Dime cómo te llamas y te diré…

Las improvisaciones con los nombres propios llaman a una reflexión en torno a sus tendencias, mecanismos de formación y peculiaridades en las últimas décadas

 

Mayra García Cardentey
digital@juventudrebelde.cu
4 de Mayo del 2012 21:25:23 CDT

«Widayesi», dijo sin más, como si se tratara de una innovación merecedora del premio en el Fórum de Ciencia y Técnica del núcleo familiar. «Mi mamá me lo puso; significa sí en cuatro idiomas; es un nombre muy positivo», sentenció como para convencer al auditorio.

Beatriz, Torcuato, Felipe, Ramón, Yimelkis, Yosliani, Olnavy… y tantos, muchos nombres que brindan la prueba fehaciente: en materia lingüística nada es imposible. El idioma es rico, como rica la imaginación de las personas, dan rienda suelta a la creatividad, y en cuanto a crear apelativos propios, la inventiva es ilimitada.

En la actualidad el surgimiento de los nombres propios «únicos e irrepetibles», y en muchos casos, impronunciables, generan conflictos comunicativos de diversa índole. Dejan de ser lo más autóctono del individuo, la carta de presentación, el denominador por excelencia, para convertirse en elemento recurrente de la inventiva, la inverosimilitud, y hasta ¿por qué no?, la irresponsabilidad jurídica.

Para la investigadora Aurora Camacho Barreiro, estudiosa del tema y miembro del Instituto Cubano de Literatura y Lingüística, el nombre propio posee un carácter de valor cultural extralingüístico que es necesario respetar.

—María, Pedro, Carmen… son nombres tradicionales, con un fuerte arraigo en el imaginario cultural cubano, pero ausentes en las nuevas versiones. ¿Se pierde la tradición de poner apelativos sencillos?

—Se mantienen estos antropónimos, siguen vigentes en nuestros días, aunque ciertamente con menos frecuencia. También las madres y los padres, toda la familia, todavía consultan a sabias ancianas, o viejos libros, en los que pueden encontrar el significado de esos apelativos. Puede parecer una literatura seudocientífica o carente de valor, pero es información que auxilia a las personas para hallar nombres y significados. Se descubre tras Elena lo resplandeciente, como el valor atribuido, y es posible que esto genere motivación para elegirlo.

—Existió durante mucho tiempo la costumbre de consultar el santoral para elegir un nombre. ¿Cuáles otras se han perdido?

—La antigua tendencia de consultar el santoral se ha olvidado. Ha dejado de ser una costumbre, igual que la de asignar tres nombres. Mi mamá, por ejemplo, se llama María Aurora Amparo, en ese entonces respondía a una normativa desde el punto de vista jurídico. Esta ha cambiado y hoy no se permite a ninguna persona tener más de dos nombres. Sabemos cuántos problemas se crean al poner solo uno de los dos o si se cambia alguno.

—Otro mecanismo recurrente es asumir nombres de íconos culturales e históricos. ¿Cómo ha sucedido en Cuba?

—La preferencia ha crecido en cuanto a apoderarse de nombres de ese carácter; está en dependencia del arraigo o la popularidad que despiertan personajes y situaciones. Existen en el país las Fátima y las Joanna, provenientes de novelas brasileñas, que habían marcado a generaciones de cubanos e irrumpido en el ámbito de la onomástica nacional.

«La huella de algunas personalidades trascendentales de la humanidad también marca la asunción de apelativos propios. Indira Ghandi llegó a Cuba con una influencia tan grande en nuestras relaciones diplomáticas, que su nombre conquistó el ámbito lingüístico».

—¿Cuánto ha influido en este fenómeno la convivencia con la cultura de otros pueblos?

—Las influencias culturales de otros pueblos nos legaron antropónimos en inglés, francés, ruso… en dependencia de la etapa histórica y del grado de convivencia prolongada con estas realidades. Por esas razones cohabitamos con personas de generaciones anteriores llamadas Charles o Elizabeth, Michel o Francois, Yordanka o Yuri.

—¿Y la relación con nominaciones sobre especies naturales o topónimos?

