27 °C Miles de jóvenes de todo el país transitan este mes por la etapa de preparación básica del Servicio Militar Activo, un momento emotivo que los alistará para la vida
Nerviosos, inquietos, ansiosos por lo que vivirían en pocas horas, se mostraban los jóvenes del municipio habanero de Bauta al abordar las guaguas que los trasladarían a la unidad militar donde enfrentarán la preparación básica del soldado, ese primer acercamiento a la vida militar que cumplen los cubanos a los 18 años de edad.
Esta etapa que define el inicio de los nuevos soldados en el Servicio Militar Activo, si bien constituye un período nuevo para ellos, es también un momento oportuno para desarrollar habilidades, formarse una disciplina en la vida y aprender a ser hombres y mujeres independientes, dispuestos a defender su tierra.
Rigoberto Zaldívar, uno de los muchachos que integró este llamado del servicio militar, comentó que hasta ese momento solo sabía lo que escuchaba de sus padres, hermanos, amigos. «Me dicen que no será fácil, pero hay que cumplirlo, así que trataré de aprender y aprovechar el tiempo lo más que pueda, siempre será una experiencia que me ayudará a crecer como persona», aseguró.
También Abel Cabrera, de 18 años, señaló que aunque muchos no están adaptados a ese rigor, puede ser muy bueno pues les enseñará a independizarse; es una tarea sumamente importante que deben cumplir como jóvenes cubanos: «es un compromiso con el país donde nacimos», insistió.
Los padres, aunque es difícil alejarse de sus hijos tanto tiempo, en muchos casos por primera vez, reconocen la importancia de estas primeras cinco semanas —las más intensas— para la vida futura.
Aleida González, madre de un joven, comentó que desde hace un tiempo ella y su esposo le explicaban qué significaba este momento, que la disciplina militar era fuerte, pero que lo ayudaría muchísimo en su formación integral como ser humano, y por tanto allí debía dar el máximo de su empeño.
«Es una experiencia que puede ser difícil para algunos muchachos, pero deben cumplirla lo mejor posible, y aprender todo lo que puedan para que no sea un tiempo vivido en vano», aseguró Daniel García, padre de otro joven.
Al llegar a la Unidad Militar los jóvenes fueron examinados por un equipo médico y en pocos minutos recibieron el uniforme y los medios necesarios que los acompañarán durante las venideras semanas.
En poco tiempo se alistaron y comenzaron los primeros ejercicios. Estas prácticas iniciales los preparan para las intensas jornadas que sucederán durante la preparación militar básica, conocida como la «previa».
Al hablar con algunos jóvenes que ya habían transitado por las primeras semanas, confesaron que aunque cuesta trabajo acostumbrarse, este momento es una experiencia única, pero necesaria.
Según explicó el mayor Mauricio Pérez, al frente del Centro de Preparación, a veces resulta complejo lograr un buen aprendizaje de los muchachos, si se tiene en cuenta que la vida militar se distingue por la disciplina y reglamentos estrictos.
De ahí que, durante los primeros días antes de iniciar las semanas más intensas, se comienza con los muchachos un proceso de adaptación a la vida militar en el que se les enseñan principios básicos como la vestimenta, la cortesía militar, la gimnasia matutina, y otros elementos relacionados con esta etapa.
Luego, ya en el período de preparación básica, se complementan estos procederes con la preparación político-ideológica, la física, las clases de infantería, tiro y topografía, que culminan con un ejercicio táctico donde se examinan las materias recibidas.
Como apuntó el mayor Pérez Calzada, esta preparación, que a veces es muy exigente, les permitirá en el futuro, si fuera necesario, estar en condiciones de defender su país victoriosamente.
Como rutina diaria cada mañana el joven se levanta a las 6:00 a.m. y comienza la jornada. Primero, la gimnasia matutina, el aseo personal, la inspección en el dormitorio, el desayuno, la formación de toda la tropa.
Luego durante el día tendrán lugar los diversos entrenamientos militares, que incluyen el estudio de los reglamentos militares, las clases de infantería, de táctica y de tiro, entre otras.
En las noches llega el merecido descanso. Después del Noticiero de Televisión, el joven tiene un tiempo durante el que puede compartir con sus amigos, oye música, o se recrea con juegos de dominó, ajedrez; y a las diez de la noche, llega la hora de dormir.
