Sujetar bien los «botones» sueltos

Proyectan cambios en el reglamento escolar y en la Resolución que norma el uso de los uniformes para el próximo curso. Según la Doctora Margarita Mc Pherson, viceministra de Educación, corregir los malos hábitos no puede quedar solo en manos de la escuela

Autor:

Yailin Orta Rivera

Él luce un cinto nada discreto, una camisa con el cuello «arremanga’o» y un pantalón marcadamente ceñido. Ella lleva saya y blusa que ajustan todas sus tallas, y unos pulsos estridentes. La estampa discurriría sin más, de no ser porque ambos van vestidos de completo uniforme escolar.

La elocuente escena fue una más del mapa de tendencias que este diario encontró cuando, semanas atrás, describió el mal uso de estos atributos. Un problema que implica a la escuela, la familia y las organizaciones estudiantiles y políticas, y que constituye una de las fisuras del proceso docente.

Del alcance e importancia de la labor educativa que ayude a un cambio de esa realidad, que se ha sedimentado en algunos estudiantes por la falta de exigencia y rigor de sus padres y maestros, dialogó con este diario la Doctora Margarita Mc Pherson, viceministra de Educación, para quien el uso correcto del uniforme no constituye un elemento aislado, sino que forma parte de la disciplina social que debe imperar.

«Para nosotros es primordial profundizar en las responsabilidades que asumen los estudiantes y en las normas de educación de carácter general, y el buen uso de estos atributos es consustancial a estos objetivos, porque es expresión de lo logrado o no», explicó.

El uniforme escolar, que se ha convertido en la etapa revolucionaria en un símbolo de la educación cubana, tuvo entre sus pautas originarias —al decir de la vicetitular— garantizar entre los niños la igualdad. «Y mientras en otros países del mundo los uniformes distinguen a escuelas, aquí lo hacen con los niveles de enseñanza: primaria, secundaria, preuniversitaria y técnica y profesional».

El Ministerio de Educación tiene entre sus propósitos más inmediatos actualizar el reglamento escolar, en el que no solo se acomodará lo establecido a los cambios que se desarrollan en este sector para lograr mayor calidad, sino que se le sumará la actualización de la Resolución 45, en la que se regula todo lo concerniente a los uniformes de los diversos niveles de enseñanza.

Entre las brújulas que convergen para perfeccionar el proceso docente con las propuestas antes citadas, y en las que se ha implicado con fuerza la Unión de Jóvenes Comunistas, la Doctora Mc Pherson citó como primordial lograr unidad en las normas que se establecen en la labor educativa, y la importancia de que se conviertan en letra viva en cada centro.

«Las pautas para el uso, cuidado y preservación del uniforme formarán parte del reglamento debido a la incidencia que tienen en la disciplina de cualquier escuela. Cuando uno visualiza este problema en los estudiantes, rápidamente identifica problemas en la dirección del centro», añadió.

«Serían contradictorias estas malas posturas de los estudiantes con nuestro esfuerzo por lograr una conducta adecuada y los valores que queremos formar.

«Es un tema en el que, aunque hemos insistido mucho, aún no hemos logrado el resultado esperado, al menos en todos los niveles de enseñanza. Tenemos que reconocer que en la primaria es donde más fortalecido está, pero este esfuerzo tiene que ser sistemático para que no se diluya cuando vayan a otros niveles».

Margarita Mc Pherson insistió en que corregir estos malos hábitos no solo puede quedar en manos de la escuela, ni de su consejo de dirección, sino que es necesario contar con el apoyo consciente de la familia, porque la actividad educacional no es privativa de la escuela.

Enfatizó, además, en que el buen uso de estas prendas tiene que extenderse más allá de la escuela, dondequiera que el estudiante las vista, porque de lo contrario estaríamos legitimando un comportamiento de doble moral. Y recalcó que no se trata de un capricho de la institución educativa, sino de formar valores y maneras correctas de actuación.

«Hay una comisión que está estudiando acciones que perfeccionen la disciplina en nuestros centros, y en estas se incluirán las relativas a este asunto».

—¿Hacia dónde apuntan las nuevas estrategias?

—Las acciones que se estudian son de carácter general, dirigidas a las estructuras de dirección y a las organizaciones, para que incorporen en sus reflexiones el uso del uniforme.

«Se evalúa también el tema de los análisis con quienes incumplan lo regulado y lo que hay que hacer desde las organizaciones estudiantiles. Se establecerán los lugares donde los educandos tienen que usar el uniforme y las medidas que se adoptarán en cada una de las estructuras de dirección».

—¿Se ha considerado también modificar el diseño de los uniformes?

—No lo hemos evaluado, porque ello incluye el componente económico y el país no está en condiciones de hacerlo. De hecho se hace un esfuerzo tremendo con las sumas que se erogan anualmente para entregar los uniformes a todos nuestros estudiantes.

—¿Han pensado regular los accesorios?

—Sobre esto no podemos establecer una regulación desde el MINED, pero el sentido común nos indica que los accesorios que se usen en la escuela deben ser discretos.

—¿Se analizará el nuevo reglamento entre el estudiantado?

—Se va a discutir con todos los alumnos, porque nosotros marcamos las pautas generales, pero en cada escuela se deberá concretar el reglamento propio del centro, y eso se hace con la participación de todos sus alumnos.

«La escuela hace su diagnóstico y añade, a lo definido de forma general por la comisión, las particularidades que distinga.

«El uso del uniforme se va a discutir en todas las organizaciones y destacamentos pioneriles. Y es importante resaltar que no bastará con la reflexión colectiva, sino con que logremos que los docentes se conviertan en el mejor espejo para sus alumnos. Esto comprende que el maestro en formación también tiene que ser el mejor ejemplo en el uso de estas prendas».

—¿Cuándo entrarán en vigor los cambios?

—Estamos trabajando para que la nueva resolución sobre el uso del uniforme y los reglamentos escolares normen la actividad docente educativa desde el próximo curso escolar.

«Es pertinente insistir en que el perfeccionamiento de la disciplina no depende solo de lo establecido en blanco y negro, sino del esfuerzo sistemático. Esto tampoco puede convertirse en una imposición, sino en un trabajo de reflexión, y de comprensión de la necesidad de lo que significa esta prenda. El alumno tiene que saber que en la forma en que usa su uniforme trasmite cultura y educación».

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