Látigos en la conciencia colectiva

En la asamblea V Congreso de la OPJM del municipio de Guantánamo algunos pioneros insistieron en la utilidad de los círculos de interés para fortalecer la vocación agrícola

Autor:

Lisván Lescaille Durand

GUANTÁNAMO.— Confieso que no quise darle absoluto crédito a las opiniones del pionero Oscar Alejandro de la Cruz Rojas, y no fue porque la desconfianza me asaltara. De sobra conozco la inigualable sinceridad con que los niños dicen lo que piensan. Pero sus dichos sobre un asunto tan peliagudo, eran como látigo en la conciencia colectiva.

«Hay que soñar con los pies sobre la tierra desde ahora que somos pequeños. Amar la agricultura, desafiar los prejuicios de los mayores sobre el apego al campo. El sol no mata a nadie», sostuvo durante la asamblea V Congreso de la OPJM del municipio guantanamero.

Y mientras tuvo oportunidad, en el concierto de brazos alzados que pedían la palabra, Oscar Alejandro recalcó su deseo de «estar donde haga falta».

También observé empinarse a la pionera Karen Tejeda Arias, de la escuela Daniel Llosa, convencida de la utilidad de los círculos de interés para «fortalecer la vocación agrícola, y por otros oficios que están poco a poco desapareciendo en la provincia», aseguró.

Constaté igualmente que entre los 142 delegados al congreso del municipio cabecera, había consenso en que «todo empieza por ser responsables con el estudio, el primer deber de un pionero, razón para chequear de cerca el funcionamiento de las casas donde los niños van a repasar», como apuntó  Wilber Mesa Benítez, del seminternado 23 de Agosto.

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