Fidel con intelectuales hispanoamericanos (Más galería de imágenes)

«Qué vergüenza, la OTAN hablando de cañones en Lisboa mientras en Haití mueren miles»

Autor:

Juventud Rebelde

¿Cómo estuvo la reunión? Fue lo primero que preguntó Fidel, mientras saludaba uno por uno a una representación de los invitados extranjeros al Coloquio Internacional sobre el Bicentenario, organizado por la Casa de las Américas: Carmen Bohórquez y Walter Martínez, de Venezuela; Atilio Borón y Claudio Kats, de Argentina; Pablo González Casanova, Ana Esther Ceceña y Beatriz Stolowicz, de México; Manuel Monereo, de España y Marcia Leiseca, vicepresidenta de la institución cubana que los ha reunido en La Habana.

Enseguida el diálogo derivó hacia lo más noticioso y trascendente para la región: los dos discursos, muy enlazados en sus esencias, que fueran pronunciados la víspera por Hugo Chávez y Evo Morales, cada uno en escenarios diferentes. El primero, durante el acto convocado por la Asamblea Nacional de Venezuela en rechazo al foro de la ultraderecha internacional que acogió hace pocos días el Congreso norteamericano; el de Evo, frente a la flor y nata de los ejércitos del continente, incluido el titular de la guerra en el imperio, Robert Gates, reunidos en Santa Cruz de la Sierra por la IX Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas (CMDA).

Ambos líderes, en sus particulares estilos, habían centrado el interés del Comandante, que los siguió como pudo, a través de la televisión y los reportes de prensa: “Evo estuvo fenomenal. Chávez protagonizó un simbombazo…” comentó, agregando que habría que enviarle un agradecimiento a la Loba Feroz (nombrete con el que popularmente se conoce en Cuba a la ultraderechista anticubana Ileana Ros-Lethinen) por la torpeza política que da la oportunidad de mostrar a nuestros pueblos y al mundo la naturaleza de las estrategias imperiales contra los liderazgos de izquierda en la región.

Aun en la antesala del encuentro, Haití fue el otro tema de interés común, provocando en este caso los comentarios más angustiosos. Fidel  llamaba la atención sobre los 2 153 fallecidos y más de 60 mil contaminados por el cólera —según cifras de la ONU— lo que provoca  un “desastre colosal” en la hermana nación. Calificó como “una vergüenza” que no se hable una palabra de ese drama en reuniones como la de la OTAN en Lisboa, donde están “hablando de cañones cuando en Haití están muriendo en masa miles”.

Atilio Borón añadía otro matiz político: la presión de norteamericanos y europeos que, en medio de esa crítica situación humanitaria, han ido allí a decirle a los haitianos que “no hay ninguna razón para postergar las elecciones”.

“Un país donde han muerto más de 250 mil personas…” cuestionó Fidel, quien minutos antes había trasladado a los invitados las impresiones que continuamente recibe de los colaboradores cubanos de la salud en ese país, más de 700 entre personal médico, de enfermería y tecnólogos.

A ellos se han sumado 193 egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), de 18 nacionalidades, entre ellos numerosos médicos haitianos, parte de una formidable fuerza de 500 profesionales formados totalmente en Cuba, durante años.

La colaboración cubana en ese país se mantiene de forma permanente desde 1998. Tras el terremoto, el ciclón y la epidemia más recientes, la experiencia acumulada en más de una década, le ha valido a la brigada médica cubana para saltarse los límites del servicio intrahospitalario y llegar a los damnificados que viven en parques, carpas y todos los espacios improvisados por la tragedia.

Eso ha hecho posible que mientras la mortalidad general en el país hoy alcanza los 6 fallecidos por cada cien, ellos apenas tienen 1,1 por ciento. “Realmente a nuestra gente solo se les mueren los que ya están casi muertos.”

La pretensión norteamericana y europea de presionar para que, aun en esas condiciones, haya elecciones allí este domingo, fue calificada por Fidel como “algo muy extraño” que es parte de la incertidumbre que reina en el mundo de hoy. “De eso quería conversar con ustedes, para que me cuenten qué piensan…”, explicó.

