El rocío y el sol de Dailyn

Desde hace varios años, una muchacha ayuda, con su escoba, a lustrar las calles de la ciudad de Bayamo

Autor:

Osviel Castro Medel

BAYAMO, Granma.— Cuando la ciudad aún bosteza entre resuellos, allí está ella, escoba en mano, para luchar contra la lata, el churre y la inmundicia de la calle.

Cuando la ciudad todavía es sopor en el amanecer, ya ella anda con la piel sudorosa y caliente por el barrido intenso y necesario.

Dailyn Estrada Benavides tiene 24 años y desde hace siete pertenece a la armada que examina y limpia la ciudad de Bayamo, esa que hoy cuenta con otros 346 barrenderos ejemplares.

«Nunca me han gustado los trabajos blanditos», dice enfática para defender una faena que no consiste solo en barrer, pues también debe combatir contra «los bigotes» (hierbas pequeñas) que afloran en los bordes de las vías.

«Me levanto a las 4:30 de la madrugada y a las 5:00 hago el primer barrido; eso es cuando trabajo en el primer turno, que termina a la 1:00 de la tarde», apunta escueta, como marca de las personas de pocas palabras.

Pero Dailyn no siempre es madrugada y rocío. En semanas alternas labora de 1:00 de la tarde a 9:00 de la noche, horario en el que el sol devora cualquier piel de este mundo.

«No me quejo, lo importante es tener el área limpia; a mí me corresponden 6 000 metros cuadrados de la calle Figueredo y hasta ahora nunca me han quitado la estimulación salarial porque nunca he tenido problemas en mi área», acota.

Ella significa que, por ese esquema de estímulo y vinculación, todos los meses devenga 625 pesos; «aunque en agosto, el mes de los carnavales, en los que los desperdicios son muchos, cobré 1 155 pesos».

Su única queja nace por algunos cocheros irresponsables que en cualquier lugar, «hasta en el centro de la calle», arrojan el estiércol «sin contemplaciones» y sin que se perciban muchas medidas al respecto.

Agradece a su labor haber conocido a decenas de personas, algunas de las cuales ya fluyen por su corazón porque «me ayudan, me apoyan y me quieren; hasta me han regalado postales por el Día de las Madres».

Sí, porque Dailyn ya tiene dos retoños, de ocho y seis años: Elisdaisy y Ana Magdalena. Su esposo, Orlando Castellano, también está ligado a los Servicios Comunales de la ciudad: trabaja en una brigada de apoyo a la jardinería y embellecimiento de Bayamo.

Otro de los detalles que aderezan su historia, acaso desconocido por algunos de sus compañeros: desde hace ocho años integra un grupo aficionado de danza de la casa de la cultura 20 de Octubre, que ha actuado con éxito en distintos territorios de la provincia de Granma.

Dailyn concluye con un consejo a los jóvenes y con una sentencia para el futuro. «Estudien, que es lo mejor que hay. Yo no estudié mucho porque quedé embarazada demasiado joven, pero después en la Facultad cogí el noveno grado, ahora estoy luchando por el 12. Claro, aunque me haga licenciada yo creo que me quedo en esto. Es un trabajo útil y honrado».

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