Que no nos pasen la bola

La Presidenta de la Asociación Cubana de Protección a Animales y Plantas insiste en que cambiar la triste realidad de los animales abandonados es responsabilidad de todos. La esterilización es un camino, pero no el único

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Animales y plantas: Perros, gatos, canarios, cotorras, peces, helechos, begonias, rosas… También son seres vivos que cohabitan con nosotros en los pequeños espacios del hogar y que solo piden a cambio dosis frecuentes de bondad.

Hay personas que un día, por embullo o capricho, quisieron tener una mascota y luego no le dedicaron los cuidados necesarios, porque el tiempo no les alcanzaba y por ello decidieron abandonarla; o quienes prefieren plantas de plástico para no tener que regarlas…

En la sensibilidad y en la educación de cada persona, en lo que perciben en el medio familiar y en la escuela, está la clave para relacionarnos con la naturaleza de la cual somos parte, expresó Nora García, presidenta de la Asociación Cubana de Protección a Animales y Plantas (Aniplant), institución que el pasado 4 de marzo celebró sus 25 años de fundada.

«A los corazones de la gente es adonde tenemos que llegar, para que sean menos los animales abandonados y maltratados, para que el deseo de ofrecerles una vida feliz sea mayor y, sobre todo, para que el respeto social se generalice», acotó.

De sus buenas intenciones y de los obstáculos que debe sortear a diario, conversó JR con esta entusiasta mujer, que no ceja en su empeño por un mundo en el que todos, hombres y animales, tengan su espacio, digno y querido.

Fue difícil, recuerda Nora. Al principio fueron unos pocos como José Zacarías Tallet, Rafael Olivero, Laura Alonso y otras personalidades de la cultura cubana quienes abogaron por crear una sociedad que defendiera los derechos de los animales.

«En 1987, con el amparo legal de la Ley 54, que permitía la creación de asociaciones, comenzamos a reunirnos en la sala Alejo Carpentier, del Teatro Nacional, con el propósito de sugerir la creación de una Ley de Protección Animal y de un asilo para animales abandonados.

Si el marco legal existiera, la realidad fuera otra, asegura la Presidenta de Aniplant desde 1992, aunque reconoce la importancia del contexto familiar y escolar en el que nos desenvolvemos desde pequeños, en la formación de una conciencia ambiental adecuada.

«Todos los niños desean tener un perro, un pajarito, un gato o cualquier otro animal y la aprobación en el hogar de este deseo y los consiguientes ejemplos de respeto y amor que le brinden sus convivientes contribuirá, en gran medida, a que esa persona se comporte de la misma manera en un futuro y pueda transmitirle lo mismo a su descendencia.

«La familia es primordial en la formación de una conciencia ambiental favorable y en el convencimiento de que no heredamos el planeta para destruirlo o para maltratar a sus especies, sino que lo recibimos en calidad de préstamo para luego ofrecérselo a las nuevas generaciones.

«Lo que sucede es que no es suficiente apelar a la sensatez y el buen corazón de la gente, y por ello la existencia de una legislación que tipifique las conductas violatorias hacia los animales y que permita erradicar, con sanciones, tradiciones culturales negativas que deforman la imagen de nuestra cultura, sería de gran utilidad», acotó Nora.

Soluciones concretas , sueño logrado

Con el tiempo, aquellos primeros integrantes de Aniplant comprendieron que un asilo para animales abandonados, especialmente perros, no era una solución viable. Se generan muchos gastos, aun cuando la idea primigenia es que fuera un lugar temporal para vivir, hasta que los animales quedaran en adopción. La realidad de otros países, como por ejemplo Estados Unidos, demostró que, aunque existiera control, millones de animales deben ser sacrificados al año porque no son adoptados.

«Nos percatamos entonces de que la esterilización a tiempo es un proceder más ético, en vez de matar o enviar a un asilo al animal. Las personas hacemos nuestra planificación familiar, y en el caso de los animales se puede hacer también.

«El método de captura y muerte es el más empleado para solucionar la situación de los perros y gatos callejeros, que pueden convertirse en un serio problema de sanidad. Pero ni aun así la situación se resuelve, pues los nacimientos son más que las muertes. La reproducción sin control, sobre todo en los animales callejeros, provoca que cada siete meses, aproximadamente, una perra pueda parir cuatro, cinco o más cachorros, sin importar cuántos sean sacrificados, y si además contamos aquellos que son «botados a la calle» porque el dueño de la madre no puede hacerse cargo o no los regala, la ciudad queda entonces inundada de estas víctimas de la indolencia», enfatizó Nora.

Por ello la esterilización es una de las principales acciones que desarrolla Aniplant desde hace más de 15 años, por un módico precio, no solo en la capital, sino también en la Isla de la Juventud y Matanzas. Contó con la ayuda inicial del doctor en Veterinaria Manuel P. Vargas, quien perfeccionó el abordaje lateral y garantizó la realización de este proceder quirúrgico sin necesidad de muchos recursos.

«Muchas personas, asociados o no, pertenecen a ese ejército anónimo que contribuye a efectuar estas campañas masivas, en las mismas casas, si es preciso, pero no resulta fácil. Cuando se trabaja por amor, que es lo que sucede en Aniplant, se quiere ayudar a todos y no siempre se cuenta con las posibilidades económicas, de espacio y de tiempo necesarios.

«Esterilizar genera incluso menos gastos que los de Zoonosis y menos impacto en la gente», insistió Nora.

Sumar corazones, ganar vidas

Más allá de las campañas masivas de esterilización, de la celebración del Día del Perro cada segundo domingo de abril, con la peregrinación a la tumba de la norteamericana Jeannette Ryder en el cementerio de Colón —fundadora del Bando de Piedad— y de otras acciones que en el seno de la organización son desplegadas, Nora García no deja de reconocer que el trato de tú a tú con los niños, jóvenes y adultos, en espacios como las escuelas y las comunidades, es la base del éxito.

«Podemos lograr, entre todos, que el respeto y el cariño por los animales y las plantas crezca. No basta con que exista Aniplant. Muchas veces hemos recibido llamadas de personas que vieron un perro accidentado en la calle y que, sin embargo, no lo auxiliaron, pues prefirieron «pasarnos la bola». Pero nuestra ayuda puede llegar demasiado tarde si ese que pudo hacerlo a tiempo no lo hizo.

«También es necesario que la gente entienda que la tenencia responsable de una mascota no se circunscribe a darle agua y comida.

¿Qué hacemos con un perro amarrado en un balcón o aislado en la placa de la casa? Hay disposiciones que exigen pasearlo con arreo e incluso, con bozal, para evitar situaciones que suceden con frecuencia y aun así, son ignoradas», detalló Nora.

El tratamiento inadecuado a los animales no solo se evidencia en perros o gatos abandonados a su suerte en las calles; lo que sucede es que es la forma más común del maltrato. Pero existen otras, asegura esta mujer, que podemos ver en los pájaros enjaulados, muchas veces sin el agua renovada y el piso de la jaula sucio, o en los palomares, cuando los muchachos les colocan trampas a estas aves o les untan pegamento a las azoteas para que queden atrapadas.

«Sí podemos concienciar, tocar las fibras sensibles de cada persona en nuestros talleres, en los programas educativos en las comunidades, en espacios en la radio y en la televisión. Y seguiremos sumando, como lo hemos hecho, a más personas a esta labor, por aquellos que no pueden hablar», aseguró Nora.

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