Y volvió a resaltar como “dos hechos espectaculares” en medio de esa situación mundial, los discursos de Chávez y Evo en la jornada anterior. “Es lo mejor que ha pasado”, dijo, marcando el contexto de reuniones como la del G-20 en Seúl, o la de la OTAN, en Lisboa. “Se han topado con una rebelión, sobre todo después de los acuerdos de la OTAN y (la declaración sobre) el derecho a intervenir en cualquier parte”.

Como otras veces, el Comandante comentó a los amigos su pasión por actualizarse permanentemente, con muchas más posibilidades desde que Internet permite acceder en minutos a datos que en una biblioteca tradicional podría costar meses localizar. Luego advertiría que Cuba sufre, debido al bloqueo de los Estados Unidos, una feroz censura en el acceso a conexión por cable de fibra óptica, programas y servicios en la red de redes.

Recordando

A propósito de los temas de búsqueda para precisar fechas exactas y otros datos que habitualmente utiliza en sus Reflexiones, Fidel viajó con sus recuerdos hasta la Crisis de Octubre, que, según su criterio, fue lo que le costó el cargo a Nikita Kruschov. “Y Kennedy fue el que más se asustó…” precisó, apoyado en una constancia histórica: la visita del periodista francés Jean Daniel, quien se entrevistaba con él cuando la radio anunció el magnicidio de Dallas. “¿Se ha dado cuenta Castro de lo cerca que estuvimos de una guerra nuclear?”, había pedido Kennedy que preguntara Daniel al reunirse con el líder cubano y que regresara a contarle la respuesta.

Fidel recordó que no fue Kennedy quien inventó la agresión a Girón, sino que él siguió lo que planearon Eisenhower y Nixon contra Cuba. “Y The New York Times, se enteró de todo, pero no dijo nada”. De ahí el valor de las constancias históricas.

Salpicando con anécdotas el mismo tema, dijo que durante un tiempo lo engañó una enorme biografía de 800 páginas de Pierre Salinger, apuntalando la teoría de un solo culpable: Lee Harvey Oswald, en la muerte de Kennedy.

Pero las dudas fueron más fuertes, evidentemente, dada su experiencia anterior cuando preparó en México a los que serían los futuros expedicionarios del Granma. Los métodos geométricos que utilizó para entrenarlos en el uso de los fusiles y particularmente el empleo que hizo de la mirilla telescópica, le permitieron saber que si bien se obtiene un disparo de muy alta precisión con un arma apoyada, no es posible repetir de inmediato el disparo a pulso, como se supone que hizo Oswald, menos aún si el objetivo está en movimiento.

Walter Martínez incorporó al diálogo un dato asombroso: el actual récord de ese tipo de disparo lo posee un francotirador de las tropas invasoras norteamericanas en Afganistán, quien perforó en noviembre de 2009 a un combatiente local que estaba ubicado a 2,47 kilómetros de distancia.

La posibilidad real del hecho en una época en que hay armas capaces de enviar sus proyectiles que en el espacio a veces alcanzan más de 20 veces la velocidad del sonido, ocupó pocos minutos más de una charla en la que después los invitados incorporaron sus valiosos análisis.

Unas tres horas duró el intercambio en “una tarde muy feliz”, como diría Pablo González Casanova en la despedida. Tras preguntas y comentarios de los invitados en un ambiente cariñoso y distendido, el líder de la Revolución Cubana ofreció otras muchas reflexiones que, en síntesis, compartimos con nuestros lectores:

OTAN

¿Era forzoso que España ingresara en la OTAN con Felipe González? ¿Qué habría pasado si no lo hubiera hecho, cuando ganó la supuesta izquierda? Ahora están enredados. Los griegos recibiendo golpes, palos; los franceses, sublevados; los ingleses, y ahora los irlandeses. Estos últimos no dijeron nada de lo que iban a hacer, mientras todo el mundo sabía que iban a tener que pedir prestado 80 mil millones de euros. España dice que no va a pedir nada, tampoco Portugal. Pero nadie sabe cómo van a mantener los déficits presupuestarios.

Obama en una encrucijada

Es inteligente, se expresa bien, pero es más peligroso en este momento en que se ha producido en Estados Unidos una competencia para ver quién es más derechista.  Él también va a competir ahora. Está pensando en lo que le pasó a Clinton y a Reagan, que decrecieron en popularidad y luego subieron en las encuestas cuando se aventuraron en alguna confrontación.  ¿Qué va a hacer Obama entonces? ¿Una guerra?

