El grito que estremece a Ranchuelo

Ángel Tomás Rodríguez, copiloto del avión de Cubana que fue saboteado en pleno vuelo el 6 de octubre de 1976, y Wilfredo Pérez Pérez, el piloto; son hijos de la tierra villaclareña

Autor:

Nelson García Santos

RANCHUELO, Villa Clara.— Quizás en ningún otro lugar la emoción, cargada aún hoy de ira, desborde tanto los corazones como en esta localidad cuando se escucha aquel grito estremecedor: «¡Eso es peor, pégate al agua, Fello, pégate al agua!...»

La víspera ocurrió igual que siempre, como si se hubiera escuchado por vez primera la advertencia de Ángel Tomás Rodríguez, copiloto del avión, a Wilfredo Pérez Pérez, el piloto. Y, claro, él no se podía pegar porque la bomba había destruido los mandos de la nave.

Se siente más acá el impresionante grito, porque ambos son dos ilustres hijos de este pueblo que hoy les rinde homenaje a ellos y a todas las víctimas del terrorismo.

Cuando Belkis Pérez Valdés, prima de Wilfredo, dijo que ante el pueblo que los vio nacer acusó a sus asesinos, inhumados y cobardes, la multitud tributó una cerrada y prolongada ovación como expresión del sentimiento compartido.

Osaimy Márquez, primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas en Ranchuelo, al resumir el acto recordó la barbarie cometida en Barbados, en la que murieron 73 personas, y cómo el terrorista confeso Luis Posada Carriles, artífice de aquel crimen, se pasea por las calles de Miami. «Y esto ocurre, precisó, mientras nuestros Cinco Héroes, por luchar contra esos actos de barbarie, guardan injusta presión en Estados Unidos».

Entre la multitud, niños, jóvenes, adolescentes, hombres y mujeres, que acudió al tributo frente al Parque de los Mártires, se encontraban dirigentes del Partido y el Gobierno, familiares de las víctimas del terrorismo, e integrantes de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.

También en el Aeropuerto Internacional Abel Santamaría, de Santa Clara, sus trabajadores condenaron el abominable crimen.

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