En esta etapa la vida diaria es más intensa, y por tanto, el tiempo de recreación es menor. No obstante, cada domingo pueden recibir la visita de los familiares, así como participar en actividades deportivas, culturales y otras recreativas que se organizan en la unidad los fines de semana.
Se trata, sin dudas, de un cambio brusco que requiere de los jóvenes un aprendizaje forzoso. Aquí desarrollan nuevos conocimientos, hábitos y habilidades sobre la vida militar.
Tras cinco semanas de arduo esfuerzo que se completarán luego con el resto de la etapa del Servicio Militar Activo, los jóvenes se despiden convencidos de que este primer momento es muy necesario. No solo los prepara en el plano político, militar y físico, sino que se convierte en una segunda escuela, donde las letras y los números se transforman mágicamente en fusiles, reglamentos y una enorme aula verde olivo.
recuerdo mi etapa en la previa, fue hace casi 8 años, pero realmente uno aprende en esa vida. Me gustaria dar una opinion muy personal. Es necesario borrar el mito de que el soldado del servicio militar es el joven flaco y malnutrido, algo que se habla mucho en nuestras calles, a veces en forma de jarana pero que por alguna realidad empezó. Es bueno que en las unidades se les de una buena preparacion fisica (no solamente correr los 3 km y la gimnasia matutina) sino que se haga un plan de ejercicios fisicos fuertes y bien dirigidos que es parte fundamental de esta etapa, ademas de variar con la dieta de los soldados (no hablo de supervivencia, sino de la vida cotidiana) yo pase el servicio y no recuerdo haber recibido una preparacion fisica adecuada, solo marchar, chapear, hacer guardias y algunas maniobras (tambien muy importante claro esta)Pero es necesario borrar esos mitos y que el joven salga de sus unidades bien entrenado y que el ejercito sea visto como un centro educativo y necesario y no como algo "obligado y malo" como comunmente se le llama. Recuerdo que salia de la previa y me decian "oye que flaco estas" y asi le decian a todos, eso hay que eliminarlo. Por otra parte es bueno que al nuevo soldado se le explique las razones por las cuales los oficiales imponen esa ferrea disciplina en las tropas y los gritos y ordenes cada 5 minutos, que siempre molestan, es otro mito que dice que "los oficiales maltratan a los soldados" como si el servicio fuera una tortura, bueno, yo se porque es ese "maltrato", se nos estaba entrenando para la guerra, y en la guerra nadie nos va a dar caricias, pero eso muchos no lo entienden, eso seria bueno explicarlo, porque incluso conosco personas que han salido del servicio despues de 2 años y todavia tienen en su mente la idea del "maltrato" y no saben los motivos de esas actitudes. Saludos,
Estimo que es necesario hablar del comentario del joven Daydier; digo joven porque si pasó la previa hace 8 años, no debe sobrepasar los 30 años. es un ejemplo de la juventud cubana que, según algunos está perdida. Yo tuve el honor de dirigir en la RPA, cuando eso yo tenía 27 años, un grupo de jóvenes, cuyas edades oscilaban entre 18 y 25 años; los mismos ya estaban terminando su SMA(O) y, sin embargo dieron el pase al frente, pasándose más de 3 años en el SMA(O), con la particularidad de que los últimos tiempos fueron en condiciones difíciles y con riesgo de perder la vida por las acciones combativas. es verdad que los tiempos son diferentes, pero alguien duda de que la juventud supera los retos que se le impone.
lo ideal fuera que no existiera servicio militar, que el hombre no estuviera sujeto por la fuerza a vestir uniformes militares , ni adoblegar su voluntad ante otros...ya se, la guerra, el imperialismo...razon le doy a einstein sus palabras sobre el servicio militar obligatorio..
