Rejuvenece una de las siete maravillas de la ingeniería cubana - Cuba

Rejuvenece una de las siete maravillas de la ingeniería cubana

El proyecto de enmascaramiento del sifón del alcantarillado de La Habana proporcionará a esta construcción una nueva imagen

Autor:

Ivyliet Ventura Kessel

El sifón del alcantarillado habanero, una de las siete maravillas de la ingeniería cubana, estrenará aires de renovación cuando culminen, en marzo del presente año, las obras de enmascaramiento llevadas a cabo en sus instalaciones por la Oficina del Historiador de la Ciudad y la Empresa Mixta Aguas de La Habana.

El proyecto, parte del programa de reanimación de la Avenida del Puerto, es considerado el más importante de su tipo en el país. Pretende transformar el lugar en un centro para el esparcimiento y el fomento de la cultura en torno a la importancia de este tipo de construcción civil.

Se edificará una escalera por la Avenida del Puerto, junto a un pasillo, de esta forma las personas podrán acceder al interior de la obra y apreciar el funcionamiento del sifón. Además, se montarán una serie de litografías alrededor del lugar con el fin de conocer aspectos históricos de esta construcción. Se contará, además, con el apoyo de un guía para atender al público en la instalación, informó la ingeniera Aixa Hernández González, administradora de la obra.

Ahora nos encontramos en el proceso de montaje de las estructuras de soporte para la construcción de un cubo de cristal que recubrirá toda la Cámara de Rejas, encargada de recolectar los desechos sólidos de siete municipios de la capital, agregó la especialista.

Con este enmascaramiento solucionamos el principal problema del túnel sifón, pues permitirá mejorar la imagen del contexto urbano donde está enclavado. Debido a los olores propios emanados por este tipo de construcción, algunas de sus instalaciones han afeado por décadas el entorno de la Plaza de Armas, concluyó la ingeniera.

A partir del uso y extensión del inodoro a principios del siglo XIX en la Villa de San Cristóbal de La Habana fue necesaria la construcción de sistemas más higiénicos y expeditos para conducir los desechos sólidos.

Sin embargo, las obras del túnel sifón del alcantarillado de la ciudad comenzaron en 1911 y culminaron cuatro años después. Se ejecutaron 294 km. de cloacas y 150 km. de drenajes. Su magnitud, complejidad, rapidez de ejecución y utilidad hasta nuestros días le valió el título de maravilla de la ingeniería cubana.

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