—Es tradicional la preferencia por los nombres de plantas y las flores como Orquídea, Rosa, Liz… Otros empleos extendidos son los topónimos como África, Yakarta (asumido hoy por un popular reguetonero), Hanoi, América. Pudieron resultar novedosos en el momento de su imposición, pero al ser extendidos por la fuerza de su uso, hoy resultan comunes.

—¿Cómo explicar la extravagancia de algunos nombres «inventados»?

—Hay cierta preferencia por generar nombres «únicos», poco comunes. La novedad pugna por imponerse de manera que denominaciones tales como Mayren o Noslen comienzan a ser habituales. La primera es un híbrido a partir de la contracción de Mayra y René; el otro, es el nombre Nelson invertido. Ambos procedimientos se convierten en mecanismos productivos para la denominación.

«De acuerdo con el primer proceso, Greydel es resultado de Gretel y Delma; Lenia, Alejandro y Tania; Migdisray, Migdalia y Raymundo; Adaris, Ada y Darío, y Robelkis significa Roberto y Belkis.

El otro procedimiento implica que Airam es María al revés; Adyene, Eneyda; Leunam, Manuel; Adia, Aida; Odlanyer, Reynaldo y Otrebla, Alberto.

«También está la contracción que originan combinaciones como Yotuel, fusión de los pronombres personales yo, tú y él; o Yesiraudi, con elementos de otras lenguas.

«En esta última línea otro mecanismo puede ser el calco o la adaptación de un idioma. Existió un momento en el que no se podían poner nombres de procedencia extranjera tal cual; esa decisión del ámbito jurídico trascendió al lingüístico, por eso se adaptaron algunos nombres como Yampier (Jean Pierre, del francés) Maybi (Maybe, quizá en inglés), Olnavy (Old Navy, en inglés)».

—¿Qué consecuencias conlleva este fenómeno dentro del desarrollo de los individuos y la sociedad?

—En una escuela, antes de conocer a los niños, solo se tienen sus nombres. ¿Cuántos profesores no se encuentran ante la disyuntiva de que no saben el género? Ese es un problema serio. La designación de género en nombres como Geysel, Yubielkis y Yamisel, es ciertamente difícil, porque no nos revelan un rasgo tan importante.

«La opacidad debe evitarse en aras de garantizar la representatividad y singularidad que debe aportar el nombre propio.

«La ambigüedad también perjudica la proyección de la personalidad y contribuye al daño moral en un individuo frecuentemente instado a explicar su nombre y ofrecer toda una disertación de cómo se escribe, de dónde lo sacaron y quién lo inventó».

—¿No se violan reglas gramaticales con la libre invención? ¿Qué papel deben cumplir las leyes en este sentido?

—Muchos de estos nombres son desafíos, un problema y una provocación para todos los lingüistas. Se violentan normas establecidas.

«El ángulo jurídico puede hacer mucho por ello. La Ley de Registro del Estado Civil Cubano en su artículo 43 señala la libertad de las personas para elegir los nombres, pero advierte que en todo caso «debe estar en correspondencia con el desarrollo educacional y cultural del pueblo y sus tradiciones.

«Más adelante indica en su artículo 101 que entre las razones que pueden conllevar a la modificación de nombres está el hecho de que se conformen palabras con características pocos comunes a la generalidad de los utilizados en la sociedad. Como ves no hay una precisión, una normativa clara que incida en la problemática. Hay mucha ambigüedad.

«Se debe potenciar además la figura de los registradores civiles en los hospitales; ellos pueden ser guías y orientadores».

—¿Cómo actuar?

—Es un terreno virgen. Debemos continuar acercándonos en aras de un estudio más detallado que enmarque el fenómeno por etapas históricas.

«El tema debe involucrar a todas las partes implicadas; pero insisto, las precisiones deben partir desde las normativas jurídicas, y para ello no puede existir imprecisión en la ley. Las reglamentaciones acerca de las denominaciones no han establecido ninguna puntualidad o limitación en cuanto a la naturaleza lingüística de los nombres propios».

La sorpresa nos ronda entonces. La tradición y la novedad resultan para la investigadora fuerzas encontradas. Cada vez resultan más comunes la incredulidad, los cuestionamientos… el pedir a las personas que repitan su nombre y nos expliquen de dónde ha sido «sacado». Algunos ya dejan de ser raros; la regularidad de lo irregular los vuelve estables, hasta comunes.