Estado de negación

He visto una cierta tendencia al optimismo. No está prohibido ser optimista, pero prefiero ser realista frente a la situación internacional actual, ahora marcada por el enfrentamiento de las dos Coreas y en medio de una profunda crisis económica. Me hace recordar lo que decía Alan Robock, el científico norteamericano que nos visitaba. Él hablaba del “estado de negación”. Es tan terrible lo que podría ocurrir, que la gente prefiere no pensar en ello. El “estado de negación” es algo generalizado.

No es que yo quiera una guerra, ni mucho menos. Al contrario. Pero pienso con realismo y veo que anda desatada una mano de locos jugando a la ruleta rusa. ¿Alguien sabe qué van a hacer los israelitas? ¿Qué va a pasar con Irán? ¿Qué ocurrirá en Pakistán? Y hay otras preguntas: ¿por qué la CIA protegió a Bin Laden? Ellos sabían que en septiembre de 2001 él estaba en un hospital militar de Pakistán (en Rawalpindi), donde se sometía a diálisis. Lo publicó en el 2003 el periodista Dan Rather, de CBS, y yo me enteré por Michel Chossudovsky, el editor principal del sitio web Global Research.

Descritizar

Michel Chossudovsky nos abrió los ojos sobre algo que yo no sabía: la OTAN —Alemania y otros miembros— tienen armas nucleares tácticas. Y la definición de “armas nucleares tácticas” supone un poder que va desde un tercio de la de Hiroshima hasta seis veces la potencia de esta bomba. Y nos hablan de “descritizar”: quitarle el carácter crítico a las armas nucleares para, supuestamente, darle mayor seguridad al stock.

Cuando dicen esto me acuerdo de Harry Truman, que fue un tremendo cínico, porque sabía muy bien lo que estaba haciendo cuando atacó con armas nucleares un Japón derrotado. Supo que se iba a acabar la guerra y se apuró en usar el arma atómica. El 6 de agosto de 1945 lanzó la primera bomba en Hiroshima. Era de uranio y esfumó la ciudad. Tres días más tarde, lanzó la segunda en Nagasaki, de plutonio. ¡Cuánto sufrieron los que sobrevivieron, con las radiaciones! Y murieron más de 100 000 de inmediato tras cada bomba.

Recuerdo cuando Nikita Krushov hizo una prueba con una bomba de 50 megatones, por la zona polar al norte de la Unión Soviética, cuyas radiaciones llegaron a todas partes. Era la bomba más grande que había estallado hasta ese momento. Sin embargo, él dijo que existía una bomba todavía más poderosa; la llamó “arma de destrucción total”. De esta bomba no se ha vuelto a hablar, como tampoco se ha hablado más de la bomba de cobalto. Es un poquito fea la historia, no crean.

¿Cuáles son las posibilidades de que no pase nada?

Alan Robock ha probado que basta un enfrentamiento entre la India y Pakistán, en el que se utilicen 100 armas de las que estos dos países poseen, para que se produzca un “invierno nuclear” de aproximadamente ocho años. Nos contó todo eso en los días en que nos visitaba también el “Crucero de la Paz”, de Japón. Los japoneses expresaban el sentimiento de agravio por lo que les hicieron. Estados Unidos tiene un Gobierno odiado por la mayor diversidad de personas en el mundo.

Han suscrito un acuerdo de reducir a 1 550 artefactos nucleares —Estados Unidos y Rusia—, pero qué diferencia hay entre 1 550 y 500, si con 100 se produce el “invierno nuclear” y no quedaría nada. Advierto: sé que los rusos y los chinos están preocupados con esto, los despachos noticiosos no publican mucho de lo que la gente piensa. Tengo la esperanza de que no pase nada. ¿Pero cuáles son las posibilidades de que en un momento dado no se escape una bomba nuclear?

Políticas sucias

Tras un acuerdo entre las grandes potencias durante la administración Clinton, los yanquis se comprometieron a fabricar una electronuclear en Corea del Norte, que costaba como 3 000 millones de dólares de aquella época, para producir 800 mil kilowatts. Un año antes de que me enfermara, estábamos en una gran batalla para ahorrar electricidad. El precio del níquel estaba alto y compramos a China unos 30 millones de bombillos ahorradores, que enviamos a la República Popular Democrática de Corea, la cual siempre fue muy solidaria con nosotros.

