Renacer de Cítricos Contramaestre

Estimulados por la idea de la diversificación de sus producciones y de sustituir importaciones, esta industria santiaguera comenzó a quitarse el lastre del pasado

Autor:

Odalis Riquenes Cutiño

CONTRAMAESTRE, Santiago de Cuba.— Solo cuatro meses del año les duraba el entusiasmo por sentirse útiles a los trabajadores del Combinado Industrial de Cítricos de este municipio santiaguero, único de su tipo en la región oriental de Cuba. Pasado más o menos ese tiempo, el mismo que dura la cosecha de naranja, se tornaba ácido el panorama.

La disminución en un 25 por ciento de las posibilidades reales de explotación de la capacidad industrial instalada, como consecuencia de la reducción de la entrega de los cítricos, afectados por la sequía y el envejecimiento de las plantaciones, daba únicamente para mantener en el centro a los trabajadores fijos, unas 35 o 40 personas, mientras muchos de los otros compañeros que participaban en la campaña eran reubicados en otras tareas agrícolas del municipio.

Más allá del impacto en la vida de hombres y mujeres, como describe el ingeniero químico Antonio Almenares, uno de los fundadores de la planta, dolía que una tecnología con valor —por encima de los cinco millones de pesos—, de última generación entre las de su ramo, inaugurada en 1999, tan solo se usara unos pocos meses.

Fue entonces cuando se impusieron el ingenio y la inteligencia de los técnicos y especialistas de la fábrica, quienes contaron con una acertada dirección.

Industria que vuelve

Estimulados por la idea de la diversificación de sus producciones y de sustituir importaciones de alimentos, comenzaron a cimentarse el renacer y crecimiento de esta planta: durante 2006 lograron detener el decrecimiento, y a partir de 2007 empezaron a introducir transformaciones en los procesos de producción y en los mecanismos y líneas de beneficio de las frutas cítricas, que ampliaron considerablemente el espectro productivo.

Reinaldo Beltrandes Ramírez, quien desde 1981 se vincula al centro, exhibe los bríos de saberse constructor de la realidad actual de su centro.

«Los que nos quedamos inventamos —enfatiza—, como nos pidió la dirección, y poco a poco fuimos incorporando mejoras. Yo mismo fui a Holguín y traje uno de esos tachos que usted ve ahí. Ya había terminado su vida útil y lo remendamos. Hoy aportamos la mermelada y el puré de tomate, que tienen gran aceptación entre la población, y hasta podemos compartir nuestra experiencia con muchachos que han llegado a la fábrica».

Así, buscando alternativas, sin ningún tipo de inversión, con unos hierros de aquí y una máquina de allá, reuniendo todos los materiales en desuso que encontraron en entidades de la industria alimentaria de otras provincias y usando lo que tenían en almacenes propios y de otros centros del Grupo Citrícola, los trabajadores construyeron bandas, transportadores y todo lo necesario, hasta montar una nueva línea de procesamiento de fruta.

Primero extrajeron pulpa de mango para la producción de helados; después, de vegetales como el tomate y la zanahoria; luego de la guayaba, la frutabomba, y más recientemente de frutas exóticas como el tamarindo, el zapote, la guanábana, la piña, el níspero y el anón, que se perdían en las cercanías.

De los escasos seis renglones que producían en 2006, el Combinado de Cítricos de Contramaestre entrega hoy casi una treintena. El pasado año se lograron procesar 506 toneladas de pulpa de mango y 226 de mermelada, más de 70 toneladas de puré de tomate y cinco toneladas de pasta, además de vinagre, néctares y cremas, los que hasta la fecha no se obtenían en apreciables cantidades en el oriente de Cuba.

Así lo ratifica Antonio Almenares, jefe de turno de la fábrica, orgulloso porque la tecnología de Cítricos se sacude el polvo y se pone hoy en función de otras producciones, aportando alimentos para el pueblo en una hora tan necesaria y generando nuevas fuentes de empleo que deberán aproximarse al centenar de personas cuando se concreten las nuevas inversiones.

Nuevas oportunidades

Con el espíritu emprendedor de sus 18 años, Yoan Cruzata Bello cobró su primer salario como trabajador en las naves del Combinado Industrial de Cítricos de Contramaestre.

