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La selva apacible

El Zoológico habanero participa de un proyecto regional para salvar al cóndor, asombra por la reproducción del loro de cabeza roja, entrena nuevo rey de los leones y prepara el hábitat para serpientes más grandes del mundo

Autor:

Patricia Cáceres

El Jardín Zoológico de La Habana, o Zoológico de 26, es un oasis en medio de la ciudad. La diversidad de especies endémicas y exóticas, sumada a la exuberante vegetación, lo han convertido en un sitio peculiar del que cada habanero acaricia un recuerdo.

A pesar de los males del descuido y la falta de constancia en las labores de reparación, incesante ha sido el peregrinar de visitantes. A 71 años de existencia, un paseo por el Zoológico de 26 continúa siendo una fórmula efectiva para «escapar» de la vorágine urbana.

La idea de construir un parque zoológico para la capital fue gestada por Carlos de la Torre y otros profesores universitarios. Este quedó oficialmente inaugurado el 24 de octubre de 1939, en la antigua finca y vivero La Rosa, del Ayuntamiento de La Habana.

Después de 1959 comenzaron las obras de recuperación y ampliación, hasta conformar sus actuales 23,6 hectáreas. En ellas se albergan en total 93 especies: 45 de mamíferos, 41 de aves y 7 de reptiles.

Las funciones de este parque, según el doctor Jorge A. Hernández Blanco, vicedirector técnico, se resumen en la conservación de especies de gran importancia ecológica, la reproducción y la educación ambiental de las nuevas generaciones. Sin embargo, las dificultades materiales han hecho más compleja la consecución de estos fines.

«La alimentación es muy importante y compleja. Aquí se recibe carne de caballos que terminan su vida útil, pollitos machos de un día, vegetales de todo tipo, frutas, viandas, semillas, concentrados o pienso, leche en polvo para las crías y también forraje para los herbívoros.

«Como es de imaginarse, es muy difícil mantener una estabilidad en el suministro de estos alimentos, que fluctúan con las estaciones del año, los huracanes, la sequía… A veces tenemos que sustituir algunos, por ejemplo, con boniato hervido, una vianda bastante universal en las dietas», apuntó el Vicedirector técnico.

No obstante, a pesar de las dificultades, un grupo técnico competente, compuesto por veterinarios, biólogos y un microbiólogo, garantizan el bienestar de las especies.

Ellos son los que organizan el manejo de los animales, rigen la alimentación según los hábitos de cada especie y dan atención veterinaria, aprobados por el departamento de Dietética y un departamento de Atención animal, que está compuesto fundamentalmente por técnicos veterinarios.

«Las condiciones de las jaulas son las mínimas indispensables, pues se respeta el espacio vital, si llevan o no refugio, qué tipo de refugio, entre otros elementos importantes. Igualmente para las cajas de traslado, o huacales, se respetan esos parámetros», apuntó Hernández Blanco.

El Vicedirector agregó que, de hecho, la longevidad de las especies es muy favorable. «Aquí hay animales muy longevos, por ejemplo, tuvimos un mono capuchino marrón que duró 37 años, y el récord es 39 en vida libre. Tato el gorila, muy conocido por la gente, duró 36», aseguró.

La reproducción es otro de los indicadores del buen estado de salud del Zoológico; a pesar de la dificultad que supone el estar diseñado netamente para la exhibición.

«Las jaulas son muy cercanas al público. Esto, si bien le da la posibilidad a las personas de que disfruten de la cercanía de los animales, dificulta la reproducción, pues prácticamente los animales tienen que hacerlo delante del público.

«Por eso cada vez que nace un animal, lo vemos con un alto valor, porque lo hace en unas condiciones que no son las más adecuadas. Sin embargo, los resultados son buenos», indicó Jorge Fernández, licenciado en Biología.

El especialista agregó que, de acuerdo con la importancia ecológica de las especies, los trabajadores se esfuerzan por buscarles las condiciones mínimas para lograr que se reproduzcan, los aíslan o les ponen cubiertas a las jaulas.

Plumas de oro

Desde hace varios años, Cuba está involucrada en el Proyecto Cóndor junto con las naciones que componen la cordillera andina, para la protección de esta ave en peligro de extinción.

Nuestro país es uno de los que cuenta con una pareja de esta especie e incluso se donaron dos ejemplares a Venezuela y dos huevos a Argentina.

