Sostiene Fidel conversación con asistentes a concentración de los Comités de Defensa de la Revolución

Al terminar su discurso escrito, el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba comentó de manera informal temas de actualidad, en especial la amenaza de guerra nuclear, con los congregados en el acto por el 50 aniversario de la mayor organización de masas del país

Autor:

Juventud Rebelde

Un diálogo informal sobre las actuales amenazas de guerra nuclear y las interioridades de estas poderosas fuerzas, sostuvo el líder de la revolución cubana, Fidel Castro Ruz, tras su discurso de aproximadamente una hora en el acto multitudinario por el 50 aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la mayor organización de masas del país, con más de 8 800 000 miembros.

Al concluir el texto escrito, y en tono jocoso, Fidel señaló que no había sol, que se podía conversar un poco más, a lo que el público asistente respondió positivamente con un aplauso.

El líder cubano continuó así con anécdotas sobre la agenda que siguió víspera del 28 de septiembre de 1960, cuando se fundó la organización tras un discurso de él en el Balcón Norte del antiguo Palacio Presidencial

Recordó su estancia en la ONU y en el Hotel Theresa, en la barriada de Harlem, Nueva York, donde pronunció un discurso de seis horas.

También rememoró cuando, ya aquí en La Habana, participaba en el acto donde se crearon los CDR, desde un balcón aledaño habían preparado una acción magnicida contra él, en la que se usarían sofisticados fusiles con miras telescópicas, bazucas y se pretendía realizar una cadena de explosiones en medio de la multitudinaria manifestación que se congregó ese día en la explanada frente a El Morro.

Pero no se atrevieron a disparar, recordó Fidel. «El tiro les salió por la culata».

A continuación se refirió a la actual batalla de ideas, a la necesidad de un pensamiento continuo. Así, se detuvo en las actuales amenas de guerra nuclear si la responsabilidad y el sentido común no se impone entre las potencias imperialistas.

Pasó nuevamente revista a la reciente estancia en La Habana del Buque de la Paz de Japón, con cuyos participantes sostuvo el fin de semana anterior una larga reunión.

Recordó su estremecimiento por las anécdotas narradas en el encuentro sobre el lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, cuando la Segunda Guerra Mundial prácticamente había terminado y el imperialismo japonés estaba derrotado.

No había necesidad de usar aquellas bombas, dijo Fidel, recordando la actitud del presidente Trumman, quien ordenó el lanzamiento de las mismas.

«No había necesidad de usar esa arma, pero EE.UU. quería usarla. Tenían dos, una a partir de uranio, y la otra, a partir del plutonio. Las lanzaron sobre ciudades, sobre poblaciones civiles, mataron a más de 100 personas de una sola vez».

Fidel reseñó parte del diario de Trumman y la alocución donde este informa al público norteamericano sobre el empleo del arma nuclear en Hiroshima, en la que dice que la utilizaron para proteger las vidas de los soldados estadounidenses, que no era para emplearla sobre civiles y que por eso se decidió atacar una base militar en Hiroshima.

«Uno se queda frío —dijo Fidel— cuando aquel hombre tuvo el descaro, la desvergüenza, el cinismo, de decir eso. Pero eso no era todo, tres días después, ordenó lanzar la otra sobre Nagasaki».

Trumman, apuntó el Comandante, sabía mejor que nadie lo que era el arma; retomó así una oración del diario del mandatario norteamericano donde este reconoce: «hemos desarrollado el arma más terrible que jamás se concibió».

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