De la extrañeza a la sonrisa, del completo asombro a la máxima carcajada. Es imposible no reaccionar así ante las curiosas manifestaciones de la enorme creatividad del pueblo en materia de lenguaje.

«Un estudio multidisciplinario del fenómeno se impone», concluye la investigadora. En las circunstancias actuales genera preocupación en especialistas, alarma en algunos sectores de la sociedad y desinterés en buena parte de la población.

Al idioma no se le puede silenciar, pero al menos sí controlar un poco. Es necesario reconocer la importancia de los nombres por la trascendencia cultural e identitaria que tienen. Estos representan la cultura nacional y a la vez características peculiares de cada individuo. El nombre te representa. Tú eres tu nombre».

 

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    1. 1

      AlainCam. - 5 de Mayo del 2012 10:11:25 CDT

      un par de cosas: lo más importante es el individuo y no cómo se le llame y segundo, ke esos inventos son muestra del bajo nivel cultural de muchos cubanos y kizás hasta un rasgo del subdesarrollo, es algo kitsch al kerer crear nombres con semejantes ¨reglas¨. Me parece de muy mal gusto el boom de los yuyu, el calco de los nombres ¨socialistas¨(yuri,dimitri,nikolai, etc), los nombres ke mezclan el de padre y/o madre más el de abuelo o el tío tercero; y no me está gustando mucho la explosion de nombres muy bonitos e incluso agradables al oido pero ke se repiten muchisimo(las Claudia, Naomi,y mucho nombres más de modelos occidentales) en fin, este tema es complicao... debería publicarse alguna estadistica de nombres ke más se repiten en Cuba, agruparlos por toponimicos, tradicionales, por edades, etc . bueno, sí, mi nombre es francés, por Delon, mi madre estaba enamorada de él y realmente me gusta, lo prefiero antes ke el de mi padre , ke fue el ke le tocó a mi hermano después. Bye

    2. 2

      Arístides Lima Castillo - 5 de Mayo del 2012 11:05:20 CDT

      Dicertar sobre nombres propios en Cuba (y no solo en Cuba) es una tarea larga y compleja. Lo de no mirar al Santoral al escoger nombres en Cuba es algo que ocurre desde principios de la Revolución cuando ni calendarios había y los pocos que se conseguian no lo incluian. Cuando el censo de 1976 recuerdo haber tropezado con una persona que tenía cinco nombres. Se le podían dar dos y eso fue un problema para él, recuerdo, porque quería quedar bien con todos los parientes homónimos. En mi propia casa sucedió que a mi hermana mayor le endilgaron tres nombres, a mi hermano que nació después, tan solo dos, y a mi afortunadamente uno solito y fue tomado del Santoral, y por suerte a mis padres y padrinos no se les ocurrió agregar los otros nombres que aparecían ese día: San Ramón, Arístides Nonato, Osorio y Confesores. ¡Pa' su madre! Y de nombres se puede decir que han tenido mucho que ver con la época en que se nacía. Recién triunfada la Revolución fueron muchos los Fidel, Camilo, Ernesto, Alejandro... poco después las Jakeline, Yaquelines y otras variantes del nombre de la Kennedy. Después de la Crisis de Octubre, los nombres rusos aparecieron. El primero había sido el Yuri, por el primer cosmonauta. Años más tarde aparecieron lo que tienen inicial "Y" y recientemente los inventados que no es un fenómeno exclusivo de Cuba porque también sucede en Puerto Rico y en donde le pusieron "la tapa al pomo": República Dominicana. Ya es demasiado por esta vez. Gracias por su atención.

    3. 3

      Arístides Lima Castillo - 5 de Mayo del 2012 12:55:38 CDT

      Después que envie un comentario recordé que estando de profesor en la Escuela Técnica de Montaje Industria (ETMI) de Capdevila, La Habana, me dieron la tarea de organizar la guardia de los profesores y empleados. Para ello me dieron una lista de todo el personal sin especificar el sexo de cada cual. Tenía, por las características de la guardia, que separar a hombres de mujeres y encontré los nombres de Lourdes y Vivián que incluí en la relación de las féminas. ¡Error! Los así nombrados eran hombres.