«Hemos sacado varios ejemplares, pero también hemos perdido varias incubaciones porque el cóndor hembra escogió para poner el huevo un lugar muy próximo a la cerca. Casualmente el período de reproducción de esta especie casi siempre coincide con el período de receso escolar, en el mes de abril, donde recibimos mucho público.

«Las personas, al notar que la cóndor estaba incubando, la pinchaban con palitos para que se levantara y así ver el huevo. La incubación de un año se perdía en unos minutos», señaló el biólogo Jorge Fernández al referirse a algunos obstáculos en la reproducción.

Alarmados por esa situación, los trabajadores del parque construyeron un muro rústico en consonancia con la ambientación de la jaula, a una distancia de un metro y medio de la cerca.

Esta fue la última opción, después de haberlo intentado con sacos y una pared de guano, incapaces de librar a la hembra de las molestias físicas del público.

Otra de las joyas ecológicas del parque son los ejemplares de loros de cabeza roja. Esta especie, de alto valor, habita solamente en el norte de México y hoy día está en grave peligro de extinción.

«Los extranjeros que vienen al Zoológico y los conocen se quedan muy asombrados de que contemos con varios ejemplares, y se asombran mucho más cuando saben que los reproducimos de manera estable. Es que realmente dimos con una buena pareja y también le hemos creado condiciones favorables para que así sea».

Zeus, el león

Zeus, el futuro macho del foso de los leones, está en un proceso de preparación. El cachorro, de un año y tres meses, fue utilizado por el Zoológico para las fotos con los niños, pero sus primeros síntomas de agresividad indicaron que era el momento justo para que remplazase a su viejo padre en la manada.

Según el joven de 26 años Jorge Carvajal, técnico de los leones desde hace cinco años, el proceso de preparación de Zeus puede durar de dos años y medio a tres.

Primero, se libera solo en el foso por un tiempo y las dos hembras actuales se guardan. Después, se hace a la inversa. Ello garantiza un roce entre rejas, un contacto visual, que se familiaricen con sus olores.

«Cuando consideremos pertinente, se soltarán juntos. En un primer momento siempre habrá enfrentamientos. Zeus, por ser criado a mano, posiblemente sea más noble, pero de seguro no tardará en demostrar su dominancia con las hembras.

«El antiguo macho ya no integrará más esta manada, pues las peleas serían muy violentas. Probablemente se traslade a otro zoológico», explicó el técnico.

Contrario a lo que pudiera pensarse, en el parque de 26 no se entrenan animales. Por el contrario, se tocan lo menos posible. Los que trabajan con fieras, como los leones, no entran directamente a la jaula.

«Existe un sistema de puertas y de cepos para evitar el contacto con ellos a la hora de alimentarlos, por ejemplo. Cuando es imprescindible capturarlos, se usa un equipo de dardos con sedantes.

«Para trabajar aquí lo que necesitas es que te gusten los animales y sobre todo no tener miedo. Siempre que atiendas las medidas de seguridad, no tienes por qué temer», aseguró el técnico de los leones.

La serpiente más grande del mundo

En el Jardín Zoológico de La Habana casi concluye la construcción de una jaula muy singular. Se trata de una pitonera que, como su nombre indica, albergará a una pareja de pitones, la serpiente más grande del mundo.

Estos dos ejemplares son los únicos en Cuba. Naturales de África, llegaron a nuestro país en 2004 desde el Zoológico de Toronto, en Canadá.

En aquel entonces medían un metro y medio, aunque en la actualidad la hembra alcanza los cuatro, y el macho un poco menos. Estos animales pueden alcanzar hasta siete.

Desde su llegada en 2004, la pareja permaneció dentro de jaulas en la clínica veterinaria, por no disponer de un refugio idóneo para su exhibición.

La pitonera que está en construcción está dividida en dos unidades con agua permanente, una para cada ejemplar. Ambos permanecerán separados por una pared hasta el momento de la reproducción, pues de lo contrario pudieran agredirse. Cuando este momento llegue, se abrirá una pequeña compuerta que comunica ambas secciones.

La serpiente pitón no es venenosa. Mata a sus presas por asfixia, agarrándola primero con la boca y enrollando rápidamente su cuerpo alrededor. Una vez así, ejercen altas presiones sobre los órganos de su víctima hasta que estos colapsan.

La dieta de la pitón está compuesta por presas de sangre caliente, es decir, vivas. El Jardín Zoológico de La Habana alimenta a sus dos ejemplares fundamentalmente con roedores. Para suerte de estos animalitos, la muerte es rápida y la pitón come solo cada 15 días.

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