Malabares de excelencia (fotorreportaje)

CIRCUBA 2011 reunió en La Habana a artistas de diversos países, y sumó, en una semana, a más de 35 000 espectadores

Autor:

Milagros Escobar

Se nos escapan los calificativos exactos para definir el sentimiento y las emociones suscitados ante el virtuosismo, la destreza, la maestría, la belleza, el equilibrio y la fuerza de los artistas —para caminar, subir y bajar una escalera… actuar— mientras se mantenían unidos, de manera vertical, solo con la cabeza como exclusivo punto de apoyo entre dos hermanos. O ante la limpia actuación de una pequeña de tan solo ocho años que se anuncia, desde su altura, como una consagrada del arte circense.

Emoción tras emoción, aplauso tras aplauso… el temor cedía paso a la admiración ante acrobacias, contorsiones y movimientos. Y con ellos, la sorpresa, la excelencia y la gracia. ¿Y qué decir de los payasos, esos personajes maravillosos que siempre nos recuerdan que nunca debemos perder la capacidad de sonreír?

El circo no tiene edad o, para decirlo bien, no hay edad para irse a una carpa del circo. Así quedó constatado en todas las funciones de la X edición del Festival Internacional

CIRCUBA 2011, que reunió en La Habana a artistas de diversos países, y sumó, en una semana, a más de 35 000 espectadores.

Niños, adolescentes, jóvenes, personas adultas, la familia cubana, colmaron las distintas sedes de esta gran fiesta de las artes circenses que, para regocijo de sus amantes, sigue ahora mismo hasta el cierre del verano en la carpa Trompoloco (Monte Barreto) y el teatro Karl Marx.

Satisface que un arte milenario como el circo haya juntado en la capital a más de cien artistas de 14 países. Complace que allí también estuvieran los nuestros.

La versatilidad, la espectacularidad, la sincronización, esta vez estuvieron acompañadas por el buen gusto. Nuevos conceptos, nuevos aires.

¡Llegó el circo! Se escucha decir desde tiempos remotos, y la frase hoy cobra nuevos bríos. Porque el arte de encantar con malabares, piruetas, ejercicios de alta concentración y equilibrio y las travesuras de los payasos no acaba.

 

 

 

 

 

 

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