En nombre de una herencia universitaria

Adecuar a las necesidades actuales la experiencia pedagógica, docente y cultural acumulada en nuestras universidades, para formar profesionales de alta calidad y pertinencia, marca el trabajo de la educación superior cubana

Autor:

Margarita Barrios

La educación superior del país pasa por un proceso de perfeccionamiento que tiene como objetivos principales elevar su pertinencia y la calidad de sus graduados. Para ello se emprenden múltiples acciones, entre estas hacer más riguroso el ingreso, optimizar el proceso de formación y lograr una mayor imbricación de los centros de educación superior en los procesos científicos, tecnológicos y de innovación y desarrollo del país.

Miguel Díaz Canel-Bermúdez, ministro de Educación Superior (MES), califica este momento como de búsqueda de una mayor integración del sistema. «El trabajo político-ideológico es una prioridad, pero no es un campo particular; es un proceso de los tantos que se llevan en la Universidad y está ligado a otra prioridad, la elevación de la calidad.

«La Universidad cubana desde su nacimiento, y marcada por la reforma ocurrida dentro de la Revolución en 1962, tiene una experiencia de trabajo docente-metodológico, de actividad pedagógica avalada por su calidad.

«Por lo tanto, más que de transformaciones estamos hablando de un rescate de esa experiencia, de esa cultura. Contamos con profesores que han sido sus desarrolladores, y lo que hacemos es tratar de llevarla a las condiciones actuales».

En este sentido Rodolfo Alarcón Ortiz, viceministro primero del MES, significó que se trabaja para que nuestros profesionales, además de poseer una alta calificación científica y una cultura integral, se formen en un espíritu revolucionario, altruista.

«Quizá por ello muchas veces sorprendan las acciones que realizan nuestros médicos y otros profesionales en países donde deben hacer un gran sacrificio de sus vidas personales para ayudar a pueblos que los necesitan».

En cuanto a formación —apuntó— nuestras carreras son de perfil amplio, pues la especialización se alcanza a través del posgrado.

«Otro rasgo distintivo de nuestra Universidad es que un 30 por ciento de las horas lectivas se dedican a la práctica laboral, lo cual conduce al desarrollo de la capacidad investigativa en el estudiante».

Lo que necesita el país

La realización de pruebas de ingreso para todos aquellos que quieran acceder a la educación superior, sin excepciones para los diversos cursos, marcó la entrada a las universidades en el actual curso escolar.

Así lo reconoce Díaz-Canel, quien precisó que con ello se busca calidad, pues unido a la posterior elevación de los procesos formativos nos permitirá contar con profesionales de mayor calificación. «Esto ayuda también a un concepto de racionalidad, de mejor aprovechamiento de los recursos humanos y materiales», estimó.

El Ministro aclaró que, si hubo limitaciones en el ingreso, lo determinaron los resultados de esos exámenes. «Este tema está vinculado a un resultado formativo deficiente en la enseñanza precedente, porque ofertamos más plazas que los que pudieron ingresar.

«Hay opiniones de que disminuimos la matrícula de la Universidad por problemas económicos; a eso no hemos llegado. Nosotros adaptamos el ingreso a las necesidades del país; ojalá hubieran accedido más a especialidades de ciencias técnicas, agropecuarias y pedagógicas.

«Se ha ido aplicando un grupo de acciones en la enseñanza precedente que indudablemente va a ir dando resultados.

Pero aun con las afectaciones que puede tener el acceso, nuestra tasa de escolarización bruta sigue siendo alta para un país con los niveles de ingreso per cápita que tiene el nuestro, a partir de su Poducto Interno Bruto (PBI).

«No hay que preocuparse por lo que estamos haciendo; eso luego se refrendará con una mayor calidad de los procesos internos y en el aprovechamiento de la matrícula, que tiene que ver con la eficiencia académica. Es decir, será mayor la cifra de jóvenes que se gradúen».

El titular informó que un equipo de trabajo va a realizar una investigación para medir el rendimiento de los estudiantes que entraron por la vía del examen de ingreso con relación a los que accedieron sin hacerlo.

«Este año es fundamental —dijo—, pues es el único en que vamos a tener en la misma aula a varones diferidos, quienes estaban cumpliendo su servicio militar y entraron sin examen de ingreso, y las hembras que sí lo hicieron».

Otra problemática que enfrenta la educación superior es la deficiente orientación vocacional y formación profesional de los jóvenes. Ello hace que algunas carreras tengan alta demanda, mientras otras tienen deprimidas sus matrículas.