Yo llevo 6 años de haber terminado el servicio militar, lo pase en dos Bahías, en la provincia de Holguín, en la lancha 825 y lo que mas recuerdo con añoranza son las navegaciones que realizamos, en total yo participe en 48 de verdad que me sirvió muchísimo, pues el marinero en alta mar debe hacer grandes esfuerzos, recuerdo una en especial, una noche salimos para el paso de los vientos cerca de santiago de cuaba, el tiempo estaba lluvioso y había mucho frío, las marejadas eran muy fuertes y era escasa la visibilidad, yo me desempeñaba como señalero de la misma y casi siempre en las navegaciones tenia que hacer de buzo, por que esa era la otra función que me tocaba aparte de trasmitir mensajes con banderas, recuerdo que salimos a las 8:30pm cuando cruzamos la recalada (Boya de entrada a la bahía) luego de haber recorrido 15 o 20 Km. nos percatamos de que navegábamos con desperfectos técnicos, pero a esa hora no podíamos retornar a arreglar las averías por que debíamos completar una misión y seguimos el viaje, las consecuencias fueron graves, al llegar a nuestro destino hicimos un paira (lancha apagada en el medio del mar) para descansar un poco, desde donde estábamos no se divisaban las costas y todo era oscuridad alrededor, solo contábamos con las luces de la lancha, merendamos y luego nos acostamos, al día siguiente cuando tratamos de arrancar los motores nada..., nos quedamos sin comunicación y apagados totalmente, conclusión, al estado mayor percatarse de que no dábamos parte de navegación ni señales, nos reportaron a los guarda fronteras y con el personal de la barrigona (unidad militar de aviación de Holguín) al llegar, los aviones y las lanchas rápidas venían armados hasta los dientes, pensando que aviamos desertados y nos habíamos ido del país, pero para poder comunicarnos solo teníamos las banderas y comencé con mi trabajo resulto ese problema y al verificar que no nos aviamos comunicado por problemas técnicos, mandaron a buscar otra lancha que navegaba cerca para que nos remolcara hasta la bahía, pero como las olas estaban tan agitadas y tan fuertes se nos vino encima la otra lancha y nos dio un golpe en la proa en el primer compartimiento que lo llamamos forpi y le hizo un hueco de 1m cuadrado y comenzó a entrar el agua y bajar la proa, tuvimos que hacer una maniobra peligrosa, me tuve que tirar al agua y acercarme la mas posible a la otra lancha con los cabos (soga gorda de remolque) para que no se acercara tanto y no le fuera a dar otro golpe, ya realizada esta maniobra comenzó el remolque, eran cerca de las 3:00pm y no aviamos comido nada, comenzó a entrar agua en los compartimiento 4 y 5 de la lancha, que es donde están los motores y se comenzó a virar de un lado, todos estábamos asustados y avía mucha tensión y nerviosismo, el comandante de la lancha, un hombre de carácter fuerte y serio, trataba de calmarnos hablando con nosotros y contándonos que ya el avía pasado por cosas peores y siempre avía salido ileso, por fin logramos llegar era la 5 y tanto de la tarde apenas llegamos tiramos la bomba de achique en los compartimientos y logramos sacar la mayor cantidad de agua posible de los mismos pero siempre tuvimos que achicar (sacar agua) a cubos y jarros, fue una experiencia única y una historia que tengo para contarle a mis hijos, siento que no pase el servicio militar activo en vano, por que al final de todo logramos cumplir la misión y llegamos todos sanos y salvos.
Daydier: socio donde tu hicsite el servicio para enviar a mi hijo para aunque quede a 20 mil Km...!!
EPD
Para mi el S.M.G. fue un año desperdiciado por completo. Solo podría decir que la previa me sirvió de algo, porque tuve que hacer ejercicios casi sin descanso y sin dudas eso ayudó un poco a mi preparación física, pero de eso ya hace 11 años y ni de desarmar el AK me acuerdo. En lo que si tengo un doctorado es en abrir y cerrar el portón de entrada de mi unidad cuando llegaba algún jefe, pues a eso fue a lo que me dediqué los restantes 10 meses que fui recluta, 10 meses que pude haber dedicado a cursar el primer año de la Universidad, un año más que hubiera aportado luego, como graduado, a la economía del país. Creo sinceramente que un gran por ciento de los jóvenes que hoy ingresan al S.M.G. vana a perder su tiempo, sobre todo los diferidos. Creo que pueden buscarse alternativas para prepararlos para la defensa y a la vez que continúen con los estudios.
Esta es un de las etapas donde de veras los jóvenes, tenemos la oportunidad de poder prepararnos para servir a la patria en el momento que nos necesite......
Al llegar a la unidad los jóvenes pasan por un examen médico general y reciben el uniforme y los medios necesarios que les acompañarán durante los días del servicio militar. Foto: Raúl Pupo