Cuando el aula es un país

Tras una década de Universidad para Todos, singular eslabón dentro de la revolución cultural y educacional impulsada por la Revolución, vale analizar cuánto puede mantenerse y cuánto puede hacerse por perfeccionar la riqueza que emana del proyecto

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Sé de un adolescente que ya puede comunicarse en varias lenguas y de un vecino que conoce al dedillo cómo se hacen el pan, la cerveza y el vino. Tengo un amigo que puede explicar detalladamente el origen de los conflictos en el Medio Oriente y otro que domina a la perfección casi todas las reglas ortográficas de nuestro idioma. Incluso puedo referirme a quien con más de ocho décadas de vida me explica con cuantiosos ejemplos cuánto significó para la humanidad el descubrimiento del ADN.

Todos tienen algo en común, según me cuentan. Encendieron su televisor a la hora indicada en diferentes momentos desde el año 2000 hasta la fecha. Fieles seguidores durante un tiempo o guiados por el azar, cada uno encontró en el programa Universidad para Todos, de la Televisión Cubana, la posibilidad de saciar su sed de conocimientos, curiosidades y cultura.

Tras diez años de su primera transmisión resulta poco probable encontrar a algún cubano en esta Isla que se muestre indiferente o desconocedor del programa, como me confesó Leira Rodríguez, estudiante de Física Nuclear:

«Le puedes preguntar a cualquiera que aquí el que más y el que menos, aunque sea de casualidad, en algún momento se ha quedado frente al televisor porque ha visto algo que le llamó la atención. Para mí es una excelente idea. Se puede saber de recombinaciones genéticas, entender cuestiones elementales de filosofía y de economía, aprender de literatura, en dependencia del curso que se transmita. Todo forma parte de una misma opción que tenemos a la mano si se quiere y se tiene el interés de aprovechar».

«Creo que lo más importante es que existe la posibilidad de saber y conocer de todo un poco en nuestras propias casas, aunque no mantengamos la constancia por el horario que tiene o, como se dice, seamos siempre los mismos quienes lo veamos», me dice Humberto Puentes, informático.

Los intereses pueden combinarse con las necesidades. Tal es el caso de Patricia Gómez, quien reconoce que fue una asidua discípula de Universidad para Todos en algunas materias porque le era imprescindible durante su preparación para las pruebas de ingreso a la Educación Superior. O como su hermano, cinco años menor que ella, apasionado del ajedrez, que acudió al curso destinado a esta disciplina para perfeccionar su juego.

Aunque en el mar de opiniones que puede levantarse al preguntar sobre este programa afloró cierta inconformidad con su horario de transmisión, la poca duración de algunos cursos o la necesidad de que se impartieran otros de una manera más amena, lo cierto es que la mayoría inclinó su balanza para elogiar esta iniciativa dentro de la política educativa que ha desarrollado el país.

Desde dentro

De nada vale el conocimiento si no se comparte, si no se socializa de una manera asequible para los miembros de una sociedad. Por eso, impulsados por la idea de Fidel de utilizar los medios audiovisuales para la obtención de una cultura general integral, al calor de la naciente Batalla de Ideas, numerosos maestros, especialistas de diferentes ramas de la ciencia, metodólogos, técnicos, guionistas y otros profesionales pusieron manos y tiempo a la obra.

Temas de técnicas narrativas, historia, geografía, nutrición, música, biología, geología, medio ambiente, meteorología, artes plásticas, política, arquitectura, biotecnología, de superación para los educadores y otros que surgen de acuerdo con las exigencias del contexto internacional actual han llegado a los hogares en las mañanas de Cubavisión y en las noches de Tele Rebelde.

Con el objetivo de complementar la magia de la televisión se concibió la impresión de tabloides que le facilitaran a la población el seguimiento y estudio de la materia en el aire, la mayoría empleados hoy como bibliografía en los diferentes centros de enseñanza debido al rigor y la profesionalidad con que fueron elaborados.

Se trataba de lograr una explosión cultural que revolucionara los conceptos tradicionales de cultura y educación y que permitiera a las personas fácil acceso al dominio de conocimientos relacionados con las ciencias, las letras y las humanidades en sentido general. Saber de todo un poco para el desempeño en el mundo de hoy era el objetivo para el cual se trabajaba.

Para la profesora Isora Henríquez, decana de la Facultad de Lenguas Extranjeras del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, el fin para el que fue concebido el programa se ha cumplido. Por eso le enorgullece ser una de sus fundadoras, sobre todo ahora que puede hasta reírse de las cosas que le sucedían en el estudio.

