La hora de los créditos

Aprobada en marzo último, la nueva política financiera y crediticia de la banca cubana impactará en el desarrollo de las formas no estatales de gestión, dará otro impulso al sector agrario y mejorará la calidad de vida de la familia cubana

Autor:

Juventud Rebelde

Trabajadores por cuenta propia, personas naturales y productores agrícolas serán beneficiados por la nueva política financiera y crediticia de la banca cubana. Sin lugar a dudas, impactará en el desarrollo de las formas no estatales de gestión, dará otro impulso al sector agrario, y mejorará la calidad de vida de la familia cubana.

Aprobada —como se conoce— en marzo último, durante la Reunión Ampliada del Consejo de Ministros de entonces, los detalles de la nueva política fueron ofrecidos a los diputados de la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional, por el presidente del Banco Central de Cuba (BCC), Ernesto Medina Villaveirán.

La decisión incluye otorgar créditos a productores agropecuarios para adquirir implementos e insumos a precios sin subsidio en las tiendas especializadas del MINCIN.

También, la posibilidad de pago por personas jurídicas (empresas) a personas naturales autorizadas a ejercer el trabajo por cuenta propia. Y amplía la utilización de los instrumentos de pago vigentes —efectivo y cheques Boucher— en estos tipos de contratos; ahora podrán usarse cheques, transferencias bancarias y tarjetas magnéticas.

Los cuentapropistas podrán, además, operar cuentas corrientes, como las que emplean normalmente las empresas.

Se abren también líneas de créditos para particulares, las que en un primer momento se dirigirán a financiar la adquisición de materiales de la construcción, a precios sin subsidios en las tiendas especializadas del MINCIN.

El titular del BCC explicó que la instrumentación de la nueva política bancaria —que pone fin a varias limitaciones y dificultades que se tenían en este ámbito— ha exigido preparar a los trabajadores bancarios; y ha requerido emitir un decreto-ley, tres resoluciones y dos instrucciones complementarias que modifican o establecen las nuevas concepciones, las cuales quedarán vigentes en las próximas semanas, cuando se anuncien en la Gaceta Oficial.

Créditos para personas naturales

En un primer momento, las personas naturales accederán a créditos para adquirir materiales de construcción, pero también habrá un progresivo financiamiento para bienes duraderos y el consumo, anunció el ejecutivo bancario.

Estos financiamientos se concederán —agregó— a partir de mil pesos en moneda nacional; y su cota máxima (hasta ahora el máximo era de tres mil pesos) dependerá del análisis de riesgo que realice el banco para otorgar el crédito: es decir, la capacidad de pago del solicitante.

Las fuentes de amortización de los mismos serán ingresos futuros del solicitante por retribuciones periódicas o cualquier otra fuente identificada. Está previsto la posibilidad de tener codeudores —lo cual da más garantía—, no obstante el banco otorgará los financiamientos tras un estricto análisis de riesgo, enfatizó el líder del BCC.

Para trabajadores agropecuarios

Los bancos comerciales cubanos tienen vasta experiencia en financiar al sector agrario. No obstante, la reciente decisión de vender implementos agropecuarios e insumos a precios sin subsidio, aún carecía de respaldo crediticio.

La nueva política abre esta posibilidad. Las previsiones para el otorgamiento de estos créditos a estos trabajadores sigue las dinámicas anteriores en el sector, como la capacidad de pago del solicitante y otras garantías, pero también podrán utilizarse como tal los fondos constituidos por sus cooperativas de créditos y servicios (CCS).

Las fuentes de repago para este sector son los ingresos futuros que obtengan los productores a partir de los contratos de producciones y la comercialización concertados o cualquier otro tipo de ingresos previsibles de este tipo.

Para cuentapropistas

Los créditos para trabajadores por cuenta propia y otras formas de gestión no estatal se concederán solo en moneda nacional. Serán de un mínimo de tres mil pesos. Estarán destinados a inversiones y gastos de capital de trabajo, como financiar la adquisición de bienes, insumos y equipos.

El análisis de riesgo para este sector incluirá el mérito de la operación en sí, la actividad para la que se solicita el crédito, la factibilidad del negocio del solicitante, los ingresos que se estiman, las garantías que se pactarán, y el mercado potencial que tendrá la actividad (no es lo mismo, por ejemplo, vender croquetas en una avenida céntrica que en un área con menos transeúntes).

Las fuentes de repago para estos financiamientos serán los ingresos generados por la actividad o cualquier otro identificable. El banco podrá, además, aceptar como respaldo la garantía que otorgue una empresa estatal en caso de que se trate de un financiamiento para reparar inmuebles, locales u otros bienes arrendados por esta.

Los beneficios de la apertura de cuentas corrientes por los cuentapropistas —hasta ahora solo podían abrir cuentas de ahorro— incluyen, por ejemplo, que las empresas puedan colocarles en estas los pagos que acuerden, utilizarlas para pagar obligaciones asociadas a la actividad, y también como garantía ante obligaciones crediticias.

Estas cuentas funcionarán como el de una empresa; podrá usarse para ingresos o gastos, pero en las mismas solo podrán depositarse ingresos derivados de actividades autorizadas a ejercerse. Podrán, además, abrirse y operarse de manera individual o conjunta —es decir, por otra persona cercana o designada por el cuentapropista.

El Banco Central informó a los legisladores que las cuentas corrientes serán obligatorias para los que obtengan ingresos brutos anuales iguales o superiores a los 50 000 pesos en moneda nacional o su equivalente en CUC; y voluntarias para quienes tengan ingresos menores.

Tasas de interés

Según informó a la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional el Presidente del BCC, el establecimiento de las tasas de interés activas —las que el banco cobra por los créditos otorgados— tendrán como criterio que deben ser superiores a las tasas de interés pasivas —las que paga el banco por los depósitos que se hacen en él.

El propósito es asegurar a los bancos comerciales un margen de rentabilidad. No obstante, las tasas de interés a los financiamientos para los trabajadores por cuenta propia y para otras formas de gestión no estatal deberán estar en correspondencia con la necesidad de estimular la actividad económica, señaló Medina Villaveirán.

Así, los bancos comerciales aplicarán un rango de interés en función del propósito del crédito, la calidad del cliente y los análisis de riesgo que se realicen.

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