Motivos para celebrar los cien años de la cubana Ramona Lizaso Hernández

El jueves 16 de diciembre esta pinareña arriba a un siglo de vida gracias al éxito de una cirugía compleja y riesgosa que le salvó la vida

Autor:

Luis Hernández Serrano

La cálida fiesta que en medio de este frío dedicarán pasado mañana, día 16, a Ramona Lizaso Hernández, tiene dos motivos: su cumpleaños número cien, y el éxito de la cirugía compleja y riesgosa que le salvó la vida, a manos de cirujanos aún jóvenes del Hospital Provincial de Pinar del Río.

Quien vino al mundo en una cama pobre de una finquita de Viñales, el 16 de diciembre de 1910, fue intervenida quirúrgicamente por cirujanos generales del referido centro hospitalario, quienes tuvieron que enfrentar con urgencia la agudización de una obstrucción intestinal. El acto quirúrgico duró varias horas, con anestesia general, y se le realizó la resección de una porción del intestino delgado —para injertarlo al grueso— y evitar colocárselo por un costado.

Cuenta el esposo de su hija María Elvira —con el que nos comunicamos por teléfono— que los cirujanos Neury Eladio Vázquez del Llano, Raúl Castro Pérez y Enrique Montes de Oca Reyes, abrieron el abdomen de su suegra completamente, y constataron, con admiración, que por dentro «es como una niña de primaria».

Sus familiares coinciden en afirmar que quien la visita ahora, la oye hablar y observa su modo de andar y de comer, no se imagina la edad que tiene y mucho menos la riesgosa y complicada operación de urgencia a que fue sometida, a su edad, en febrero de este año, en un hospital pinareño, cuyas intervenciones quirúrgicas no se divulgan frecuentemente.

Ramona será la reina de un hermoso encuentro familiar en el que estarán presentes sus hijas, sus tres nietos y sus cuatro bisnietos, y un montón de amigos y vecinos, todos naturales de la región del Valle de Viñales, uno de los más bellos de Cuba.

Esta mujer cubana fue durante años auxiliar en el hospital de maternidad de Vuelta Abajo, y dicen que por sus manos pasaron cientos de criaturas que ya hoy están casados y tienen hijos.

Nos dicen que Ramona es una mulata alta, delgada, muy tiposa, con una sonrisa a flor de labios siempre, increíblemente desprendida, bromista y alegre. Es así hasta el punto de comentar, sonriente, que el teléfono que acaban de ponerle en su casa «me lo regalaron por mi cumpleaños».

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