Marzo estaba ofendido de cadenas

Autor:

Juventud Rebelde

Marzo estaba ofendido de cadenas,

de serpientes nocturnas y sombra mercenaria.

Una traición era puñal hundido

en la inocencia de su espalda.

Los meses desangrados en el martirologio

como raíz de males a marzo señalaban.

Y era que un diez de marzo dos botas insolentes

pasaron sobre el pecho confiado de la Patria.

Había que limpiarle al mes avergonzado

la ignominiosa mancha,

mancha que no se borra

con el jabón y el agua,

sino con sangre pura, con centellas

de coraje y audacia.

Y el día 13 fue el Jordán de marzo.

Una treintena de hombres sin espalda

irrumpió por la puerta de Palacio

—por la caverna de la infamia—

con la rebelde angustia de millones de almas,

con la vergüenza en sus pistolas,

en sus fusiles y granadas.

 

El tirano tembló, corrió, rezó… Su miedo

de flojo vientre y carne de ratón en alarma,

echó una cola excremental inmensa

sobre alfombras y mármoles, sobre escaleras blancas.

 

Dentro de aquel cubil estaba el Pueblo.

El asesino se asustaba

del mismo cortinaje, de las mismas columnas,

de las mismas estatuas.

Sentía en sus talones, casi en su piel, el fuego

de la justicia revolucionaria.

Y mientras domadores indomables

al chacal abatían en su jaula,

la voz de José Antonio Echeverría

—trueno de libertad— se levantaba

con extensión radial, para decir

que la noche había muerto y que nacía el alba.

Luego caía en los marmóreos brazos

del Alma Máter, sobre la heroica escalinata.

Pero su sangre generosa

no era un agua estancada,

sino un maravilloso remolino,

un ciclón, una roja catarata,

desatando su fuerza redentora

sobre los muros de sumisa calma.

Y si quedó el tirano con aparente vida,

quedó muerta su aliada:

la indiferencia fría,

sorda y manca.

 

¡Y desde entonces marzo tiene erguida la frente!

Un enero radiante, verde olivo y de barbas

le quitó para siempre

el puñal de la espalda.

Y ya Marzo, sin pena, va con los grandes meses:

con Octubre de La Demajagua,

con Febrero de Bayate,

el Julio del Moncada,

el Noviembre de Frank y de Santiago,

el Diciembre del Granma

y el Enero glorioso en que Fidel

bajó de las montañas,

para que todo el año fuera

el año de la patria

 

Poema del 13 de Marzo,

Jesús Orta Ruiz,

el Indio Naborí

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