Al terminar el preuniveritario se le hizo difícil acceder a estudios universitarios. Entonces se enteró por unos vecinos que había posibilidades de trabajo aquí y se incorporó.

Hoy, confiesa, labora lo mismo en los extractores que en la recepción de fruta, donde haga falta, y ya palpa su crecimiento personal. «Siento que he dado un gran paso adelante; esto me instruye, me hace sentir más hombre. Hasta ahora estoy contratado, pero si existe la opción, me gustaría quedarme. Aquí hay grandes posibilidades de trabajar para un joven como yo, de vivir honradamente, de formarme como persona de bien».

Yoan es el más joven entre una decena de trabajadores incorporados como nueva fuerza a la procesadora, donde la historia de los trabajadores cíclicos quedó en el pasado y se abren promisorias fuentes de empleo para obreros del sector que puedan quedar disponibles en otros centros.

Desde la ilusión de quien ha descubierto el camino hacia la eficiencia, el ingeniero Augusto Romeo, con 12 años en la fábrica, encuentra futuro y progreso en las nuevas posibilidades que se abren.

Porque ese espíritu emprendedor llegó para quedarse. Innovadores, directivos y autoridades de la provincia hablan también de una nueva máquina procesadora de maíz tierno para producir tamales y de una fábrica para obtener el helado que demanda el municipio de Contramaestre, el cual en estos momentos debe traerse de otros lares.

Es común en el ánimo de todos superar las dificultades que tienen en el proceso de evaporación del puré de tomate, para el que cuentan con solo dos tachos, lo que les limita incrementar la producción.

Una línea enlatadora del puré de tomate y embotelladora de jugos y néctares es el último de los proyectos que lograron materializar, con la colaboración de la Cervecería Hatuey y empresas del MINAL de Ciego de Ávila, con las miras puestas en elevar la calidad de sus producciones, reducir costos y ahorrar energía.

La certeza de su colectivo es refrendada por Jorge Cabrera Naranjo, director de la industria. «En su época de mayor esplendor esta fábrica molía 56 000 y 57 000 toneladas de cítricos en cada campaña; hoy procesa solo 10 000. Pero a pesar de esto, gracias a la diversificación se ha logrado eliminar el período cíclico para unos 40 trabajadores, que también han incrementado sus ingresos en moneda nacional en relación con años anteriores.

«Los cítricos, de los que comercializamos 701 toneladas de jugo y otras 23 de aceites esenciales durante 2010, siguen siendo el renglón principal de nuestras producciones. Nuestro propósito central es incrementar esas ventas en divisas en el mercado interno, para con esos ingresos seguir sosteniendo el proceso de diversificación, que nos permita continuar entregando a la población alimentos en moneda nacional».

Utilizando los frutales de las zonas de Contramaestre, Tercer Frente y otras regiones de Santiago de Cuba, la industria se inserta con éxito en el programa nacional de sustitución de importaciones, que debe eximir al país de cuantiosos gastos en el exterior.

Como la mejor prueba de su impacto en la alimentación de los santiagueros, más de 35 000 unidades de crema y barras de conserva, y unas 40 toneladas de mermelada producidas por dicha entidad, fueron vendidas durante 2010 en los mercados el Marby, el Kibú, de Martí y San Pedro, y el de la calle Bayamo, en la cabecera provincial, entre otros sitios abastecidos por la industria citrícola.

Así la acidez que durante algún tiempo caracterizó el panorama del Combinado Industrial de Cítricos va cediendo terreno al dulce sabor de la naranja Nebo que identifica a Contramaestre ante el mundo.

Propósitos del Combinado

El Combinado Industrial de Cítricos de Contramaestre se fundó el 24 de febrero de 1999 con el propósito de procesar las frutas cítricas de la región oriental de Cuba, para obtener jugos concentrados y aceites esenciales con destino al mercado en moneda nacional y las entidades que operan dentro de fronteras con moneda libremente convertible.

Esta misión se ha venido cumpliendo hasta la actualidad con el procesamiento y entrega en 2010 de 35 000 toneladas de producción, avalada por organismos internacionales de control.

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