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¿Logrará Santiago ganarle al Aedes?

A pesar de un enorme esfuerzo multidisciplinario y de integración, la oriental provincia no acaba de conseguir la necesaria efectividad en el enfrentamiento al Aedes aegypti

Autor:

Odalis Riquenes Cutiño

SANTIAGO DE CUBA.— El rostro de la mujer es el retrato del fastidio. «Es cierto que nos “cogieron” un foco —admite—, pero varias veces los compañeros de la Campaña habían venido, pasaban y no encontraban nada…».

—¿Y usted revisa sus depósitos y realiza el autofocal en su casa todas las semanas?

—¿?

El diálogo resume y amplifica realidades y actitudes de las contrapartes que, reincidentemente, convergen en la cotidianidad de la lucha antivectorial en esta provincia, en la que dificultades en el trabajo de las fuerzas especializadas y la baja percepción del riesgo entre parte de la población, limitan la necesaria efectividad en el enfrentamiento al peligroso mosquito Aedes aegypti, agente transmisor del dengue.

A pesar de un enorme esfuerzo multidisciplinario y de integración de organismos, instituciones y organizaciones, encabezados por las autoridades sanitarias y la máxima dirección del Partido y el Gobierno en la provincia y el municipio cabecera, que intensifica las acciones sin escatimar recursos en las áreas de salud más afectadas, la ciudad no logra desprenderse del vector y desterrarlo.

Según datos de los últimos análisis sobre el tema, después de un descenso de varias semanas, la llegada de las lluvias y el aumento de las temperaturas que aceleran el ciclo biológico del mosquito, unido a problemas organizativos y de calidad en el  quehacer de las fuerzas especializadas, dificultades con el saneamiento higiénico ambiental y la persistente indisciplina de algunos moradores, mantienen elevada la focalidad en la ciudad.

Aun cuando municipios como Songo-La Maya y Palma Soriano también reportan focos del Aedes, la situación más compleja sigue estando en Santiago de Cuba.

De un 0,32 en los días finales de mayo y un 0,5 a inicios de junio, el índice de infestación en las postrimerías de julio, en el séptimo día de un ciclo de 11, se situaba en un 0,6 por ciento, muy por encima del 0,05 permisible, con situaciones adversas en diez de las 17 áreas de salud del municipio, especialmente en las de los policlínicos Municipal y López Peña, donde la focalidad alcanza el uno por ciento.

Los tanques bajos, con un alto grado de deterioro en muchas áreas o víctimas del descuido y de la incorrecta hermetización, siguen siendo los depósitos con mayor positividad. Los secundan los llamados depósitos artificiales: latas, cascarones de huevos, jabas de nailon, hojas de árboles y hasta desniveles en el terreno y huecos en los árboles… en los que en condiciones de inadecuado saneamiento puede estancarse o acumularse el agua, convirtiéndose en un potencial criadero de mosquitos.

Hay que frenar la focalidad

Independientemente de esa realidad, la lucha contra el mosquito Aedes aegypti en Santiago es tenaz. Labores intensivas para completar el necesario saneamiento, con el refuerzo de equipos como camiones de volteo, cargadores y motobombas, y la visita de los operarios casa por casa, manzana por manzana, en las áreas y centros complicados como la textilera Celia Sánchez, consiguen por momentos frenar la focalidad.

Con el fin de elevar la educación sanitaria de la población, en los barrios, manzanas y comunidades de mayor complejidad, se realizan audiencias sanitarias en las que se ofrece información sobre el riesgo y la importancia de apoyar la campaña.

En estas reuniones se analizan también las principales dificultades que obstaculizan la limpieza e higienización de las cuadras y viviendas, y se aplican medidas a los infractores de las normas sanitarias y a personas con actitudes negligentes que favorezcan la proliferación de epidemias.

El rigor se eleva asimismo entre las fuerzas sanitarias. Los equipos de las direcciones provincial y municipal de lucha antivectorial se han integrado para realizar ciclos de supervisión en todas las áreas de salud, de donde se derivan calificaciones del trabajo y medidas para transformar las dificultades.

Pero al propio tiempo y con todo eso, cualquiera que siga el tema podrá darse cuenta de que no se consigue erradicar males como la superficialidad y la mala calidad técnica hasta el fraude y omisión de depósitos en el trabajo de algunos operarios.

