La hora de los cómo en la sociedad cubana

Mayores espacios de esclarecimiento y análisis público estuvieron entre los reclamos de una de las primeras discusiones del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución

Autores:

Marianela Martín González
Abdul Nasser Thabet

Transformar el país para mejorar la vida de los cubanos suele ser un imperativo que llega desde la esquina, el centro de trabajo y el hogar. Con tecnicismo o de la manera más coloquial se escucha como una urgencia sacar adelante esta Isla fustigada por el bloqueo, los ciclones, la crisis mundial y las dificultades, problemas y errores internos.

Costará sacrificios, paciencia, pero no será por decreto ni voluntarismo. Se necesitará de la cabeza y las manos de todos. Por eso está al alcance del pueblo el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución y se invitó a todos a debatir sus perspectivas, enriquecerlas, discrepar.

La Empresa de Tabaco Torcido José Martí, perteneciente al grupo Tabacuba, pasó este sábado por el complejo ejercicio de debatir y perfilar al documento más tratado y discutido hoy en la nación, sin olvidar que las tabaquerías cubanas han sido escenario fundamental de los procesos emancipatorios y revolucionarios en la historia de la Isla.

Los 291 lineamientos merecieron la mirada aguzada de estos hombres y mujeres.

Bien temprano en la mañana se reunieron el núcleo de 42 militantes del Partido Comunista de Cuba y seis de la UJC para, con la mezcla de sangre joven y veterana, debatir lo proyectado.

Entre el amasijo de interrogantes y disertaciones una palabra marcó las más de tres horas de debate: ¿Cómo? Las principales dudas giraban en torno a esas cuatro letras y su conexión con cada inciso del Proyecto.

«Cómo implementar esa máxima del socialismo que plantea: A cada cual según su trabajo. A lo largo de estos 50 años de Revolución siempre hemos contemplado tal aseveración como uno de los principios básicos del sistema, pero hoy, que la situación económica internacional arrecia y que nuestro gobierno lucha por sacar el país adelante, necesitamos saber qué hacer para darle a cada quien lo que realmente merece», planteó Andrés Agustín Moré, trabajador del sector de aseguramiento de la administración.

Responsabilidad con nombre

El décimo lineamiento propone exigir por la calidad del proceso de negociación, elaboración, firma y control del cumplimiento de los contratos entre entidades económicas, como instrumento esencial para su desempeño. Tomás Benítez aseguró que deben identificarse las responsabilidades en ese complejo proceso, pues no pocas veces se incumplen los contratos entre empresas.

«Hay que poner claro quién es responsable de que no se viole ningún paso de los contratos. A veces quienes tienen que suministrarnos los insumos incumplen y los mayores perjudicados somos nosotros».

Ricardo Díaz González, quien asistió a la reunión en calidad de invitado, esgrimió su experiencia como economista. «La violación de los contratos no es un fenómeno nuevo. En el paradigma de gestión empresarial que se persigue con la actualización del modelo económico, la empresa estatal ha de ponerse en el centro de la economía y  cobrará mayor nivel de gestión».

Explicó que las empresas con pérdidas económicas no tendrán cabida con las nuevas perspectivas. Por lo que deberán definir claramente las facultades e instrumentos financieros a utilizar para dirigir, organizar y realizar la producción de bienes y servicios.

El economista dejó claro que para sacar a flote la economía del país las inversiones deben ejecutarse dentro de los marcos establecidos y la agricultura tiene que despegar y consolidarse.

Para que verdaderamente exista un crecimiento de la productividad del trabajo que supere al crecimiento del ingreso medio de los trabajadores, Miguel Bárzaga Maceo, director de la Empresa de Tabaco Torcido José Martí, estimó que deben garantizarse los aseguramientos a tiempo, pues muchas veces su empresa ha tenido que emplear casi el doble de los obreros a fin de mes, cuando con menos manos pudiera producir igual cantidad de tabacos, a un ritmo permanente, si no faltaran las materias primas.

Al respecto, el obrero Adalberto Fernández Toledo sostuvo que «es muy importante tener en cuenta los resultados individuales y colectivos, pensar en el pago de cada trabajador de acuerdo con su capacidad y esfuerzo. Eso debe plasmarse con claridad en el Proyecto».

Casi todos los trabajadores de la empresa coincidieron en la demanda de espacios para la explicación exhaustiva de cada acápite. La necesidad de contar con una prensa más participativa en el proceso de información, ya que los medios de comunicación deben desempeñar un papel más activo en pos de una adecuada comprensión y aprehensión de las ideas del Proyecto.

«Podrían crearse mesas de discusión con expertos, e incluso llevar el tema a espacios televisivos y radiales no desde una perspectiva meramente informativa, sino explicativa. Para eso necesitamos la intervención de funcionarios, investigadores, personal con autoridad y conocimientos del tema. La población demanda una mayor cantidad de información para acabar con las dudas. La Mesa Redonda pudiera dedicarle más tiempo al asunto porque hay muchas preguntas que pueden responderse por esa vía. En este instante hay más preguntas que respuestas», sostuvo Andrés Agustín Moré.

«Nosotros mismos, a veces sin darnos cuenta, contribuimos a que medios de comunicación extranjeros den una versión distorsionada de la realidad cubana. Este nuevo proceso no es la excepción, y la falta de información solo ayuda a acrecentar el problema. Pienso que debemos ser más claros en la explicación del documento. Vamos por el camino correcto, pero se hace necesario hablar con franqueza», explicó el joven de 34 años, Julio César Agüero.

