El tramo más impresionante de mi vida como chofer

«Nunca vi tanta gente junta. La muchedumbre daba vivas a Fidel, a la Revolución, al 26 de Julio, a los barbudos…». Así recuerda su trayecto hasta La Habana en la Caravana de la Libertad, Manuel Díaz González, gallego de la tropa guerrillera que llegó a Comandante

Luis Hernández Serrano
serrano@juventudrebelde.cu
7 de Enero del 2012 21:36:52 CDT

«¡Nunca vi a tanta gente junta! La muchedumbre daba vivas a Fidel, a la Revolución, al 26 de Julio, a los barbudos. Y algunos nos pedían ¡una balita de recuerdo!

A 53 años de entrar a La Habana en la Caravana de la Libertad junto a Fidel, el 8 de enero de 1959, el gallego Manuel Díaz González —hoy de 78 años— nos cuenta en su vivienda del municipio habanero de Plaza, que era uno de los barbudos y peludos, aunque ahora está «pelado y afeitado».

«El tramo más impresionante de mi vida como chofer fue ese recorrido por toda Cuba con Fidel, y en especial la entrada a La Habana».

Al llegar a la capital como rebelde se sentía uno de los hombres más felices del mundo. «Pienso en mi patria, España, pero me siento más cubano que gallego legítimo de Galicia», revela mientras continúa el relato de aquel trayecto estremecedor.

«El pueblo nos aplaudía con alegría, cariño, agradecimiento, curiosidad y admiración, por haber derrotado a tiros a una feroz tiranía, sostenida por un ejército profesional armado hasta los dientes por Estados Unidos; también por nuestra sencilla indumentaria, nuestras armas, las barbas, el pelo largo y ser jóvenes firmes.

«Venía en un yipi con el comandante Guillermo García Frías —hoy Comandante de la Revolución—, mi jefe directo. Además, con Mario Oliva —quien vive aún—, y un negrito muy valiente que era taxista en Contramaestre, Oriente, cuyo nombre no recuerdo ahora, ya fallecido. Estos dos últimos y yo éramos choferes profesionales, y nos turnábamos al timón por el camino.

«Pertenecíamos a la tropa del Comandante Juan Almeida, jefe del III Frente Mario Muñoz Monroy. Guillermo García fue ascendido a comandante luego de la batalla del Jigüe, y le dieron el mando de una columna. El capitán Vitalio (Vilo) Acuña era el nuevo jefe de nuestro pelotón.

«Tras mil kilómetros de júbilo, llegamos a la fortaleza militar de Columbia, en Marianao. Después del discurso de Fidel, fuimos hacia el campamento también habanero de Managua. Los primeros rebeldes que entramos en él fuimos el Comandante Guillermo y nosotros tres, que a la vez le servimos como escoltas».

Por su conducta en la guerra el comandante Almeida lo ascendió a teniente. Y por el cumplimiento efectivo del cargo que le asignó, varios meses después lo nombró capitán.

«En la Caravana nos sentíamos alegres, pero alertas ante algún intento de atentado de los militares fugitivos, porque sabíamos que algunos eran criminales y torturadores. Sentía que del timón del yipi y de nuestra vigilancia dependía mucho que todo saliera bien, que no hubiera accidentes pues, aunque íbamos despacio, por momentos niños, mujeres, jóvenes y ancianos se acercaban demasiado a nuestros carros para darnos la mano, un abrazo, un beso, entregarnos una flor, o tirarnos una foto.

«Manejaba con mi fusil M-1 al hombro y en mi cartuchera, a la cintura, una pistola Colt-45. Cuando me alcé al principio de 1958 en La Anita, en el campamento de Enrique López, lo que me dieron fue un fusil Sprinfield. Más tarde un Garand, y al final el M-1».

El gallego comandante

Manuel es quizá el único español del Ejército Rebelde que fue ascendido a Comandante por Fidel luego del triunfo de la Revolución. Evoca que él y otro grupo de capitanes rebeldes fueron citados para La Cabaña y allí recibieron la estrella del más alto grado militar de esa fuerza revolucionaria.

Luego de estudiar un año artillería en Checoslovaquia, pasó, como capitán, a ser el jefe de la Primera Brigada de Artillería de la Unidad Militar 2100. En 1966 asumió como jefe del Estado Mayor del Cuerpo de Ejército Independiente de Matanzas.

También sus hermanos Francisco (Paco) y José (Pinín) se alzaron en la Sierra Maestra. El primero llegó a jefe de transporte del III Frente, y José —el menor— cayó en el combate de Cerro Pelado (entre el central Estrada Palma y Las Mercedes), el 5 de agosto de 1958.

«Entonces yo combatía en el cerco de Las Mercedes. José era también de la columna de Almeida, del III Frente, del pelotón de Calixto García. Como no querían a dos hermanos en un mismo pelotón, él iba en la vanguardia, con Calixto, y yo en la retaguardia, con Guillermo».