A pesar de que mucho se les critica, todavía el número de casas cerradas no llega a cero y existen moradores que no le dan el tiempo suficiente a la fumigación o botan el abate, producto por el cual el Estado invierte aquí unos 16 800 dólares mensualmente con el fin de comprar las 14 toneladas necesarias para el tratamiento intradomiciliario.

Persisten igualmente las deficiencias e inestabilidad en el saneamiento ambiental y en las viviendas, la presencia de obstrucciones, salideros y microvertederos que favorecen la proliferación del vector, o la poca coordinación entre los factores implicados en comunidades y centros de trabajo, que entorpecen la labor antivectorial.

Interrogación vs. mosquitos

El reto es alto y multifactorial, pues en él entran a jugar desde factores ambientales y de la propia organización de las fuerzas especializadas, hasta elementos sociales y entomológicos. Así lo explica el doctor Julio César Popa Rosales, director de la Unidad Provincial de Vigilancia y Lucha Antivectorial (UPVLA).

La posición geográfica y las altas temperaturas de la ciudad —enfatiza el joven directivo—, unido a las condiciones de muchas áreas densamente pobladas, en las que debido a lo alargado de los ciclos de agua se hace necesario almacenar el líquido, convierten a Santiago en un sitio ideal para un vector como el Aedes, que cuando es fuertemente combatido, busca alternativas inimaginables para sobrevivir.

Los primeros pasos en busca del éxito en la lucha contra el Aedes, según Popa Rosales, los dan hacia lo interno.

Conscientes de que muchos de los problemas de calidad del trabajo de la Campaña en Santiago de Cuba tienen que ver con la inestabilidad de sus trabajadores, precisó, se enfrascan en estos momentos en un proceso de reorganización de las plantillas que da prioridad a la idoneidad en la selección del personal.

«La constante fluctuación de nuestra fuerza, movida por el rigor de esa labor, la búsqueda de mejores condiciones laborales y de remuneración, y también como consecuencia de la aplicación de medidas disciplinarias a los que violan el Reglamento, han conducido a que hoy solo el 20 por ciento de los actuales trabajadores sean fundadores. Eso nos obliga a la constante capacitación para conseguir la adecuada preparación técnica que garantice la calidad.

«Hoy estamos enfrascados en cubrir nuestras plantillas, sobre todo en el municipio de Santiago de Cuba, que concentra el 90 por ciento de las fuerzas de la provincia, con trabajadores del mismo sector de Salud en el perfil de Higiene y Epidemiología, fundamentalmente técnicos que realizan su licenciatura en nuestra especialidad, más otro personal que tenía funciones indirectas dentro de la Campaña.

«El proceso es lento porque implica convencer a esta fuerza, pero una vez que lo logremos nos permitirá, además de disminuir la fluctuación, contar con un personal más preparado desde el punto de vista teórico-técnico, el que una vez que lo completemos estará en condiciones de vincularse a un universo fijo.

«Así, cada operario se familiarizará y se responsabilizará con su área y manzanas, lo que puede contribuir a reducir fenómenos como las casas cerradas, por ejemplo. Eso, unido a las constantes acciones de superación y preparación técnica que desarrollamos hoy, lo mismo con el operario que con el personal de supervisión, y el trabajo preventivo y de atención hombre a hombre, que hemos emprendido para evitar que caigan en errores, debe conducirnos a eliminar muchas de las dificultades de nuestro trabajo actual».

Sin embargo, todo ese esfuerzo organizativo y de control podría tornarse estéril si no trasciende lo realizado por las fuerzas sanitarias.

«Si aparejado al enfrentamiento focal y adulticida riguroso no hay un saneamiento ambiental básico con calidad y ciclos regulares de recogida de basura —añadió el doctor Popa Rosales—, si no hay un trabajo comunitario intersectorial que dé prioridad a la educación sanitaria capaz de transformar patrones culturales fuertemente arraigados, se seguirá obstaculizando el trabajo».

Con gran experiencia en la investigación científica ligada al mosquito, el director de la UPVLA es rotundo:

«Cada bolsita de abate botada, son 0,7 centavos CUC que se pierden. Cada casa cerrada, aunque hoy sean menos, es un foco potencial. Una hembra de Aedes puede poner hasta 300 huevos, que se multiplican en menos de siete días… en fin, lograr acciones sostenibles en la lucha contra el Aedes aegypti tiene que ser un trabajo de todos».

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