Se puede obtener una nota decorosa

La prueba de Español midió contenidos y habilidades que han acompañado al estudiante desde el segundo ciclo de la Primaria, aseguró Juan Ramón Montaño Calcines, asesor de Español-Literatura de la Dirección de Formación de Personal Pedagógico del Ministerio de Educación y uno de los profesores que participó  en la confección de ese examen

Autor:

Juventud Rebelde

Si un estudiante cubano de bachillerato se dedica a leer profundamente los libros de texto y realizar la mayor cantidad de ejercicios de Español, Matemática e Historia, y consulta y aclara sus dudas no solo con el maestro, sino con toda persona con conocimientos que tenga a su alcance, puede obtener en los exámenes de ingreso una nota decorosa, yo diría que hasta excelente.

Así opinó Juan Ramón Montaño Calcines, asesor de Español-Literatura de la Dirección de Formación de Personal Pedagógico del Ministerio de Educación (MINED), quien participó en la confección de los exámenes de ingreso a la universidad.

«Claro que hay que estudiar —precisó el destacado profesor— hacer muchos, muchos ejercicios. Porque a escribir se aprende escribiendo, y a leer se aprende leyendo».

Al referirse al tipo de prueba que se realizó en la asignatura Español, Montaño precisó que estas tienen hace años un formato establecido, con ejercicios clásicos, como el dictado.

«Estos exámenes se confeccionan a partir de los programas y libros de texto de preuniversitario, lo cual no quiere decir que tengan preguntas exactamente iguales a las que aparecen en esos tomos, pero sí es la misma manera de preguntar».

Montaño precisó que se acostumbra a medir la comprensión de un texto, eje central de todas las actividades; se incluyen preguntas en las que el alumno debe decir cuánto comprende de un relato y desarrollar su expresión escrita; mientras que otras interrogantes se dedican a las estructuras gramaticales y lingüísticas, y se realiza un dictado.

«Creo que en el caso de Español se miden contenidos y habilidades que han acompañado al alumno a lo largo de su vida estudiantil, desde el segundo ciclo de la primaria», añadió.

Al referirse a la naturaleza del texto central del examen, el especialista valoró que el nivel sociocultural del joven puede marcar la desventaja, pero recalcó que eso tiene que ver con «la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene con su propia formación cultural».

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