Manuel Díaz nació el 29 de agosto de 1933 y vino a Cuba con 17 años, en 1951, en el barco Monte Albertia, con sus padres y sus dos hermanos.

El gallego Manolo fue uno de los fundadores del Partido Comunista de Cuba. Un día citaron a varios comandantes para el Palacio Presidencial. Estaba en Matanzas, pero llegó a tiempo. También Pinares, «Vilo» Acuña y otros más. Los habían propuesto para el primer Comité Central del Partido, el que integró durante unos 20 años.

Manuel nació en la aldea Cereixa, municipio de Puebla de Brollón, partido judicial de Monforte de Lemus, en la provincia de Lugo, Galicia.

«En Cuba a todo español se le llama “gallego”, pero en verdad lo es el nacido en Galicia. En España hay unas 50 provincias; Galicia tiene solo cuatro».

Sus padres fueron José Díaz Rodríguez y María Flor Marina González Carpio. Residían en Santiago de Cuba. El padre trabajó en el campo, en la construcción y después en otros quehaceres; fue portero del Colegio Dolores y falleció el 9 de febrero de 1984, cuando Manuel cumplía misión internacionalista en Angola como asesor de la cuarta región militar.

Su madre fue un tiempo ama de casa y luego hizo otros trabajos. Nació en Palmas de El Cobre, Oriente, aunque era hija de una cubana proveniente de valencianos. Murió el 4 de febrero de 2005.

«Me retiré con el grado de coronel, en 1990, pero el 8 de enero de 1959 lo llevo incrustado en el corazón».

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    1. 1

      antonio perez - 8 de Enero del 2012 9:23:04 CDT

      que hermoso,he llorado de tanta emocion.

    2. 2

      Ramón Uffo Hernández - 8 de Enero del 2012 12:09:14 CDT

      Mis más sinceros saludos para el Coronel Manuel Diaz. Fuí subordinado de el en el Reg. de Artilleria UM. 5870, No se si recordará a su Jefe de Intendencia; pero yo si lo recuerdo con mucho cariño y respeto. Para el muchas felicidades el el nuevo año y que viva muchos más.

    3. 3

      antonio perez - 8 de Enero del 2012 13:09:20 CDT

      claro Ramon,lo va a recordar,si esta recordando una historia de mucho mas atras,vuelvo a llorar de emocion

    4. 4

      Jose Figueroa - 10 de Enero del 2012 21:08:12 CDT

      Quisiera a traves de ustedes enviarle un saludo y un fuerte abrazo al Coronel Gallego Diaz, a quien recuerdo con mucho respeto y carino por ser uno de los mejores jefes militares a quienes conoci y quisiera que le dijeran que me gustaria verlo en persona para darle un fuerte abrazo. La ultima ocasion en que lo vi fue en la RPA cuando el era el Jefe de la Brigada 82 y yo que habia sido asignado a ella, cuando llegue a la cuarta Region me hicieron un cambio para otra brigada y aunque se cumplia con la misma mision, en honor a la verdadles digo, que siempre hubiera querido que el Gallego Diaz fuera mi jefe. Dentro de las muchas anecdotas de combates y otras peronales, todos bajos su mando o que tuvieron el honor de conocerlo, lo tenian como el jefe valiente, honesto y por encima de todo muy humano con un gran corazon. Repito, diganle que me gustaria verlo nuevamente. Fdo: 7 libras de Pinares.

    5. 5

      Iván Díaz Aguilar - 29 de Enero del 2012 17:30:47 CDT

      Ese es mi viejo, pero también el padre de muchos más que han sabido ganarse la condición de hijos y hermanos, siento una rotunda alegría escuchar estos comentarios; el viejo siempre me decía algo que no olvidaré nunca y para los que han compartido tiempos de campaña junto a él, sabrán lo que digo "para ser un buen jefe, primero tienes que ser hombre en todo sentido, amigo y compañero de tus subordinados", "cumplir y hacer que los demás cumplan con su deber" sin olvidar el carácter humano de tu gente. Hoy escribo estas palabras desde España, desde la tierra de Andalucía, tierra donde se nos quiere a todos los cubanos y se nos deja compartir el pasado (cualquiera que fuece), vivir del presente y ayudar a construir el futuro de nuestros hijos y de esta tierra tan hermosa; a todos un fuerte abrazo.

      El 8 de mayo de 1959, Fidel regresa de su viaje a Estados Unidos, Canadá, Brasil Uruguay y Argentina. Lo reciben Camilo, el Che, Raúl, Almeida, Ramiro y otros jefes guerrilleros que no salen en este ángulo de la foto. El chofer es el rebelde español Manuel Díaz González. Foto: Juventud Rebelde

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