Relator de verdades

El abogado José Pertierra compartió sus experiencias en el ejercicio del periodismo durante el juicio a Posada Carriles en El Paso

Autor:

Nyliam Vázquez García

Los cinco antiterroristas cubanos presos en EE.UU. por combatir a Luis Posada Carriles y a otros como él, el sufrimiento de Justino di Celmo por la muerte de su hijo Fabio y las lágrimas del pueblo cubano por las vidas segadas por tantos actos contra la Revolución, fueron evocaciones permanentes en el pensamiento de José Pertierra durante los tres meses que duró el juicio contra el terrorista en El Paso, Texas.

Pertierra, abogado que representa a Venezuela en la solicitud de extradición de Posada Carriles, compartió sus vivencias con un grupo de colegas este jueves, en la sede de la Unión de Periodistas de Cuba, a quienes contó anécdotas acerca de cómo, además, se inició en el oficio de reportero a través de las crónicas publicadas por el sitio web Cubadebate, bajo el rótulo Diario de El Paso.

«En el juicio se dijeron muchas mentiras como si fueran verdad», expresó Pertierra, quien confesó no sentirse sorprendido por el veredicto final, que dejó libre de cargos al terrorista, juzgado apenas por mentir y obstruir la justicia.

De todo cuanto ocurrió sacó una conclusión: «Posada Carriles es terrorista profesional, un asesino a sangre fría», apuntó.

«Las evidencias eran muy fuertes, pero el teatro era más “entretenido”», ironizó en alusión a la farsa judicial, y criticó los pequeños «minijuicios» que la jueza Kathleen Cardone permitió se establecieran a lo largo del proceso (contra algún testigo, contra The New York Times…), gracias a los cuales muchas veces pasaron semanas sin que se mencionara siquiera el nombre del acusado.

Asimismo destacó la ofuscación, confusión y cansancio a que fue sometido el jurado con la prolongación de un juicio que debió durar solo una semana.

El abogado contó que se hospedó en un hotel cercano a la corte y luego supo que era el mismo escogido por el terrorista. Se cruzaron varias veces, así como con los compinches que acompañaban a Posada, quienes mostraban odio visceral y hostilidad hacia su persona. Como se sabe, hasta fue amenazado de muerte.

Contó Pertierra que como su denuncia ante ello fue publicada en la televisión de El Paso, al otro día un obrero mexicano lo reconoció, le mostró su admiración por la Revolución Cubana y venezolana, y le ofreció su humilde hogar como refugio.

Durante el encuentro trascendió que sus narraciones sobre el proceso se convertirán en un libro, con una versión en inglés. Entre lo más importante de esa experiencia —en la que, como destacó una colega de Pertierra, se convirtió en el único relator de la verdad—, estuvo, aseguró, contar lo que se dijo; pero sobre todo lo que no se dijo a lo largo de todos esos días.

«Me sentí muy orgulloso cuando se mostraron las primeras evidencias de Cuba», apuntó antes de concluir: «y muy orgulloso de ser cubano».

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