Cuba, el alma del Festival

Así lo ratificaron quienes conformaron la delegación multinacional cubana que asistió al XVII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

La alegría inundaba su rostro, a pesar del cansancio del viaje. Llenaba los formularios  ansiosa por abrazar a su familia, pero no titubeó ni un segundo ante la posibilidad de compartir sus emociones. Para Camila Carrillo, técnica de Aduana de la provincia de La Habana, hoy no hay mayor orgullo que haber nacido en esta tierra.

«Me siento honrada, feliz de haber sido miembro de la delegación cubana en el Festival porque, además de llevar la solidaridad y el humanismo que nos distingue, recibí el cariño de jóvenes de otras latitudes que ven en Cuba un ejemplo para construir un mundo mejor. Por eso traigo grandes emociones, la de haber transmitido con éxito nuestra condición de antiimperialistas y la de ratificar mi sentido de pertenencia con esta Isla, a la que tanto le agradecen los pueblos africanos», expresó.

En genuina coincidencia con ella asintió la pionera de quinto grado Mayte Morales, para quien fue una experiencia inolvidable participar en este evento. Pudo comparar la realidad que tienen todos los niños en Cuba y la que, lamentablemente, padecen en otras regiones.

Precisamente esa es la principal riqueza que le encuentra Adriana Orrantia a la participación de los niños y adolescentes en los festivales de este tipo.

«Cada uno de nosotros se siente útil al representar a Cuba en el extranjero y puede convencerse de que los niños son privilegiados aquí, donde pueden disfrutar de sus derechos elementales y realizar todos sus sueños», añadió.

Impresiones como estas brotaron de los corazones de numerosos miembros de la delegación multinacional que representó a Cuba en el XVII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, celebrado del 13 al 21 de diciembre en la ciudad sudafricana de Pretoria.

Entre risas, abrazos, lágrimas de emoción y aplausos, los 265 delegados regresaron en la madrugada de este jueves con el corazón inundado de razones para amar siempre a Cuba.

La posibilidad de que la Isla estuviera presente en el cónclave fue aprovechada al máximo para que los integrantes de su delegación denunciaran las injusticias cometidas por el imperialismo contra nuestro pueblo, reclamaran el regreso de nuestros Cinco Héroes y abogaran por la paz y la solidaridad mundial.

Lo trascendental resultó que esas razones de lucha fueron compartidas por todos los jóvenes que asistieron al Festival, convencidos de que el ideal de justicia que nuestro pueblo defiende debe ser el que predomine en el mundo.

«La delegación cubana fue la que más muestras de cariño, de respeto y de admiración recibió por parte de los jóvenes que participaron en el Festival debido a su diversidad y las banderas enarboladas. Colocamos en la palestra los temas que verdaderamente le interesan a la juventud mundial. A nuestro alrededor se nuclearon el resto de las delegaciones y, a pesar de la escasa cobertura que le dieron los medios de comunicación al evento, Cuba se hizo sentir en cada escenario como si fuera el alma del Festival», comentó Liudmila Álamo, primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

Para el guatemalteco Rolando Pérez, residente de la especialidad de Pediatría, en Pinar del Río, eso fue lo que más le impresionó.

«No había nadie que representara a mi país y mi meta era trascender esa ausencia, aunque también me emocioné mucho por ser parte de la delegación de Cuba, que fue aclamada y seguida por todos los presentes en el evento. Los cantos de la Guantanamera y ¡Qué linda es Cuba!; los ¡Viva! para Fidel, para Raúl, para la Revolución se escuchaban por doquier, y ese respeto por esta pequeña Isla que ha logrado tantas cosas es una garantía de que, inspiradas en ella, otras naciones marcharán hacia adelante en pos de un mejor futuro para el mundo».

Esa admiración hacia nuestro país, constatada por el joven profesor guantanamero Manoleidis Borges durante su estancia en Sudáfrica, es lo que le transmitirá a sus alumnos con el objetivo de que conozcan cuánto es apoyado nuestro proyecto social en el mundo y cuánto podemos seguir haciendo desde dentro para no defraudar a quienes confían en nosotros.

«Cuba fue vitoreada, admirada y apoyada. Por ella y por lo que representa para el mundo, difundí entre los jóvenes de mi país la importancia de que luchemos contra el imperialismo y a favor de la liberación de los cinco cubanos prisioneros en EE.UU. Divulgué el espíritu humanista y solidario de la Revolución y exhorté a que todos estuviéramos unidos para tener una Cuba multiplicada», dijo el saharaui Mohamed Zawy Zreiby, estudiante de Estomatología en Vueltabajo.

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