Con el objetivo de potenciar el interés en los estudiantes de preuniversitario por las especialidades que más necesita el país, en el anterior curso escolar se puso en práctica la experiencia de llevar alumnos de grado 12 a prepararse en la Universidad para luego acceder a carreras de ciencias exactas y naturales.

Díaz-Canel indicó que la experiencia fue favorable y que este curso se extendió a las carreras de perfil agropecuario. «De este modo se va creando un compromiso, una vocación hacia las carreras prioritarias.

«Esto nos ha puesto en una situación ventajosa con respecto al año anterior, porque tenemos 520 estudiantes matriculados en esta experiencia, que luego cursarán carreras de ciencias naturales, exactas y agropecuarias. Y ya no son solo en las universidades del MES; hay 300 jóvenes optando por especialidades pedagógicas».

Al explicar esa experiencia, Pedro Horruitinier Silva, director de Formación de Profesionales del MES, explicó que se trata de desarrollar un grado 12 con carácter intensivo, que prepare mejor a esos estudiantes, y así garantizar que tengan éxito en la carrera.

«Para lograr calidad —dijo Horruitinier Silva— se realizó un proceso de selección de los profesores y se elaboró una estrategia de trabajo educativo que permitiera seguir las características individuales de cada estudiante, y así obtener el mayor resultado en este nuevo proyecto relacionado con carreras que están en la base de todo el desarrollo científico-técnico del país».

Con respecto a la cantidad de jóvenes que estudian carreras de humanidades y el déficit de otras especialidades, Díaz-Canel significó que es un proceso que se va a ir perfeccionando, y para la ubicación laboral se utilizarán vías como la reorientación o la recalificación en ramas afines.

«La educación superior es un proceso de cinco años. Por ello estamos pidiendo a los órganos de la economía que anticipen un estudio que nos pueda dar las necesidades perspectivas de profesionales que tiene el país.

«Nuestras carreras son de perfil amplio y los primeros años son comunes por tipo de carrera; eso nos permite a partir de tercero reorientar al estudiante, lo cual es menos traumático que después de graduado.

«Desde el curso escolar anterior se comenzó a hacer una demanda que está más en consonancia con las necesidades del país. Es un fenómeno que se irá atenuando, porque en los años futuros la entrada estará en función de lo que se demande, y los ajustes serán menos».

Cuidar el español

Las decisiones que ha tomado la educación superior con respecto al descuento de puntos en los exámenes por faltas de ortografía, fueron definidas por el viceministro Rodolfo Alarcón como «una medida que caracteriza el rigor alcanzado por la educación superior».

Recordó que en mayo último se realizó un diagnóstico de ortografía, redacción y caligrafía a los estudiantes de cursos para trabajadores de los años terminales.

«Quienes no aprobaron tienen ocasión de repetir la prueba en este mes de noviembre, y luego habrá una última edición en mayo próximo. Aprobar ese diagnóstico es imprescindible para que reciban su diploma de graduados.

«El rigor con la ortografía y la redacción en las pruebas de ingreso nos permite evitar que accedan a la Universidad estudiantes con esas graves deficiencias —puntualizó—, y los que ya están matriculados tienen en sus calificaciones diarias un riguroso descuento ortográfico, que los obliga a superarse».

Acerca de este tema Díaz-Canel señaló que más allá de la problemática con la ortografía, hay dificultades con la interpretación y el desarrollo de la expresión oral.

El Ministro dijo que se analizan algunas propuestas para introducir en el trabajo de este curso escolar acciones que permitan ampliar el vocabulario y transformar el léxico de los jóvenes universitarios.

«Otra acción de perfeccionamiento que también nos ha tributado un resultado es la nueva política que estamos llevando con los recién graduados que se quedan en nuestras universidades como profesores», apuntó el titular.

«Los estamos transitando por actividades relacionadas con su profesión, en centros de producción y de servicios, para que en el menor tiempo posible alcancen una madurez profesional.

«Al mismo tiempo los preparamos para que logren un mínimo de destreza pedagógica, y así conjugadas las dos cosas puedan desarrollarse como educadores.

«La experiencia comenzó el pasado curso escolar, y no fue bien recibida en los primeros momentos —recordó Díaz-Canel—; sin embargo ellos mismos la han ido aceptando, porque han visto que este rigor les favorece en sus posibilidades de desarrollo como profesores universitarios».

Renovación en los municipios

Una reorganización de las sedes universitarias municipales (SUM) comenzó el pasado curso escolar. Derivadas en centros universitarios municipales (CUM), agrupan a los cuatro organismos formadores: MINED, MES, INDER Y MINSAP. El rector de la universidad del MES en cada provincia dirige esas instituciones, que tienen una pequeña estructura.

