Girón nos enseñó a vencer

En la Isla de la Juventud también el recuerdo de la victoria de Playa Girón se multiplicó en su pueblo

Autor:

Roberto Díaz Martorell

NUEVA GERONA, Isla de la Juventud.— «Los jóvenes cubanos tenemos el privilegio de vivir en un país, donde todas las batallas son por amor y estamos seguros de que todavía nos acompañan quienes —aquellos días de abril de 1961—, a nuestra edad salvaron el futuro y nos enseñaron a vencer», así expresó Claudia Ramos, estudiante de secundaria básica en el acto de homenaje celebrado en la Isla de la Juventud por el aniversario 50 de la victoria de Girón.

La pionera de sexto grado Karla de la Caridad Arroyo subió al estrado para declamar el poema del Indio Naborí dedicado a Nemesia, y el recuerdo de la historia le arrancó conmovedoras lágrimas. De su corazón salía el aliento para cada verso, al que impregnaba el gesto enérgico de quien es hija de un pueblo que supo con coraje y convicción defender el sueño de libertad y de aquellos zapaticos blancos.

Las jóvenes hablaron de principios, de compromiso y del futuro. Recordaron al joven Eduardo García, quien con su sangre escribió el nombre de Fidel y del recién concluido V Congreso Pioneril, evento donde exigieron un acercamiento más profundo a la historia de Cuba «para que nadie nos confunda con cantos de sirena imperiales», acotó Claudia.

Junto a las nuevas generaciones, el pueblo y cientos de combatientes en la Isla de la Juventud recordaron a Armando Ramos Velasco y Juan Alarcón Rodríguez, héroes del buque Baire, quienes fueron acribillados por la metralla asesina de dos aviones B-26 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos al amanecer del 17 de abril de 1961, una de las primeras acciones de la invasión a Cuba.

Entre los combatientes de la epopeya residentes hoy en este territorio estaba el teniente coronel (r) Rubén Domínguez de completo uniforme, en su pecho brillaban las medallas ganadas en cumplimiento del deber, símbolo de osadía, patriotismo y ejemplo de revolucionario, demostrado desde sus 15 años, cuando escapó de casa para tomar un fusil contra los mercenarios en Bahía de Cochinos.

Recordó la visión estratégica del Comandante en Jefe para evitar que el enemigo organizara una cabeza de playa y la energía que provocó su presencia a todos los combatientes, quienes enarbolaron la célebre frase del ya fallecido Comandante Juan Almeida Bosque, «¡Aquí no se rinde nadie, C…!», para 72 horas después gritar vítores a la Revolución.

Parecía que era ayer. Aquellos hombres de cabezas blancas, andar pausado por los años y los achaques, pero de pecho erguido y orgullo infinito subieron todos a la tribuna con agilidad inusual para responder una vez más: ¡Venceremos!, al grito de ¡Patria o Muerte!

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