Habla del estrés frente a la cámara, de cuánto tuvo que aprender metodológicamente para impartir una clase con el uso de medios audiovisuales en condiciones totalmente distintas a las de un aula, donde puede percibir los rostros de los estudiantes y crear una relación de retroalimentación inmediata.

«Sigue siendo hoy para los profesores un gran desafío, porque no solo es el trabajo de organización y preparación del curso a impartir sino también la escritura de los guiones y los tabloides, la medición del tiempo, la edición de los videos y otros materiales de apoyo a la clase.

«Los cursos de Lenguas Extranjeras, de los que ya se han impartido inglés, francés, alemán, italiano y portugués en diferentes niveles, tienen altas demandas y expectativas, y ofrecerlos con calidad para que llegue a ese público tan heterogéneo es la urgencia de cada día», explicó.

Al conversar con la doctora Sonia Negrín, vicedirectora del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, y fundadora del programa, no puede ignorarse el brillo que reflejan sus ojos.

«¿Se imagina impartir una clase de una materia tan compleja como la Biotecnología por televisión? Todo un reto… felizmente posible. Saber desde cómo se hace la cerveza, por qué los hijos se parecen a los padres, cómo es el mecanismo de acción de una vacuna, qué puede hacerse a partir del estudio del genoma humano hasta los factores que pueden acelerar o no el envejecimiento han sido algunas de las motivaciones principales. La mejor manera fue acercarle los avances de esta ciencia al andar cotidiano de la gente».

Sin embargo, Marta Julia Pérez, directora de Programación del Canal Educativo y coordinadora general del equipo de realización de Universidad para Todos, destaca que «no solo se revolucionó la manera de transmitir conocimientos en el ámbito educacional, sino que se asumió una nueva manera de hacer televisión. En un medio donde el trabajo se hace con actores, extras y figurantes con dominio del lenguaje y los métodos de trabajo debió crearse una nueva dinámica. Ese ha sido uno de los principales logros que hemos tenido: el de la imbricación del profesorado con el equipo de realización, coprotagonista de cuanto se ha hecho».

Al alcance de todos

Tras una década de intenso trabajo y ante un gran diapasón de sueños por materializar en próximos cursos, vale la pena analizar y repensar cuánto puede mantenerse y cuánto puede hacerse por perfeccionar la riqueza que emana de Universidad para Todos.

Según Marta Julia, se han transmitido 112 cursos de la mano de  profesionales reconocidos y altamente calificados del país que mantienen un registro del lenguaje asequible a todos y que han garantizado junto al equipo técnico el cumplimiento de la función social original del programa.

«Recibimos muchas cartas, llamadas telefónicas y correos electrónicos, pero entre las carencias podemos mencionar la de un verdadero mecanismo que nos permita medir el impacto en la población, sus gustos, intereses y señalamientos. No obstante, tenemos resultados ofrecidos por el Centro de Investigaciones Sociales del Instituto Cubano de Radio y Televisión y trabajaremos más para lograr un mayor índice de audiencia», añadió.

Ante la elevada demanda de los tabloides de cursos pasados para la consulta de estudiantes y profesionales en sentido general, Isora apunta que en la nueva etapa que comienza para Universidad para Todos es ya de obligatorio análisis la implementación de un sitio web que permita el acceso a todos los cursos impartidos y sus materiales.

«A muchas personas con acceso al mundo digital les resultaría cómodo y muy útil obtener por esa vía lo que tal vez, aunque tengan el interés, por falta de tiempo no pueden disfrutar. Es parte de la educación a distancia que proponemos y debe ser una de las nuevas líneas de trabajo que el equipo de realización debe trazarse para satisfacer con creces al público».

En el afán por elevar cada vez más la calidad de cuanto se hace, la doctora Sonia enfatiza en su deseo de reunir en un libro los contenidos que se han impartido al menos en el curso de Biotecnología, para favorecer la durabilidad de lo que ya forma parte del arsenal científico, bibliográfico y metodológico del país.

«También resulta necesario, y debe ser ya una urgencia creadora, realizar documentales, cortos y todo tipo de material audiovisual relacionado con estas materias que sirvan de apoyo a las clases. No hay por qué acudir a otras fuentes si nosotros mismos podemos hacer grandes cosas que ilustren el propio avance de Cuba en la ciencia y en otras esferas», destacó.

Vítores y deficiencias aparte, Universidad para Todos no es más que, al decir de Eduardo Heras León, un eslabón dentro de la gran revolución cultural y educacional impulsada por la Revolución desde la Campaña de Alfabetización.

Mantenerse y ganar un mayor espacio de la preferencia del público, de acuerdo con sus prioridades e intereses, es parte del empeño diario de quienes tras las cámaras y frente a ellas nos han brindado durante diez años —y seguirán brindando— lo mejor de sí.

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