Igualmente surgió el Consejo Universitario Municipal, que concerta las estrategias de lo que demanda el Gobierno para transformar el territorio, e incluye además el desarrollo del posgrado, la investigación científica y la innovación.

Dimas Hernández Gutiérrez, jefe del Departamento de Universalización del MES, explicó que se organizaron 136 CUM. «No estarán en todos los municipios, ni en las cabeceras provinciales, pues la propia universidad se encarga de desarrollar los procesos.

«En estos se ofertan 46 licenciaturas. Las seis de humanidades, Contabilidad y finanzas e Ingeniería Industrial y Agronómica. El MINSAP continúa con las relacionadas con las ciencias médicas y el MINED con las pedagógicas».

Dimas puntualizó que quienes ingresan a los CUM son trabajadores. «Quienes aspiran a ocupar una plaza en la educación superior, por cualquiera de sus vías, deben realizar exámenes de ingreso de Matemática, Español e Historia», significó.

«Además se implementaron otras regulaciones: Pueden hacer la carrera hasta en diez años límite, porque van matriculando las asignaturas; pero no pueden suspender una materia más de tres veces. La asistencia a clases es obligatoria y para realizar el examen final deben tener un buen desempeño docente».

Sobre este particular, Díaz-Canel precisó que se puede tener educación superior en los municipios y no necesariamente porque haya un CUM. «La idea de la universalización, que es la más general, la vamos a seguir defendiendo, porque la vida lo exige.

«No podemos renunciar a los programas de desarrollo local, pero los podemos hacer desde cualquier estructura, con el CUM o desde la sede central.

«Se capacitan los recursos humanos, los ponemos en función del desarrollo del territorio, aplicamos estrategias científico-técnicas en función de las demandas locales y no necesariamente tiene que haber un CUM», puntualizó.

El Ministro explicó: «uno de los conceptos que estamos tratando de desarrollar es la pertinencia de la educación superior, que para nosotros debe tener varios atributos: ideológico, social, económico, profesional y cultural.

«Buscamos una amplia participación de la Universidad, con todo su potencial, en función de solucionar problemas concretos a nivel local, territorial y del país.

«Nos habíamos propuesto el pasado año, desde los CUM, que cada una de nuestras 17 universidades insertara programas de desarrollo local en un municipio de cada provincia. Superamos la cifra y estamos en 22, y el trabajo se sigue ampliando.

«Se va logrando una cultura de estrategias locales coordinadas con el Partido y el Gobierno de cada lugar. Se aprovechan los recursos humanos y materiales y el potencial científico. Creo que es un sistema de trabajo novedoso, que debe ser observado y que ya da resultados».

Calidad vs. CUM

Con respecto a la calidad del graduado en el CUM, Pedro Horrutinier significó que ningún escenario universitario es independiente, y citó como ejemplo que los exámenes se elaboran y se revisan en la sede central.

«Si bien tenemos que seguir trabajando para que la sociedad completa interiorice esa equivalencia, estamos convencidos de que vamos por el camino adecuado».

Dimas Hernández especificó que hay una decantación natural de aquellos que no poseen las habilidades, la motivación y la dedicación. «Quien no tiene calidad no se gradúa», afirmó.

«Es cierto que las matrículas eran muy amplias, pero los graduados eran relativamente pocos. Por ejemplo, de los estudiantes que entraron en el curso escolar 2004-2005, terminaron entre un 20 y un 23 por ciento, según el territorio. En Ciudad de La Habana se graduó el 11 por ciento.

«El plan de estudios es el mismo, los libros son los mismos. Ellos pasan más trabajo para estudiar, depende más de su autogestión, porque son estudios semipresenciales. Esto implica también mayor desempeño».

Cifras que son orgullo

—Cuba tiene un millón de graduados universitarios. De ellos 989 913 recibieron sus diplomas luego del triunfo revolucionario de 1959.

—La matrícula universitaria del curso escolar 2010-2011 es de 531 127 alumnos. De ellos 30 000 son de nuevo ingreso.

—Seis de cada diez jóvenes cubanos entre 18 y 24 años realiza estudios superiores, lo cual constituye un 63 por ciento de la población comprendida en esas edades.

—Más de 150 000 profesionales cubanos realizan hoy estudios de posgrado.

—Se gradúan más de 500 doctores por año.

—Cuba tiene 10 300 doctores y más de 45 000 másteres en Ciencias.

—El 80 por ciento de los profesores universitarios cubanos investigan. De ellos 4 200 son doctores y 15 000 son másteres.

—Más de 31 000 jóvenes de 129 países se han graduado en las universidades cubanas.

—Un total de 600 profesionales de 53 naciones han escogido a Cuba para obtener el grado de Doctor en Ciencias.

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