    4. 4

      Guille - 5 de Mayo del 2012 19:28:27 CDT

      AlainCam Escribe en castellano, compadre. Qué mal gusto usar ese lenguaje escrito con la "k". ¿Sabías que eso lo inventaron los chateros cuando se inició internet por los años 80 y las velocidades de conexión eran en extremo lentas? ¿Y que tiene de malo que los nombres normales se repitan? Si lo bueno se repite, pues que se repita. Pero de que es un problema de incultura, lo es.

    5. 5

      paquitoeldecuba - 6 de Mayo del 2012 12:18:48 CDT

      Me llamó la atención este fragmento: "En una escuela, antes de conocer a los niños, solo se tienen sus nombres. ¿Cuántos profesores no se encuentran ante la disyuntiva de que no saben el género? Ese es un problema serio. La designación de género en nombres como Geysel, Yubielkis y Yamisel, es ciertamente difícil, porque no nos revelan un rasgo tan importante. «La opacidad debe evitarse en aras de garantizar la representatividad y singularidad que debe aportar el nombre propio. «La ambigüedad también perjudica la proyección de la personalidad y contribuye al daño moral en un individuo frecuentemente instado a explicar su nombre y ofrecer toda una disertación de cómo se escribe, de dónde lo sacaron y quién lo inventó». Considero que a la entrevistada tal vez le preocupa demasiado, en mi apreciación, que el nombre revele el género de la persona, cuando en realidad este es asignado al nacer solo por la apariencia de los genitales, lo cual luego puede ser otra fuente de conflictos posterior, como sucede en el caso de las personas transexuales. Creo que asociar un nombre neutro en materia de género a un "daño moral" es excesivo y quizás con esa asociación solo se están reproduciendo los prejuicios culturales que hay detrás de un inflexible binarismo de género, fuente de tantos conflictos después en el campo de la diversidad sexual. Tal vez lo peor de nuestros nombres no es que marquen o no con una A o una O si somos mujeres u hombres, sino que los escojan por nosotros sin tener en cuenta quienes somos o cómo nos identificamos cuando desarrollemos totalmente nuestra personalidad. Particularmente, si eso pudiera ser, yo preferiría la idea de algunas culturas antiguas donde las personas seleccionaban su nombre en un determinado momento de su vida.

    6. 6

      Guille - 8 de Mayo del 2012 10:08:41 CDT

      Parafraseando a la autora: Dime cómo te llamas y evaluaré la cultura o incultura de tus padres.

    7. 7

      anselmo - 8 de Mayo del 2012 12:02:54 CDT

      Es verdad que el nombre te representa. Vayan a las etimologías y sabrán de qué hablo.Pienso con modestia que los nombres inventados, los que hieren los oídos y enredan luego los trámites legales, deben tener un límite, tener regulaciones para evitar la desmedida. Ello rebasa lo cultural y es un fenóemeno social capaz de indicar por dónde andamos.El estudio no es nuevo. allá por los ´80 dos lingüistas de la UCLV , filólogas ellas, trataron el asunto con mucha seriedad, pro vale la pena un llamado de atención a ponrle coto al disparate. Pacquitoeldecuba, asere, cuánto complejo el tuyo con el género, el sexo y lo demas...Hasta los nombres propios metiste en esto, compadre, deja el complejo y live and let die, como dice Mc. Cartney.

    8. 8

      nereyda - 8 de Mayo del 2012 13:32:58 CDT

      Intereante trabajo, profundo y bien pensado. Felicidades

    9. 9

      Yolanda la O Carret - 8 de Mayo del 2012 14:13:40 CDT

      Hola..... acerca de este interesante artículo opino que se debe moderar acerca de la inventiva moderna de los nombres, en buen cubano, que hay que aflojar con eso de los nombres originales. Todavía recuerdo en un concurso nacional de piano que trasmitieron por televisión, se presentó una muchacha muy talentosa, pero cuando pusieron el nombre me desencanté un poco, su talento no tenía nada que ver con su nombre, se llamaba Yumichi de la Caridad... ¡¡¡ de madre!!! Y qué decir de las Rujaimes, Oyanis, Leyarisleidis, Burkas, Geomelis,etc....estaría diciendo nombres toda una tarde, el caso es que, como dijo la periodista, el nombre te representa, eres tú, y no hay nada mejor que presumir, si no de un nombre original, al menos de un nombre "normal"..... y por último una historia que atrajo mi atención: sentada un día en un parque, oigo que llaman a una niña de, al menos, 3 años; su nombre es Xiomara.