Previamente Agüero había puesto sobre el tapete su preocupación sobre las bondades expresadas en el lineamiento 129, las cuales el sistema comparte hasta con quienes no producen teniendo plena capacidad para hacerlo.

«Estoy de acuerdo en que debemos continuar preservando las conquistas de la Revolución, tales como el acceso a la atención médica, la educación, la cultura, el deporte, la recreación, la seguridad social y la protección mediante la asistencia social a las personas que lo necesiten. Pero ahí algo que yo no entiendo y no voy a entender nunca y es que de todo eso se beneficien por igual los vagos».

En cambio, la también trabajadora Lisette Valdespino al referirse al mismo acápite, sugirió especial cuidado a la hora de retirar algunas ayudas de la seguridad social, pues hay personas que aún teniendo familia requieren de cuidados especiales y ayuda monetaria. «Se hace necesario indagar en la comunidad a quién realmente le urge el apoyo del Estado en ese sentido».

En este proceso nadie quedará abandonado a su suerte, enfatizó Teresita Cisneros Díaz, diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular por el municipio Plaza de la Revolución, donde está enclavada la empresa.

«Sin embargo, hay que recabar en la responsabilidad familiar. Hay mujeres que renunciaron a trabajar para estar en la retaguardia de su familia y ocuparse de los menesteres del hogar para que la nueva generación se emancipara. Ellas hoy deben ser retribuidas por esas familias que formaron y no ser carga para el Estado».

Explicó además que hasta el mes de abril aproximadamente existía la modalidad del asistente a domicilio, una persona a quien el Estado le pagaba 325 pesos por asistir a ancianos sin cuidados. «No podemos dejar de reconocer que se cometieron errores, entre ellos que el Estado le pagara a muchos ancianos que tenían familia un salario a una cuidadora para que esa persona pudiera recibir su alimentación. En realidad la atención a esas personas mayores es de la familia. La persona que realmente necesita esa ayuda la tendrá».

Señaló que el problema del pago de los medicamentos también hay que regularlo. «Existen personas enfermas que viven rodeadas de familiares y el Estado les costea sus medicamentos. Pero hoy nuestra batalla es corregir todo lo que se necesite para avanzar económicamente sin descuidar el sector social verdaderamente vulnerable.

«Toca a la familia ayudar a recobrar lo que significa ser un obrero, el valor de ser útil. Antes tener un hijo obrero era un orgullo y un profesional un lujo, una ilusión. Ahora debemos recordarle a los más jóvenes que ser obrero es igual de importante».

La Cuba que prefiguramos entre todos, como pretende este proceso de consulta, ha de tener luz larga. Para eso ha de pensarse en la formación de los hombres y mujeres que echarán a andar las máquinas, planificar la economía, retribuir con enseñar a los demás a largo plazo.

Por eso también Julio César Agüero no dejó de cuestionar las razones que gravitaron sobre los resultados de los exámenes de ingreso a la universidad el curso pasado.

«Joven ha de ser quien lo quiera ser, como dice la canción, pero maestro no cualquiera», manifestó Lisette Valdespino, a quien le preocupa enormemente la educación de nuestros hijos.

Según explicó, el sistema educacional cubano ha sido y es una conquista de la Revolución. Sin embargo, el país, por necesidades coyunturales, apeló a la opción de formar profesores generales integrales, debido a la falta de docentes y no siempre hubo la mejor selección.

Lisette propuso ser más exigentes con el proceso de selección de los futuros formadores de las nuevas generaciones, porque «instruir puede cualquiera, educar solo quien sea un evangelio vivo», concluyó citando a José de la Luz y Caballero.

Adiós a los estigmas

Miguel Bárzaga Maceo se detuvo en el lineamiento 172, referente a la Política Agroindustrial, que plantea la modificación del sistema de acopio y comercialización de las producciones agropecuarias mediante mecanismos de gestión más ágiles que contribuyan a reducir las pérdidas en las cadenas productivas, al simplificar los vínculos entre la producción primaria y el consumidor final e incrementar el beneficio para mejorar la calidad de los productos que se ofrecen.

«Decir que hay que disminuir las pérdidas es vergonzoso, la palabra correcta debiera ser eliminar, como decimos cuando nos referimos al delito y la corrupción. Es inconcebible que se echen a perder alimentos con lo caro que le cuesta a Cuba producirlos y las sumas millonarias que se gastan para importarlos».

La estigmatización del trabajo por cuenta propia debe acabar ya. El trabajador honrado, comprometido con el proceso y cumplidor de todas las normas sociales, tiene que ser visto con naturalidad. Eso defendió el tabaquero Tomás Benítez.

«En la primera etapa de reordenamiento de las plantillas está previsto el traspaso de alrededor de 500 000 trabajadores del sector estatal al no estatal. Eso solo sería el comienzo porque se estima que la cifra ascenderá de 1 500 000. Toda esa gente también va a ser un pilar en el sostenimiento de nuestra economía. Será una nueva fuerza que va a emerger para beneficio de todos los cubanos», aseveró Ricardo Díaz González.

Transitamos por tiempos de cambios, de revolución, momentos cuyas cláusulas deberán ser probadas en el camino, adaptadas y reinventadas de acuerdo con la experiencia y las necesidades, como resaltaron estos obreros.

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