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Universidad con mucho corazón

Un proyecto de la casa de altos estudios de La Habana busca prevenir los riesgos de enfermedades cardiovasculares

Autor:

Georgina Lima Aquino

Las actividades de la Universidad de La Habana por la celebración del Día Mundial del Corazón, cada 29 de septiembre, se incluyen en el informe que se envía cada año a la Federación Mundial del Corazón, con sede en Suiza, a la cual está asociada la Sociedad Cubana de Cardiología.

El tema de estas dolencias es muy sensible, por lo que se estimó necesario introducirlo en el trabajo de Extensión Universitaria, a partir de varias investigaciones cubanas que reflejan un consumo precoz de alcohol y tabaco entre los jóvenes.

Según la máster Beatriz Cabalé Vilariño, especialista de la Dirección de Extensión Universitaria (DEU) de la Universidad de La Habana, en los predios de esta institución se aplicó una encuesta que incluyó a cien estudiantes de las facultades de Biología, Filosofía, Historia y Sociología, Economía, Contabilidad y Finanzas y Derecho, y a cien trabajadores, para determinar su nivel de conocimientos sobre este asunto.

«Más de la mitad de los encuestados reconoció a estas dolencias como primera causa de mortalidad en Cuba, pero solo el 7,9 por ciento identificó sus factores de riesgo. Como dato de extraordinaria importancia observamos una alta satisfacción porque la problemática se abordara, y una gran disposición a participar en tareas derivadas del proyecto».

Esos resultados respaldaron la iniciativa de sumarse a las actividades por el Día Mundial del Corazón, con el apoyo de especialistas del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular.

«También en la Cátedra del Adulto Mayor se incluyeron por primera vez conferencias sobre salud cardiovascular en el Módulo de Educación y Promoción de Salud, a fin de elevar la percepción de riesgo en el claustro, para que este transmitiera esos nuevos elementos a su alumnado de la tercera edad, quienes a su vez podrían actuar como promotores de salud en su ámbito familiar y comunitario», refirió la especialista.

«Igualmente se incluyó el tema de Promoción de Salud Cardiovascular en el Curso Electivo sobre salud que oferta la DEU. En esa primera ocasión asistieron 18 estudiantes de la especialidad de Geografía, quienes actuaron como conferencistas y mostraron videos promocionales en sus respectivas aulas».

Beatriz sostiene que en función de las políticas sociales, la prevención se asume como acción previa que incluye medidas para enfrentar una situación hasta disminuir o erradicar condicionantes, causas y consecuencias. Esta labor posee un carácter integral, sistémico, proactivo y predominantemente educativo.

«En nuestro ámbito, la DEU asume ese proceso no solo entre quienes acceden a la Universidad sino, además, en cumplimiento de nuestra labor extramuros, irradiando conocimientos hacia el resto de la población.

«En el Departamento consideramos exitoso el inicio de este proyecto. La comunidad universitaria es ahora más consciente de la necesidad de realizarlos, y además hay una activa participación de los jóvenes en las tareas derivadas de los resultados iniciales».

El lema que presidió el Día Mundial del Corazón este año fue Un mundo, un hogar, un corazón, y tuvo como objetivo concientizar a las personas para que desde su familia implanten estilos y hábitos de vida saludables.

Cifras para infartar

Las enfermedades cerebrovasculares despertaron preocupación desde épocas muy antiguas. En el Papiro Ebers, que data del año 1500 ane, se plantea que: «Si usted encuentra a un hombre con molestia en el corazón o dolor en sus brazos, a los lados de su corazón, la muerte está cerca».

Según la Federación Mundial del Corazón, las enfermedades cardiovasculares (ECV) provocan 17,5 millones de muertes al año, casi la suma de las ocurridas por sida, tuberculosis, malaria, cáncer y las patologías respiratorias crónicas.

En Cuba, según el Anuario Estadístico del 2009, estas dolencias provocaron 22 229 fallecimientos. En la lista la siguen el cáncer y las enfermedades cerebrovasculares.

Cada 15 segundos muere en el planeta una persona por esa causa. Entre el 70 y el 80 por ciento de los fallecimientos ocurren antes de recibir ayuda médica. A ese ritmo se espera que para 2020 siete de cada diez fallecimientos se deban a ese padecimiento crónico, silencioso, cuya evolución suele ignorarse hasta por el mismo individuo y su familia. Muchas veces el primer síntoma es un infarto o la muerte súbita.

Estas enfermedades, junto al cáncer, han sido los mayores depredadores de la salud humana en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. Atacan cuando la persona es más útil a la sociedad, a su familia y a sí misma. No solo es la primera causa de muerte a nivel internacional, sino también de ingresos hospitalarios, incapacidad o invalidez y pérdida de la calidad de vida, excepto en algunos países del Tercer Mundo donde las enfermedades infectocontagiosas aún ocupan ese lugar.

«Sabemos que una parte importante de los problemas actuales de salud son imputables al modo de vivir de las personas, más que a su entorno. Las enfermedades crónicas tienen una relación directa con el tabaquismo, el alcoholismo, la falta de actividad física, los hábitos alimentarios inadecuados e incluso la carencia de habilidades personales para enfrentar situaciones vitales conflictivas o de presión social», refirió Cabalé Vilariño.

«Muchas de estas conductas se adquieren en la infancia o la adolescencia, implantándose de tal forma que cambiarlas más tarde resulta difícil. De ahí la importancia de capacitar y educar desde temprano a favor de actitudes y conductas saludables y dificultando las que son nocivas», concluyó.

* Periodista de la Dirección de Extensión Universitaria de la Universidad de La Habana

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