Disminuye robo de angulares de las torres de alta tensión en Villa Clara

De 286 hechos delictivos de ese tipo en 2004 se redujo a uno en 2010 gracias a las medidas de seguridad tomadas por la Empresa Eléctrica en el territorio

Autor:

Nelson García Santos

SANTA CLARA, Villa Clara.— El robo de angulares de las torres de alta tensión disminuyó en Villa Clara. De 286 hechos delictivos de ese tipo en 2004 se redujo a uno en 2010. ¿Es que acaso por arte de magia desaparecieron los ladronzuelos?

Simplemente resulta ahora mucho más difícil cometer la fechoría que atenta contra la seguridad del sistema electroenergético y origina importantes pérdidas económicas.

La disminución de las sustracciones no se logró de un tirón. Tampoco ha sido fácil, pues en la provincia hay 434 torres de alta tensión que se extienden a través de poco más de 200 kilómetros. ¿Cómo se resguarda actualmente este patrimonio ubicado por lo general en lugares de difícil acceso?

¿Por qué antes era más factible que ahora concretar el robo de angulares de entre tres y cuatro metros, preferentemente?

Recordemos que los huracanes derribaron un número importante de torres. Entre las causas de este colapso figuraba que les faltaban esos elementos, lo cual ocasiona un debilitamiento de su armazón.

Esa situación promovió el trabajo preventivo institucional, junto a la aplicación de medidas para proteger esas estructuras que alcanzan una altura que oscila entre 40 y 50 metros.

Personal de esa entidad revisa cada cinco días el estado de cada una de las torres con el fin de comprobar si se mantienen intactas o están dañadas algunas de sus partes. Igualmente mantienen limpia el área donde están enclavadas. También realizaron la soldadura de los tornillos que fijan los angulares hasta los seis metros de altura y, en la actualidad, de ahí para arriba utilizan otro que al quedar apretado al máximo se parte la tuerca, explicó Jorge Luis Fiallo, director de la Empresa de Construcción y Mantenimiento de la Industria Eléctrica.

Este procedimiento brinda mayor seguridad, pues hace imposible sustraer los angulares solo con una llave. Además, en su cuidado cooperan campesinos y personal de entidades estatales que están ubicados en zonas cercanas.

En definitiva, ahora hay muchos ojos puestos sobre las torres, y no precisamente de los propensos a delinquir, quienes saben que no se va a permitir el negocio de convertir los angulares en componentes para carretones de caballos, puertas y ventanas. O para hacer corrales, por señalar solo algunos de los usos que se les daban.

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