¿Saben lo que significaron aquellos bombillos? Los coreanos ahorraron el equivalente a más de dos plantas nucleares, como las que prometieron los norteamericanos en virtud de acuerdos previos. Alrededor de dos millones de kW. Trabajaron duro los norcoreanos repartiendo los bombillos. Durante la experiencia de aquella planta electronuclear, los norteamericanos juguetearon con los coreanos. Ahora, a los coreanos no los pueden asustar; no los intimidarán jamás. Y a los iraníes tampoco.

EE.UU. también juega con Pakistán, que es supuestamente su aliado, pero no le avisan cuándo van a bombardear dentro de su territorio. Lo hacen después que han lanzado las bombas. Tienen miedo de que se enteren antes. Es una política sucia y llegaron al límite.

EE.UU. no puede contar con Israel

¿Ustedes creen que los Estados Unidos pueden arreglar el mundo? EE.UU. no puede contar ni con Israel. Vive en un permanente chantaje de los israelitas, a quienes les rogaron que detuvieran por tres meses las construcciones de asentamientos en el Golán, y le están dando a Israel 20 F-35, mientras han prometido otros 20 más. EE.UU. le va a vender armamentos a Arabia Saudita por 60 mil millones de dólares, posiblemente extendido a 90 mil millones, para comprar armas muy inferiores a las que tienen los israelitas. Les servirá de entretenimiento a los militares, para desfiles o algo así.

Otro problema más serio

Hay otro problema más serio todavía en el cual tenemos que pensar. ¿Están bien distribuidos los recursos del planeta donde existen países con excesos de recursos y otros carecen de tierra y agua? Vamos directo hacia los 10 mil millones de habitantes en 40 años más. Somos rehenes de este mal reparto del mundo que hicieron los conquistadores del planeta y lo convirtieron en colonias de unos pocos países. ¿De qué mundo globalizado hablamos?

No hay temor de aburrirse

Por si no fueran suficientes las complicaciones, hace poco comenzaron a salir unos despachos hablando sobre la antimateria. Yo me dije: ¿qué es esto? ¿Más problemas todavía? Se hablado mucho del Big Bang y que de aquella gran explosión surgió la materia virtualmente infinita que se observa en el universo. Comenzaron a poner en duda el Big Bang, que antes nadie discutía. Se comienza a decir que al principio existían la materia y la antimateria, y prevaleció una de ellas, la materia, pero que los científicos han logrado crear partículas de antimateria que duran un décimo de segundo. Ya ven por dónde van las nuevas teorías, de modo que no hay temor de que puedan ustedes aburrirse. Sin embargo, yo les propongo que piensen más en esta otra gran pregunta: ¿cómo se va a resolver la crisis que vive este planeta?

A Saddam le advertimos que saliera de Kuwait

Yo conocí a Saddam Hussein. Cuando era secretario del Partido y no estaba en guerra con nadie. Pero luego se enroló en una guerra injusta contra Irán, donde usaron armas químicas suministradas por Estados Unidos. Cuando ocupó a Kuwait, tratamos de persuadir a Saddam de que se retirara de ese país. Le afirmé: si los yanquis invaden a Iraq, no habrá quien pueda ayudarlos. Iraq no es Vietnam; Iraq está en un desierto pelado. Nadie podrá hacerles llegar ni un arma. Devuelvan ese territorio. Le envié incluso una carta con una comisión presidida por José Ramón Fernández.

Especial tranquilidad

A una pregunta de la historiadora venezolana Carmen Bohórquez, Fidel responde: No creo que Estados Unidos esté planificando la estupidez de promover la muerte física de Chávez, que significaría “Bogotá ardiendo”. Fui testigo de lo ocurrido cuando asesinaron a Gaitán, estaba participando en una reunión de universitarios de América Latina, y aquello ardió. En Caracas hay mucha más dinamita que en Bogotá. Vean el cinismo con que Zuluaga dijo: “no queremos que se muera; queremos que viva para que vea cómo va a terminar eso”. Lo dijo con odio, con saña. Chávez sabe lo que tiene que hacer y sus palabras de ayer lo demostraron.

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