La retribución para convencer

Las medidas salariales deben garantizar que cada cual reciba según su trabajo, se manifiesta en los debates de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución

Autor:

Marianela Martín González

Si quitan ahora la libreta de abastecimiento no solo se afectarán los jubilados, sino todos los que trabajamos por un salario que se sabe no alcanza para cubrir los gastos completos de cualquier núcleo familiar.

De esta manera la trabajadora Lilia Fernández refutó algunos criterios de sus compañeros que sugerían eliminar la libreta y liberar los productos a precios no tan simbólicos como los que ahora ofrece la bodega, pero tampoco tan exorbitantes como los de las Tiendas Recaudadoras de Divisa.

Tal discusión tuvo lugar en el Hospital Pediátrico-Docente del municipio capitalino del Cerro, más conocido por las Católicas, donde un centenar de trabajadores pertenecientes a una de las secciones sindicales analizó el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

A colación se trajo más de una vez el Lineamiento 156, el cual refrenda asegurar que las medidas salariales garanticen que cada cual reciba según su trabajo y que este genere productos y servicios con calidad. «Solo así podremos prescindir de esa libreta vilipendiada por muchos, pero tan necesaria para la mayoría», sentenció Lilia.

La trabajadora señaló que hasta que el Estado no pueda disponer de reservas suficientes para abastecer de manera constante los mercados, y siempre se mantengan en estos los productos de primera necesidad, como el arroz, seguiremos lidiando con la libreta, que hasta ahora ha funcionado también como un mecanismo regulador de la demanda.

A propósito del asunto Odni Naranjo, funcionario del Comité Provincial del Partido, explicó que tenemos una situación desfavorable económicamente. Solo el cuatro por ciento del Producto Interno Bruto del país corresponde a la producción agrícola; y la nación tiene que invertir cuantiosas sumas para importar alimentos que dentro de la Isla pudieran lograrse. También de cinco personas empleadas, muchas veces hay tres que están subempleadas.

«Cuando ordenemos situaciones como esas, entonces será posible pagar más a los trabajadores. Pasaremos a subsidiar a las personas que lo requieran, no a los productos, como hacemos ahora con los mandados de la libreta y algunos de los materiales para construir viviendas», precisó.

El licenciado en Enfermería Jesús Kindelán señaló cuando pasaron revista a la Política Agroindustrial recogida en el capítulo VII: «Con todo lo que se cuestiona la importación de alimentos; lo que eso nos cuesta, debe darnos bochorno a todos decir reducir las pérdidas en la cadena productiva, como se propone en el Lineamiento 172. Es hora de decir eliminar y sancionar a los responsables de que se echen a perder alimentos lo mismo en el campo, sobre los camiones, en los centros de acopio o en los mercados, donde muchas veces se botan porque no se les baja el precio».

Juan Peraza, en representación de la CTC nacional, dijo que del diccionario económico de los cubanos debe eliminarse la palabra pérdida si queremos despegar, avanzar y mantenernos con resultados. El doctor Pedro Flores acotó que para lograr eso en la agricultura debe haber una relación más directa entre productores y consumidores.

«Remunerar mejor a los inspectores para que anden detrás del hombre de la carretilla que vende viandas y otros productos no es lo que resuelve el problema. Es necesario liberar la relación entre productores y consumidores. Basta de ver al que vende sus productos directamente como un tramposo e ilegal; lo que hace falta es que a la gente le llegue la comida fresca y sin tantos intermediarios».

Preocupado por el ordenamiento de las fuerzas productivas, ya sea en el sector estatal o en el del trabajo por cuenta propia, el doctor Andrés Álvarez se interesó por conocer concretamente las políticas que incentiven el interés por el trabajo de los que hoy están de brazos cruzados en las esquinas.

Para que estas personas miren con interés el surco, la albañilería y otras propuestas que hoy carecen de mano de obra suficiente habrá que crear estrategias, aseguró Eduardo Zamora, miembro del Buró del Comité del Partido en el municipio del Cerro.

Según el funcionario se han aprobado alrededor de 130 millones de pesos para adquirir insumos que permitan iniciar el trabajo por cuenta propia de manera más masiva, pero hasta la fecha las licencias más solicitadas han sido para elaborar alimentos.

La doctora Miraida Roque estimó que para motivar a las nuevas generaciones a preferir profesiones tan necesarias, como las de los trabajadores de la salud, no basta con la retórica. «Nuestros hijos, la sociedad toda tiene que ver que un médico es respetado no solo por lo que hace, sino también por la manera en que se le retribuye su trabajo; si no se perderá el interés por estas profesiones que requieren tanta entrega», sentenció.

Y el tema de los bajos salarios y el precio alto de los alimentos cerró esta sesión, aun cuando se habló también de la prioridad del programa de rehabilitación de redes, acueductos y alcantarillado.

«De nada vale arreglar toda la infraestructura hidráulica si no se toman medidas para disminuir los precios de los herrajes que se necesitan dentro de las viviendas, donde por culpa del deterioro de esos insumos se pierde gran parte del agua que se bombea» precisó el trabajador Enrique Ruiz.

La también licenciada en Enfermería Teresa de la Torre remarcó que además de los altos precios de los herrajes, las tarifas de la mano de obra de los plomeros «están por los cielos». Cuesta trabajo encontrar un buen plomero y cuando lo logras «te cobran un ojo de la cara».

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