ese momento no tiene contacto con nadie. Esto agrava la situación. Porque no solamente pesa el aspecto de obstrucción de la justicia, sino también su salud.

«Desde que fuimos enterados, hemos solicitado información al Departamento de Estado y no hemos obtenido nada. La única comprobación efectiva hasta ahora fue la visita que el sábado 24 de julio le hiciera su hermana Isabel, que lo vio, pero en el hueco, y constató que está sometido a un régimen de castigo, esposado, sin contacto alguno, narró el presidente del Parlamento.

Una vez más, silencio total. Por ello Alarcón exhortó a los diputados a que pensaran cuál puede ser su contribución a favor de la liberación de nuestros cinco luchadores antiterroristas y, en este momento particular, a hablar, compartir, multiplicar, divulgar, denunciar, por todas las vías posibles, cartas, correos, faxes, conversaciones verbales u on line, la situación de Gerardo.

El bloqueo informativo sobre el caso de los Cinco es enorme. Tenemos la obligación moral de hacer mucho por ellos, y por la integridad física y la salud de Gerardo en específico.

Por último responsabilizó al Gobierno de los Estados Unidos con la salud de Gerardo, y lo exhortó a cambiar la situación del antiterrorista cubano, toda vez que su integridad física corre peligro.

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