    10. 10

      Guille - 8 de Mayo del 2012 16:15:54 CDT

      Otra cosa. ¿Sabrán esas personas que viven acomplejadas con sus "nombres" inventados por sus padres que mediante un simple trámite ante Notario pueden cambiárselo? Estoy casi seguro que no lo saben. aunque de que los hay, los hay, como el del cuento que se llamaba Juan Caca, estaba acomplejado y fue a cambiárselo y cuando la funcionaria le preguntó el nombre que quería dijo que José Caca. Hago el cuento porque puede haber una Yumisleydy que quiera ponerse Yusnavy...

    11. 11

      ganio - 8 de Mayo del 2012 17:57:53 CDT

      Me ha encantado este artículo!!! Soy graduado del ISPLE y el Varona de la FLEX y recuerdo q cuando ejercía como profesor de alemán en Cuba pues esa fue mi tortura-sí la tortura más grande porque yo sufría con los nombres esos q me daba dolor de cabezas pronunciarlos y hasta memorizarlos en los turnos de clase. Yo les digo que en Brazil suceden cosas muy semejantes y es como dice el primer comentario digamos rasgos del subdesarrollo...

    12. 12

      Mila - 9 de Mayo del 2012 11:05:11 CDT

      Buenos días a todos, Alaín, debes ser más cuidadoso con la ortografía. Es de muy mal gusto leer tantos errores en solo un párrafo. Con relación al tema, claro que hay que tener cordura. Pero no me hablen más de diversidad sexual, ya estamos saturados con lo mismo.

    13. 13

      AlainCam - 9 de Mayo del 2012 11:08:20 CDT

      Guille: sí, lo sabía.No te enfurezcas por las k compadre, discúlpame, no fue mi intención. lo de los nombres repetidos es solo mi opinion, jaja, ayer escuché Jessica Samantha!!!!! por dios!!! si los nombres hasta tienen ke ir en dependencia de los apellidos!!! en resumen, coincido contigo de todo este tema en : dime cómo te llamas y te diré ké nivel cultural tienen tus padres!!!

    14. 14

      AlainCam - 9 de Mayo del 2012 13:21:55 CDT

      Mila, hay cada comentarios sin faltas de ortografía que dan ganas de llorar. Hace tanto daño la K ??? No lo hubieras leído entonces!! jajjaa

    15. 15

      jesus - 10 de Mayo del 2012 7:59:48 CDT

      Asi que hay nombres socialistas!!!! Por tanto , los hay capitalistas , como el de Alain . Los nombres rusos , proliferaron en Cuba , a partir de la decada de los 60 , por la influenciaq sovietica , pero existian desde mucho antes . Por ejemplo , mi mama se llama Olga(Olga en eslavo significa La sublime, o tambien la Santa.) Y nacio en 1920!!!!! La extranjerizacion de los nombres propios, no responde a canones ideologicos . Por ejemplo , que nombre mas ajeno a la ideologia oficial en Cuba que WILIAM?Personalmente , prefiero nuestro castizo Guillermo. Y en cuanto a los nombres sacados del Santoral , que horror! Mi primer nombre, heredos de mi padre , lo pueden buscar en un almanaque , en la fecha del 13 de abril( ni me atrevo a escribirlo aqui). Menos mal que no me endilgaron el que me tocaba por mi fecha de nacimiento: IRINEO!!!!!! Nada , que me quedo con el

    16. 16

      Rosa - 10 de Mayo del 2012 8:09:27 CDT

      Buenos diasÑ Alain....¿cual es el nombre de tu pardre y hermano?..... Mila: Si lo de ls faltas de ortografía de Alain te refieres las k, están aceptadas

    17. 17

      jose rojas albarracin - 17 de Agosto del 2013 19:27:08 CDT

      He comenzado a buscar información sobre la investigadora Aurora Camacho Barreiro. Su estilo y su manera de abordar los temas me parece sencillamente brillante, sin embargo, amigos me interesaría acceder a mas información de la investigadora.

      Para la investigadora Aurora Camacho Barreiro, el nombre propio posee un carácter de valor cultural extralingüístico que es necesario respetar. Foto: Cortesía de la entrevistada

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