Alas de la laboriosidad

La Brigada José Martí ha ganado una vasta experiencia en el trabajo en comunidades y escuelas, en su misión de enseñar lo más genuino del arte nacional

 

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Son jóvenes a quienes no les faltan alas para soñar y recorrer escuelas y comunidades enseñando lo genuino del arte nacional. Tienen mucho empeño, ese que tan bien describe Silvio Rodríguez en una de sus inmortales canciones.

La Brigada José Martí de Instructores de Arte (BJM) hace suyas las frases musicalizadas por el trovador y pone un «amor inmenso» como ingrediente principal de su labor. Ello se percibió recientemente en el Taller de Experiencias que tradicionalmente organiza el movimiento juvenil para multiplicar quehaceres loables y construir mejores proyectos.

De ahí que para Indira Fajardo, presidenta de la Brigada, estos encuentros tengan una importancia vital. En esta ocasión, explicó a JR, participaron 31 ponencias seleccionadas de los más de 80 trabajos ganadores de los talleres provinciales.

Asistieron al encuentro nacional 70 delegados entre ponentes, brigadistas, y representantes y coordinadores de los proyectos comunitarios El amor toca tu puerta y Con el arte al hombro, ambos de Guantánamo, y Abracadabra, de Cienfuegos.

Entre las temáticas más abordadas, Indira señaló la enseñanza a través del arte y la influencia de este en la sociedad, el uso de las tecnologías y el desempeño de la labor comunitaria de los brigadistas.

Muchas iniciativas presentadas por ellos pueden multiplicarse, pues «estos proyectos —acotó— han logrado un significativo impacto en el trabajo con niños, ancianos, personas con discapacidad… Tal fue el caso del proyecto para el tratamiento de la historia local y nacional, propuesto por el instructor tunero Yunieski Rodríguez Peña, merecedor además del Premio Especial del encuentro.

«Otras experiencias laureadas hicieron énfasis en la importancia de los talleres de creación musical para desarrollar el canto coral en alumnos de la enseñanza primaria; la narración oral para el mejoramiento del estado emocional de pequeños hospitalizados; o la influencia de las expresiones artísticas para la estimulación de actividades psicomotoras en niños con curso atípico en el desarrollo».

—La Brigada tradicionalmente desarrolla un intenso programa en julio y agosto. ¿Qué estrategia tienen prevista para este verano?

—Continuaremos trabajando en la comunidad y los Consejos Populares. Como en años anteriores estarán desarrollándose los talleres de creatividad en las distintas manifestaciones y las pinturas sobre el asfalto, así como se activará la Guerrilla Cultural 50 Aniversario, la cual llegará a las comunidades más intrincadas. Por primera vez estaremos premiando los espacios fijos que, por su calidad, se han destacado en la etapa.

—Llegar al 20 de octubre siempre es un reto para ustedes, un momento para emprender nuevos desafíos…

—Celebraremos en esa fecha nuestro octavo aniversario. Somos un movimiento cultural que, siendo tan joven, ha podido ver muchos logros materializados. Hoy se percibe una organización mucho más madura y que ha atendido a más de dos millones de aficionados de todas las edades, tanto en los talleres de apreciación y creación, como en las unidades artísticas, los espacios fijos, las peñas, los proyectos e intervenciones comunitarias que desarrollamos, manteniendo la premisa de distinguir a la escuela como el centro cultural más importante de la comunidad.

«Gran parte de nuestros miembros ya son graduados universitarios y muchos ocupan responsabilidades de dirección en instituciones educacionales y culturales, en las que desempeñan una labor meritoria.

«Otro logro importante ha sido nuestra participación, desde 2008, en la misión Cultura Corazón Adentro. Actualmente sobrepasan los 400 instructores de arte que laboran en siete estados de Venezuela.

«La etapa que se vecina implica nuevos retos para el movimiento. Se hace imprescindible potenciar una estrategia de superación más coherente y particularizada para nuestros miembros con el apoyo de las instituciones y lograr con ello una mejor formación de ese profesional.

«Debemos fortalecer los procesos de apreciación artística con los estudiantes y aficionados de todas las edades, a fin de que el taller se convierta realmente en el espacio más importante donde interactuamos.

«Pienso que también es necesario incrementar la calidad de las acciones comunitarias que llevamos a cabo, para que sean un reflejo autóctono de cada localidad en función de preservar las tradiciones y defender sus raíces».

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